“llueve el árbol bajo la tierra de las nubes.. / llueven las nubes todo de verde..” / Jorge Pascual escribe el viento

El libro.

El viento ya está escrito
JORGE PASCUAL
Ediciones Menguantes
(en colaboración con la Fundación Cerezales Antonino y Cinia)
León, 2018
— — —

“Hay imágenes extrañas y mucha música, respiración (inspiración), desvaríos, aliento interno.
Y sobre todo hay muchas lecturas posibles, en voz alta y en voz baja, de este libro menguante
que sin embargo se agranda a medida que el lector se adentra por sus senderos
en palabras de ida y vuelta”

Por ELOÍSA OTERO

“Declaro que una hermosa mañana, ya no sé exactamente a qué hora, como me vino en gana dar un paseo, me planté el sombrero en la cabeza, abandoné el cuarto de los escritos o de los espíritus, y bajé la escalera para salir a buen paso a la calle”. Así comienza “El paseo”, un librito de Robert Walser (1878-1956), escritor autodidacta y errante y un observador de suave ironía cuya vida se ha definido como “una de las más apasionantes tragedias de la literatura centroeuropea del siglo XX”.

“El viento ya está escrito” es el nuevo libro de Jorge Pascual, poeta peripatético.. En contraste con Walser, capaz de dibujar exquisitas miniaturas de la vida cotidiana poblada de personajes e impresiones, Jorge Pascual busca su voz mientras dialoga con las voces de la naturaleza, huyendo de las convenciones sociales y del gran teatro del mundo. Este poeta leonés, cuando sale a pasear, sale a pasear. Sale a “vivir” el paisaje en soledad (a veces silenciosa, a veces sonora y compartida). En un caminar que alterna la errabundia con el buscar y escuchar las músicas (quejidos, rumores, aullidos, llantos, gorgoritos, truenos, estruendos..) de la tierra y el agua, del fuego y el viento, del cielo y del desasosiego.. improvisando ante la adversidad, la belleza de la vida salvaje o la fuerza de los elementos.. (“No ocurre nada salvo cielo azul silencio, / la copa del árbol son dos animales extraños que se besan.”)

Este libro (concebido desde sus inicios como un proyecto o trabajo en proceso) es fruto de los paseos por la naturaleza realizados por el poeta durante más de un año. Y los poemas ahondan en el paisaje como en el interior de uno mismo, reflexionando sobre la vida que discurre por caminos siempre ignotos:

(En el viaje las vías nos corren por las venas y hubiera
preferido atarme a aquel árbol de insomnio que dormir y
sujetarme las cuerdas que retuercen los recuerdos).

Porque esos caminos, al ser explorados, se adentran a su vez en las entrañas del caminante nómada, que se reconoce y desconoce, a la vez, en ellos, iluminando nuevas sendas:

Desconoces el fin y el principio,
desconoces tu pie y tu cielo,
qué hay del camino en el cielo,
qué esconde el cielo en su propio camino.

Lejanía incesante,
solo pasos como cuerpos alejados de ti.
En tu propio rostro se deslumbra el camino.

Hay asombro, perplejidad, pero también rememoración melancólica del poso ancestral humano (“Se escribe blanco y herrumbroso el frío, / las gaviotas, la playa desolada que te busca los pies / como un cuarto sin nada encuentra huecos donde habitó lo solitario”) cuando el poeta pasea de noche y escarba la tierra “helada de pasos con soliloquios de memoria y memoria / y casi siempre vuelta a empezar”.

Hay susurros y siseos (“soplidos de tierra escupida de fósiles / marinos”) en sus soliloquios bajo las estrellas o bajo el sol radiante, en el acantilado o en lo profundo del bosque, bajo las ramas de un árbol herido de luz (“Duerme todo el silencio solo, hecho hueco en el árbol dolido… / Duerme todo lo que no ha dormido”) o sobre las zarzas y guijarros de un atajo llovido que conduce de nuevo a la noche en circunloquio enloquecido:

Solo sumo lo recóndito de mis pasos y lo cambio de orden. 
Lo malinterpreto…
Encuentro un camino para oscurecerme allá abajo
y solo me encuentro a mí, solo, y del revés,
combado como la maleza abandonada a la intemperie de los gritos del cielo.

Hay dolor (“Hace daño la vida, en cada marca del cuerpo”) y también alguna certeza en ese viaje a lo recóndito:

He llegado aquí después de presentir mi caos y mi equilibrio.
(…)
He llegado aquí y cae mi pie rodado de pensamiento de hojas
y cortezas y dudas y sombras y claros.
Y casi me levanta el día con su gris oscuro que suena.
Suena el bosque a lentitud recién despierta,
ahora, que he llegado.

Hay imágenes sugerentes, extrañas y mucha música, respiración (inspiración), desvaríos, aliento interno. Y sobre todo hay muchas lecturas posibles, en voz alta y en voz baja, de este libro menguante que sin embargo se agranda a medida que el lector se adentra por sus senderos en palabras de ida y vuelta. Incluso en poemas tan breves como éste se dibujan impensados horizontes:

Hueso del camino
que acaba aquí
para esperarte.

En el prólogo del libro, titulado “Vivir el paisaje”, Bruno Marcos (comisario del proyecto que ha conllevado la escritura de este libro), además de hablar de la escritura de Jorge Pascual [(…) poesía esencial, desnuda, atemporal, preñada de paradojas luminosas, de imágenes inéditas, de versos en los que se dan las más inesperadas uniones, “respira mi cabeza todo el peso del olor de tu pelo” (…)], describe cómo se compuso este libro durante algo más de un año:

(…) Es un gran privilegio poder contemplar a un poeta de hoy en plena naturaleza, a pleno aire, viviendo el paisaje. (…) Un poeta en el que la naturaleza ya había echado semillas desde muy joven y en el que la experiencia poética como vivencia, a través de la voz y la presencia, han sido determinantes. La intensidad con la que dice sus versos Jorge Pascual los hace desaparecer como texto en una suerte de experiencia total que conmueve y que pasa de lo puramente escénico a lo verdadero. (…)

y concluye diciendo que “El viento ya está escrito no es la descripción del misterio que la naturaleza alberga sino la huella de una voz que hace vivir la emoción de contemplar ese misterio”.

Y es que, como escribió hace varios siglos el poeta japonés Saryuu en uno de sus haikus:

¡No usa pinceles
para pintar un cuadro
del viento el sauce!

:: Los “extras” del libro

Alguien ha definido este pequeño volumen como “la radiografía sonora de un proceso”. En realidad, más que una colección de 40 poemas en la que se urde y encierra la experiencia del poeta en soledad (o más bien en re-unión y convivencia) con la naturaleza, este libro se configura como una obra abierta que va más allá del registro textual, y que se enriquece con otros registros visuales y sonoros.

Así, el volumen impreso incluye anotaciones y dibujos realizados por el poeta, también fotografías, pero el proyecto se extiende con algunos vídeos y grabaciones de la voz de Jorge Pascual realizadas “en aquellos lugares por los que el azar quiso que discurriera este libro; lugares con ecos de viento”. Un viento que, como el silencio, “ya está escrito”.

Ves al horizonte cartas sin abrir ya escritas por el silencio al
que algo dijimos.

qr

Raúl Alaejos (serrin.tv), en el contexto de este proyecto, ha realizado una deliciosa película experimental, rodada en 16 mm., en la que el poeta es filmado durante algunos de sus paseos por la naturaleza. Y Luis Martínez Campo ha acompañado a Jorge Pascual durante algunos de sus paseos, grabando su voz cuando éste recitaba y componía sus textos. E incluso ha recogido algunos paisajes sonoros vinculados a las caminatas.

  • Algunos de estos audios se pueden escuchar AQUÍ o acceder a ellos desde la web de FCAYC.
  • Pero también se puede acceder a ellos desde el propio libro, a través de un código QR.

— — —
* Nota: El hecho de que en algunos lugares de esta reseña aparezcan dos puntos.. así, en lugar de los tres puntos suspensivos de rigor… quiere ser un homenaje al propio Jorge Pascual, amigo desde hace muchos años, que según recuerdo solía finalizar así, con solo dos puntos.. muchos de sus versos, como figura en poemas suyos manuscritos que conservo. Sin embargo, tanto en éste como en su libro anterior –Caminan las nubes descalzas (Eolas, 2016)–, observo que los dos puntos suspensivos.. tan característicos de su escritura.. han sido escritos “correctamente” según las reglas ortográficas de la lengua española… (que no incluyen los dos puntos.. entre los signos de puntuación del español). Sin embargo, conociendo a Jorge, y después de escucharle recitar esos poemas que siempre ganan en su voz y en su declamación itinerante y siempre peripatética, no dejo de pensar que sus poemas ganan algo extraño y raro con ellos:

De cuando llueve, un dibujo..
Agua evapora el árbol llovido
porque las nubes dicen

llueve el árbol bajo la tierra de las nubes..
llueven las nubes todo de verde..

Acerca de Eloísa Otero

Periodista y escritora leonesa.

Deja un comentario y fírmalo con tu nombre o no saldrá

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

A %d blogueros les gusta esto: