“Un eclipse no se elige”. Javier Codesal / “De lo oscuro y lo que no está claro”

Un eclipse no se elige
JAVIER CODESAL
Amargord Ediciones. Colección Transatlántica, 2018

Reproducimos, a modo de reseña, el texto de presentación del último libro de poemas del artista Javier Codesal, “Un eclipse no se elige”, a cargo del escritor Luis Marigómez. La presentación tuvo lugar en la Fundación Segundo y Santiago Montes (Valladolid), el pasado 22 de febrero de 2019.

De lo oscuro y lo que no está claro

Por LUIS MARIGÓMEZ

Javier Codesal es un artista, que además es poeta; también puede decirse al revés, es un poeta que también es un artista. O puede que lo uno vaya implícito en lo otro. A veces está claro, como en Francisco Pino, o en Ullán; otras, no tanto. A la vez que expone en El Reina Sofía, en el Palacio de la Virreina, en Barcelona, o en el MUSAC de León, escribe y publica algo tan humilde como libros de poemas. Tras ‘Imagen de Caín’ (2002); ‘Feliz Humo’ (2004, 2009) y ‘Ha nacido Manuel’ (2005), aparece ahora ‘Un eclipse no se elige’ (2018).

Codesal habla en sus libros de amor y de odio (Imagen de Caín), del misterio de la muerte (Feliz humo), y del de nacer (Ha nacido Manuel). Habla, y él lo dice de manera explícita, y quizá sea su tema medular, del misterio de la carne, de la vida, en sus diferentes estados.

Este libro aparece después de un lapso de 13 años. ¿Cómo ha cambiado el modo de escribir del poeta en ese tiempo? ¿O no lo ha hecho?

Olvido García Valdés, en el texto que aparece al final del libro, dice: «Se trata aquí de un poema extenso –fragmentario, desmenuzado, interrupto, ¿hecho trizas?– que configura el libro y que hace pensar. Pensamos, por ejemplo, en la desdicha, esa raíz: el arte (¿y qué es eso, a qué llamamos hoy el arte?), la poesía (¿la poesía?, pero solo sabemos del poema), ¿el arte, la poesía curan? Pensamos, por ejemplo, en la lectura: ¿quien lee tiene acceso al sentido?, ¿cuáles son las vías por las que transita el sentido?, por cual, por cuáles de esas vías, en qué momento accede, se incorpora quien lee?»

Surgen muchas más preguntas que respuestas al enfrentarse a este poemario. Del texto recién leído destacan las palabras, desdicha (como raíz), cura (¿de la enfermedad de la desdicha?), sentido, (acceso al sentido), y luego las relaciones entre poesía y arte, y el cuestionamiento de los dos conceptos, ¿Qué es poesía, qué es arte? Todas cuestiones menores.

Entiendo que en la poesía de Javier Codesal hay, entre otros elementos fundacionales, juegos de opuestos: «Caín y Abel son / la misma carne / Hueso y músculo / llave y cerradura» (Imagen de Caín); «Su enfado se parecía al bulto / de la leche al hervir / olía a carne» (Feliz humo); «La mayor incertidumbre / en el aire y en la raíz» (Ha nacido Manuel); «Amanecer significa hallar / algo legible y en otro / incierto sentido es el fin» (Un eclipse no se elige). ¿Escribe entonces el poeta siempre de lo mismo y de la misma manera? Sí y no. Hay una poética previa en lo que hace que entiendo que no ha variado en lo esencial, pero el cuerpo cambia a lo largo del tiempo, cambian con él los deseos y los miedos de quien escribe, Codesal podría ser como un árbol que, manteniendo sus raíces, echa ramas nuevas al aire cada año.

En ‘Un eclipse no se elige’ entiendo que hay una mayor preocupación por lo que sea la escritura. «Escribir entre tanta confusión / alguna letra abrasa»; «La tromba de frases se difunde / prendiéndose en la claridad del papel»; «imagen de la imagen del habla»; «como entre dos páginas apretadas / una diadema de texto»; «escritura para las venas adonde nadie lee / pues allí se impone porque sí». ¿Por qué se escribe? ¿Para qué? ¿Tiene algún sentido? «Las palabras encauzadas en líneas / un imposible llegar a término obcecado en seguir / ¿y si no fluyen según pensamos en una dirección?» Es algo que sale de dentro afuera, precedido por la voz, «Rinde la voz en el enredo de no decir / mientras se hace presente». Hay símbolos que se repiten, el agua: «Renuncia del vaso /agua sin paredes / en total donación / menos cristalina»; la llama (de la que se desconfía): «La llama ha sido el ripio de la historia del arte / siempre temblando / sube al techo para rimar desde allí». Utiliza un verso nervioso, sin medida silábica, lleno de imágenes, que lo emparentan a veces con el surrealismo.

Hay relación con sus otras actividades, se habla de celuloide, de obturadores, de miradas, de focos… Pero la investigación que articula el texto, la pregunta que mueve el libro es la escritura, sus posibilidades y sus limitaciones: «Venir a la palabra en juego / sobre silencios ásperos / humo de la primera voluta de escribir». Si abrimos un poco el campo, esa escritura, sus dificultades y posibilidades, podrían ser una metonimia de las distintas formas de expresión que usa Codesal, que otra vez vuelve a hablar de la vida, de sus ángulos grises, desapercibidos, y de los oscuros, de sus incertidumbres, sus lamentos, sus afanes… La poesía es la más humilde, la más inmediata, la expresión que necesita menos recursos para llevarse a cabo, la más original, porque necesita de menos aparataje, ¿la más eficaz?, ¿la más pura?

Javier Codesal y Luis Marigómez, durante la presentación del libro en Valladolid.

Acerca de Eloísa Otero

Periodista y escritora leonesa.

Deja un comentario y fírmalo con tu nombre o no saldrá

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

A %d blogueros les gusta esto: