Gracejo de comisión

Por LUIS GRAU LOBO

Nos pierde el gracejo, que diría el tópico. Somos más de cachondeíto que de investigación. Ahora ha sido Aznar, el Aznar de cercanías. Otra comisión de investigación del Congreso de los Diputados que acaba en chascarrillos de ‘talk-show’ a propósito de nada que tenga que ver con el asunto que la convocaba. De hecho, ya ni me acuerdo de qué iban las copetudas comisiones a las que voy a referirme. Sólo las recuerdo por la tontería, ese debe ser su objetivo. Que tome nota nuestro Ayuntamiento para la semana que viene y hagan provisión de cuchufletas y arrebatos.

Para empezar, como me recuerda un amigo y sabemos por las películas americanas de juicios políticos con Gran Jurado, sobre todo aquellas que han trabajado imágenes de la caza de brujas del macartismo, la propia ubicación de los protagonistas supone un grave error de concepto. A diferencia de los USA, en España, el compareciente domina topográfica y categóricamente la reunión gracias a su ubicación en una mesa elevada junto a los presidentes, en la que está más alto, centrado y más privilegiado que nadie. Eso deja al patio de butacas en inferioridad, meros asistentes que, en algún caso, podrán preguntar cuando les llegue el turno y sin pasarse, que están ahí por concesión…

Y tal sucede. Quienes debieran ejercer la autoridad política y moral apenas tienen ocasión de imponerse al habitual viaje por los cerros de Úbeda y por cuentas pendientes que utilizan los comparecientes para ahuecar el ala. Aznar (el otro: ‘The walking Dead’) a la mínima que se vio acosado, desenfundó Venezuela y cargó con los habituales fantoches que se agitan contra el partido que le ponía contra las cuerdas. Hizo un mal mitin, vaya, ante el impasible ademán del presidente de la cosa, el señor Quevedo, que hasta se sonreía a ratos como si nada fuera con él. Álvarez Cascos habló de no se sabe qué ‘apartheid’, además de asistir risueño a un ridículo intercambio de insultos entre el lenguaraz diputado de ERC y la muy escandalizada vicepresidenta del sarao que situaba el foco definitivamente lejos. Esta semana, el menor de los aznares ha dado ocasión a Susana Díaz para que todos comentemos su alusión al gracejo y si ese vocablo es supuesta falta de respeto hacia el acento andaluz o alusión tópica y, por supuesto, intolerable en ese foro donde se debatía acerca de… algo. La Díaz devolvió el guante aludiendo a la estatura del político leonés. Como los críos del colegio, pero, ¿de qué iba la comisión de investigación? ¿Sirven para algo, aparte de llenar espacios en la sección ‘Huy, mira lo que me ha dicho’ de los informativos? Que siempre que se desarrolla una sesión de estas comisiones acabemos todos hablando y hasta analizando anécdotas o salidas de tono retrata la utilidad y seriedad que las mueve. El club de la comedia.

(Publicado en La Nueva Crónica de León el 11 de noviembre de 2018,
en una serie llamada “Las razones del polizón”)

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