Vivir, dormir, tal vez votar (5)

Por LUIS GRAU LOBO

Más cine por favor. Muchas tardes de domingo apenas se hace otra cosa que esperar al lunes. Para entretenerse se puede repasar la cartelera comenzando por el taquillazo de temporada que no es sino el más publicitado: Vox es el franquismo, maquillado en el tanatorio pero retornado a la escena política con la necrofilia meridiana de sus secuaces, sus declaraciones y sus actos, aún primerizos. No hay dudas razonables, el pasado vuelve siempre con la tozudez de un asno con anteojeras. Mientras otros procuran sepultarla de una buena vez donde no estorbe, estos sacan la momia a pasear con redoble marcial. Todos estos años preguntándonos qué habría sido de ellos y aquí están, con el cadáver a cuestas, o sea, ‘Este muerto está muy vivo’. Algunos podrían decir: ¿por qué no ‘Zombies Party’? Pues también.

El PP, ‘como pocas veces’, es pura ansia de poder, del acostumbrado devuélveme lo que es mío por derecho natural. De ahí que piensen más en el incordio que supone Vox que en otra cosa, y se coman su discurso, en plan ‘La Grande Bouffe’, por indigesto que siente a sus votantes. Mirando mirar a Casado podríamos pensar en clásicos del tipo ‘Luz de gas (Luz que agoniza)’ o ‘El hombre que pudo reinar’… pero aguantemos un minuto por aquello de los emparejamientos y las alianzas futuras. Ciudadanos es más o menos lo mismo: constitucionalista cuando viene a cuento, pero si hay que hacerse fotos con los neofranquistas o pactar con ellos, testaferros de por medio, se hace. Los apolíneos PP y Ciudadanos se comportan como la pareja Newman y Redford a lo burdo, igual pueden dar ‘El golpe’, que acabar en plan ‘Dos hombres y un destino’. El caso es apostarlo todo a un embaucamiento o salir dando tiros.

Siguiendo una añeja tradición, el PSOE escenifica ‘Evasión o victoria’. Unos juegan el partido a la vista mientras otros excavan un túnel bajo sus pies, por si hay que salir pitando. De momento el encuentro no pinta mal, aunque se juegue en campo contrario. A ver si ese chico marca un penal en el último minuto. Si no lo hace, a correr. Y luego, a señalar con el dedo.

La licuefacción sempiterna de Podemos, como buena izquierda que se precie, les convierte en candidatos a ‘Los inmortales’ –«solo puede quedar uno»– pero también podría tratarse de un capítulo de ‘Juego de tronos’ corriente y moliente, que por eso regala su líder la temporada completa. No citaremos pasajes de ‘La vida de Brian’, válidos para cualquier partido.

Los incondicionales de ‘El hombre de Lledoners’ (y del de Waterloo) querrían protagonizar algo como ‘Matar un ruiseñor’ con el juicio del ‘procés’, pero la cosa está quedando en pelín cargante, tal si se tratara de episodios no emitidos (por motivos) de ‘Ally McBeal’. Mientras tanto, se enredan en lacitos amarillos, quizás filmando una versión en plan segunda parte descafeinada de ‘Sexo, mentiras y cintas de colorines’. Cine, cine, cine, cine, más cine por favor…

(Publicado en La Nueva Crónica de León el 17 de marzo de 2019,
en una serie llamada “Las razones del polizón”)

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