Víctor Puchalski: “La balada de Jolene Blackcountry forma parte del poder transformador de la ficción, en este caso de los cómics”

Víctor Puchalski. Fotografía: cortesía de Víctor Puchalski

La Balada de Jolene Blackcountry de Víctor Puchalski es el punto de partida de la entrevista que Tina Muskegon ha realizado al autor valenciano para la quinta entrega de su sección Los Cómics de Tina Muskegon.  En ella. el dibujante habla de su obra, de las referencias que ha utilizado en su creación y de la nueva vía hacia la que se dirige su trabajo.

Por TINA MUSKEGON

La editorial mallorquina Austaider Cómics acaba de publicar La Balada de Jolene Blackcountry del autor valenciano Víctor Puchalski (Catarroja, 1986). En este nuevo trabajo, enmarcado en el género de la ciencia ficción e inspirado en el cómic japonés, Puchalski nos propone asistir al viaje iniciático y transformador de Jolene, su protagonista, a través de viñetas que combinan dibujos en blanco y negro con otros impresos con tinta especial únicamente visible en la oscuridad.

– Desde la edición de tu anterior cómic Enter The KANN a La Balada de Jolene Blackcountry,  que has presentado hace muy poco en el Salón del Cómic de Barcelona, apenas han pasado 6 meses. ¿Cuánto tiempo has tardado en crearlo y en dibujarlo?

– Ha sido un proceso bastante rápido dentro de lo que cabe. En dibujarlo tardé algo más de un mes, aunque la idea y el planteamiento venían ya de antes. En total invertí en Jolene como tres meses. Finales de noviembre para hablar y plantearlo y dar el visto bueno desde Autsaider Cómics, diciembre para ponerlo todo en el sitio y enero y parte de febrero para dibujar y rematar detalles de la edición.

– La balada de Jolene Blackcountry, editado por la editorial Autsaider cómics, está dibujado en blanco y negro pero tiene tinta fotoluminiscente que revela, al leerlo con la luz apagada, fragmentos de los dibujos que son imperceptibles con iluminación normal. Este formato complementa perfectamente, por su contenido, la lectura del guión. ¿Cómo surgió la idea de este cómic?, ¿Cómo fue recibida la propuesta por parte de la editorial?

– Pues fue un poco cosa de tener “un pronto”. Hace más o menos un año, justo cuando tuvo lugar el Salón del cómic de Barcelona de 2016, Ata Lassalla, mi editor, estuvo comentándome el tema de la tinta fotoluminiscente. Hablamos un poco de la técnica, de la impresión, de cómo funcionaría y esas cosas y ahí quedó el asunto. Casi un año después, hablando y planeando un poco el Salón de 2017, en el que iba a estar firmando, Autsaider presentaba novedades y a mí me habían nominado a autor revelación por el Enter The KANN, le comenté mi idea de hacer un tebeo para la ocasión y lo relacionamos con el tema de la tinta fotoluminiscente que a mí se me había quedado aquello dando vueltas por la cabeza todo un año. Yo tenía una idea sin definir del todo, pero la base estaba, así que me puse a darle forma a aquello y empezamos a hacer que rodase, a darle un poco de identidad a la obra.

– En él cómic no hay ninguna instrucción previa sobre el orden de la lectura y la luz necesaria para hacerlo. Para los que aún no lo hayan leído, ¿es mejor dividirlo en dos fases, leerlas simultáneamente o lo que a cada lector le apetezca?

– Yo soy partidario, porque así lo pensaba cuando lo hacía, de leerlo todo a oscuras con una linterna, con la linterna del móvil o algo así, que hoy día hacen más luz que Cristo, e ir leyendo el negro sobre blanco, ir cargando la tinta y que vaya surgiendo aquello, ese verde loco que se ve en la oscuridad, esa segunda capa de “contenido” del tebeo, de la historia, esa especie de segunda dimensión. Pero pasé de meter instrucciones porque no quería guiar ni en ese sentido ni en ningún otro al personal. Me gustaba también la idea que de la misma forma que cada cual iba a sacar sus conclusiones al leer el negro sobre blanco, “jugase” de la forma que más le apeteciese.

