“Los que duermen en el polvo”. Horacio Convertini

Los que duermen en el polvo
HORACIO CONVERTINI
Ed. Alfaguara, 2017

El escritor leonés Luis Artigue continúa reseñando algunas de las novedades más interesantes del género negro y del género fantástico que desfilarán este verano por la Semana Negra de Gijón (7 al 16 de julio de 2018). Su cuarta entrega está dedicada a una sorprendente novela breve del escritor argentino Horacio Convertini, “Los que duermen en el polvo”.

Por LUIS ARTIGUE

Se trata de una novela corta, una píldora narrativa, que contiene un apocalipsis presentado con inquietante, espantosa, naturalidad…

En 2010 el Premio Biblioteca Breve que cada año concede la Editorial Seix&Barral fue para una concisa y atmosférica novela distópica que dibujaba con frases cortas como de neurocirujano psíquico –un lenguaje y mundo emparentados con el clasicismo centroeuropeo, la poética y la prosa de La carretera de Cormac McCarthy y el naturalismo estilístico de los ambientes indolentes de Roberto Arlt– un ámbito urbano claustrofóbico como marco para una historia de amor turbio (ese ámbito urbano estaba excelentemente construido de modo minimalista con elementos procedentes del surrealismo neurótico de Kakfa y la anticipación científica delirante de Philip K. Dick)… Aquella pequeña gran novela se titulaba El oficinista, estaba firmada por el escritor argentino Guillermo Saccomanno (Buenos Aires, 1948), y ha resultado ser una obra muy influyente.

Acaba de publicarse una novela escueta, postapocalíptica y repleta de sutilezas, y matices (esto es, notablemente bien escrita novela) que comparte con la precitada, intencionalidad, influencias y esquema narrativo (antihéroe solitario y emocionalmente desordenado a causa de sus carencias en un mundo recesivo de color gris nihilismo dibujado así, en boceto y blanco y negro, como las películas de hoy con regusto clásico): Los que duermen en el polvo (Alfaguara) de Horacio Convertini (Buenos Aires, 1961).

Estamos ante una novela breve entre psicótica y política (esto es, una novela distópica) de terror y catástrofe pero con toques de novela negra y de humor cínico, con sexo y contundencia, con corrupción, con dolor, con personajes derrotados sin demostrarlo (por eso tipos duros) que buscan la justicia en medio de la negrura… Y con, digamos, amor.

La trama está enmarcada en un Buenos Aires en ruinas acorralado por una rara peste (peste casi parecida a una variante zombi de la rabia que ha convertido a los habitantes en una suerte de caníbales), en el cual Jorge, el protagonista que fue adicto a un matrimonio conflictivo con una profesora universitaria experta en estudios de género, Érica, repasa lo vivido con ella y una amante en los tiempos de “whisky de contrabando y sexo de matrimonio” ahora que ambas han desaparecido y él ya sólo logra defender de eso engañándose con las bondades de la soledad creativa…

Comprende que Érica ha sido el gran amor de su vida. Tiene que encontrarla.

Todo a su alrededor se está derrumbando mientras el narrador se derrumba. Todo, sin embargo, mientras intenta mantener sin conseguirlo el equilibrio entre la comedia negra y el drama distópico pues lo que más pesa es el drama, es narrado con una esperanza que le hace creer a Jorge –no al lector– que sentimentalmente está oscilando entre la herida y la curación, y que la ciudad está transitando con valentía épica desde la destrucción a la reconstrucción, pero…

El futuro de la patria está en juego, y el epicentro de salvación se encuentra en el barrio bonaerense de Pompeya (en el que residen los no infectados), y está en el oficio de Jorge. Hacen falta trincheras. Hace falta un muro. Hace falta disciplina.

El gobierno argentino se ha exiliado a la Patagonia y por eso el barrio de Pompeya, esa ciudad dentro de la ciudad, resiste entre la competitividad darwiniana y la gesta heroica…

Pero está comandada por el ambiciosísimo Lele Figueroa y por las tropas del ultraconservador y mesiánico patriotero coronel Madijevich.

Como lo ha perdido ya todo salvo su profesión Jorge se va a Pompeya junto a Lele Figueroa para contarlo todo.

Igual que la ciudad es una ciudad enferma con una ciudad sana dentro, esta novela pasa a ser una novela distópica con una novela negra dentro cuando el protagonista se adentra sin remisión en el misterio de la desaparición de Érica

Pero los infectados se acercan cada vez más a Pompeya y el peligro se intuye cada vez mayor y más inminente.

El fondo en Pompeya todos saben pero olvidan que habrá un ataque final de las bestias humanas y todo se irá a la mierda, pero…

He aquí una novela distópica sobre la existencia posthumana hacia la que vamos si seguimos promocionando la vida en sociedad con una casi obligación de devorarnos los unos a los otros; he aquí también una novela social sobre el periodismo no como una profesión sino como un compromiso ideológico con la realidad-verdad y contra la destrucción de lo próximo; he aquí igualmente una novela política sobre la patria como símbolo que designa algo muy real; he asimismo aquí una novela negra híbrida (los puristas han saturado el panorama y por eso la novela negra que viene o será novela negra híbrida o no será) que irradia como pocas el desasosiego y la necesidad de atesorar un sentido de la justicia…

He aquí, en suma, una puta maravilla.

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Horacio Convertini.

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