No quería decirle a lxslectorxs de qué forma tenían que pasarlo bien. Creo que cada unx iba a encontrar su forma de funcionar.

– Supongo que con este formato tan especial has tenido que desarrollar un método de trabajo ajustado al mismo a la hora de dibujarlo. ¿Cómo fue ese proceso?

– En realidad, la ejecución fue sencilla. Lo complicado fue parir la idea, en el sentido de aplicar este “juego” al tebeo con un sentido, teniendo en mente que lo que sucediese sumase a la historia, o a la experiencia. De ahí que conforme avanza el argumento muchas de las viñetas ya no solo brillan dando esa sensación de que algo ocurre, sino que transforman o dan más significado al negro sobre blanco. Dar ese punto que sume, que el personaje y lxslectorxs, tengan esa sensación de que se interactúa más, la historia,lo que sucede, el significado que se extrae, como se fusiona eso y la experiencia que genera al final.Esa fue la parte más compleja: pensar, vaya. Dar sentido a la movida. El resto fue dibujar y echar más horas, porque claro, la mayoría de viñetas iban a tener como dos versiones.

Página de La Balada de Jolene Blackcountry Fotografía: Editorial Autsaider Cómics

– El prólogo de las primeras páginas de La balada de Jolene Black country es parecido a las introducciones que hacía Rod Serling en los episodios de Twilight Zone. Me parece un arranque perfecto para poner en situación al lector de que se trata de una historia fuera de los cánones convencionales. ¿Forma este cómic parte de una antología o colección o se trata simplemente de un recurso para este preámbulo?

La balada de Jolene Black country forma parte de algo que llevo mucho tiempo queriendo hacer, o sobre lo que quiero trabajar. Una idea en la que creo; el poder transformador dela ficción, en este caso de los cómics. No está técnicamente dentro de ninguna colección, aunque sí que está sujeto a una serie de ideas, conceptos y patrones que me gusta tener sobre la mesa, en mente, cuando le doy forma a algo de este corte. Tebeos con un mensaje quizás más complicado de desentrañar, pero con una carga de subtexto importante. En el caso de Jolene ha sido mucho más bestia la forma de abordar esto, porque es mucho más evidente con toda la cantidad de texto que hay en sus páginas.

Lo de meter esa introducción, con ese narrador a lo Twilight Zone, fue una recurso que creí que podía ayudarme bastante a la hora de abrirle las puertas a lxslectorxs e invitarles a entrar. Creo que te asienta mogollón en el tipo de lectura que vas a experimentar, tanto por la referencia como por el rollo que desprende aquello y más con el texto/diálogo del personaje este en cuestión. En cuanto a concepto seguí un poco con lo que hice en Enter The KANN, aunque aquí la distancia de la referencia y el cómo está tratado es muy tocha. Allí utilizaba el kung-fu, el pop, la “cultura basura” americana, unos diálogos casi propios de un crío que juega con muñecos e intenta hacer que todo aquello tenga cierta épica, etc, etc.

Para mí son otro tipo de recursos, de herramientas, que acaban por ser como puertas de entrada, puertas con puntos y matices que reconocemos como familiares. Entradas reconocibles por las que dejar que lxslectorxs entren de forma cómoda a una absoluta marcianada con sentido.

– Jolene Blackcountry, la protagonista del cómic,tiene que enfrentarse a tres complejas pruebas: destruir las Primeras Piedras Místicas; acabar con su monstruo interior; y enfrentarse al Ojo de lo Imposible. ¿Cuáles fueron tus influencias para crear un argumento con esa carga espiritual y mística?

 Creo que aquí toca hablar de ciencia-ficción y de algo que sabemos de sobra… es un género que habla sobre el presente en el que se escribe. Venía de estar muy influenciado por el rollo Metal Hurlant, de ese concepto de ciencia ficción, pero no quería construir un mensaje que se anclase o describiese únicamente el presente, sino plantear unas bases de lo que habría que seguir encarando en un futuro cercano. Estuve reflexionando bastante sobre como las naves, los rayos láser, los saltos y las explosiones habían acabado por vivir en la mayoría de la ciencia ficción más consumible, más al alcance del público y como en cierta manera eso se había asumido.

No es que esté en plan hater con eso; me flipa como al que más ver explotar un planeta o esos momentos de “peli de submarinos” en el espacio… pero no era mi rollo para parir esto. Empecé a plantearme otros temas, otros rollos relacionados con la ciencia ficción que me mola. Subtexto, interpretación, temas más simbólicos, más espirituales y místicos, o más poéticos en cuanto a la forma de tratarlo y decidí tirar por ahí. Quería meter mucho del “hoy en día”, de mi visión de ciertos temas y así surgió también parte de la estructura del tebeo, lo de las tres pruebas que tenía que superar la protagonista. Me acotaba mogollón lo que iba a ser la aventura, le daba ese toque de fantasía, de fábula, quedaba como un formato muy… parábola y al concepto le iba de la leche.

– Sin embargo, la estrategia de Jolene Black country no consiste en destruir, sino todo lo contrario.

Ya destruí bastante en Enter The KANN, jajajajaja…Me apetecía tratar el tema de la lucha y del combate desde otra perspectiva distinta. Desde un punto más constructivo o reconstructivo en cuanto a la actitud de la protaJolene descubre, reflexiona, actúa y lucha a cada paso, a cada página. No quise tampoco encontrarme haciendo un “manga de peleas”, sino un tebeo de combates en el sentido más amplio de la palabra, porque al fin y al cabo es lo que hace la protagonista, combatir. Es un viaje en el que constantemente se está venciendo a sí misma para acto seguido reconstruir en cierta manera el conflicto al que hace frente y adaptarlo a su forma para vencer.

No quería entrar en términos de guerra o paz, en rollos bélicos o pacifistas realmente. Lo que hace Jolene es luchar, dentro de una paz, con una guerra a su alrededor, un contexto que le exige un combate tras otro, pero eso, aquí, me pareció que funcionaría mejor dejando cierto tipo de violencia fuera. La fuerza que tenían ciertos momentos de reflexión, de serenidad, de razonar y de empatizar, era mucho mayor e iba mejor para lo que quería contar que si hubiese llenado las páginas de pura acción.

– Y además está acompañado por un dibujo asombroso, mezcla entre manga y anime clásico y el Lone Sloane y otros trabajos de Druillet. Las influencias a la hora de dibujarlo son completamente distintas a Enter The KANN, tu anterior cómic, ¿verdad?

– Las herramientas han cambiado completamente. Es un poco lo que comentaba antes; las puertas que abría en Enter The KANN para invitar a lxslectorxs a pasar dentro, a leer y experimentar con el mensaje que lleva la historia, son distintas. Algunas coinciden porque el bagaje, “la batidora”, es mi cabeza, es la misma, pero el enfoque es distinto.En este caso como decía, la ciencia ficción, cierto misticismo, la estética manga… son influencias mucho más reconocibles aquí porque saltan a la vista y eran la base del planteamiento estético y de desarrollo de la historia, de lo que iba a ser este todo. Con La balada de Jolene Blackcountry tenía que tratar esas influencias, limitarme a lo que iba bien para la historia. A mí me apetecía hacer un álbum Metal Hurlant que llevase mi sello personal, tanto en lo evidente, que se ve y se lee, como en lo que no, lo que queda cuando rascas el texto, cuando entras a la historia. Creo que hay mucho de manga y de cierta sci-fi europea en esos conceptos, en esa influencia, que va más allá de lo gráfico.

– Algunos de los dibujos con tinta fotoluminiscente que pueden verse a oscuras parecen sacados de un álbum de Black Metal, de hecho me ha parecido ver bastante imaginería y contenidos afines a este y otros géneros de música lo largo de todo el cómic. ¿Hasta qué punto consideras la música una influencia en este trabajo?

– Es esencial para mí. De primeras en un sentido más conceptual, no tanto con el rollo de “ponerle banda sonora”. En Enter The KANN por ejemplo, el desarrollo del tebeo estaba muy marcado por la estructura de un disco temático, con sus canciones por separado, sí, pero con ese todo que lo relaciona y esa división o corte fuerte que por huevos ha de tener. En Jolene sigue un poco ese juego, esas tres canciones, esas tres pruebas a las que ha de enfrentarse. Al fin y al cabo no es más que una división de escenas que contienen distintas acciones y distintos conceptos sobre los que uno habla y expone de una forma u otra. Ha habido mogollón de Ommadawn, mucho stoner (que esto es algo que ya parece que no puedo vivir sin ello, jajajajaja), mucho Hawkwind también. Si hasta el nombre de la protagonista viene por una canción de Dolly Parton; una de mis canciones favoritas, por cierto.

En cuanto a la estética BlackMetal que comentas, que está de forma muy evidente aquí y en otras cosas que he ido haciendo, pues principalmente porque me gusta. Tanto algunos grupos del género como el tema maquillajes y pinturas y tal. Me flipa bastante estéticamente, y sobre todo a nivel conceptual ese punto tan bárbaro, tan tribal. Creo que tiene una fuerza visual muy potente por sí mismo pero también por el sentido que cobra a ese nivel de “tribu”.

Portadas de La Balada de Jolene Black country. Fotogarfía:Editorial Autsaider Cómics

– Creo que La balada de Jolene Blackcountry puede gustar a lectores y lectoras de todo tipo de cómic, desde manga y superhéroes a tebeos más alternativos y vanguardistas.

– Bueno, no habría nada mejor que eso, que le guste a cuanta más gente mejor, sea quien sea, venga de donde venga. La gente de momento responde bien a la llegada de Jolene, a lo que pasa allí.

Tema a parte, personalmente se me escapan un poco estos conceptos o matices o targets, la verdad, de a quién va dirigido algo (sobre todo cuando lo hago yo). Cuando hago algo nunca sé demasiado bien para quién va dirigido. Yo creo que estamos hechos para lanzar y recibir mensajes, y unos nos llegan y otros no. Con estas cosas del target uno nunca sabe que movidas se embrollan ahí, porque conozco gente muy distinta a mí en muchos aspectos, pero que “vibran” en un rollo similar al mío y nos acaba molando mucho cierta peli, o confluimos en cierto tebeo o grupo de música, o nos mola una cosa mucho pero la apreciamos justamente de forma muy distinta. Es un cacau de la hostia, de verdad, jajajajaja.

Yo creo que si utilizas las herramientas que debes, abres las puertas que tocan y vas a tocar ciertos puntos, sin darte cuenta estás invitando a cuanta más gente mejor y lxslectorxs responden. No se ven avasallados, nadie se ve excluido y todo el mundo con cierta curiosidad sintoniza de una forma u otra, intenta participar de la movida, y se lanza a ver qué encuentra allí dentro para si mismx.

– Por último, ¿en qué proyectos estás trabajando ahora mismo? ¿Podrías hacernos algún avance sobre tu próximo cómic? 

– Pues empiezo a conocerme, y ahora sé seguro que hablar de un próximo proyecto en concreto no tendría mucho sentido, jajajaja. Esta misma semana he aparcado OILPUNK, el tebeo largo que había ya empezado a dibujar, porque ahora mismo no tengo el tiempo que requiere. Y bueno, voy desarrollando un par de cosas, quizás más en la línea de Jolene en cuanto a conceptos, que espero que estén a final de año. De momento, por no mentir, no puedo decir mucho más porque nunca sé que va a pasar. Solo sé que he descubierto los rotuladores POSCA y que algo tengo que hacer con eso.

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