Expulsados del grupo por borrachos y/o drogatas

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Lemmy Kilmister fue expulsado de Hawkind ‘por no consumir la droga correcta’, dijo, aunque luego le fue mejor con Motorhead. 

Por CARLOS DEL RIEGO

Los excesos con el alcohol y otras drogas son cosa corriente en los grupos de rock, de manera que sería laborioso encontrar alguno en el que uno, varios o todos sus integrantes nunca hubieran abusado de las botellas, los polvos o las pastillas. Sin embargo, hasta en esas situaciones hay un límite, y quien lo traspasa corre el riesgo de que sus compañeros lo pongan de patitas en la calle. Tal ha sucedido muchas veces y ha afectados a grandes nombres.

Es curioso, pero en el planeta del rock se permiten ciertas cosas que en otros ámbitos serían rechazadas; por ejemplo conductas relacionadas con el abuso de sustancias por las que el ciudadano corriente sería reprobado, acusado e incluso sancionado. A pesar de todo, incluso en esos ambientes existen ciertos límites, que suelen coincidir con el trabajo y la continuidad del grupo, es decir, si por causa del ‘mal estado’ de un componente del grupo se ven afectados contratos y compromisos, es fácil que los demás se planten y corten por lo sano. Esto se ha producido muchas veces en la corta historia del rock.

Un caso emblemático es el de Syd Barret y Pink Floyd. Barret ya mostraba una conducta errática en 1967, cuando el grupo grabó su primer LP; en escena olvidaba letras y fuera de ella resultaba imprevisible, olvidaba presentarse a conciertos o grabaciones… La leyenda asegura que se metía LSD a diario y que, por tanto, vivía permanentemente alucinado; el caso es que después de no presentarse para una gira, los demás decidieron prescindir de él, dejar de contar con él, ni se molestaron en ir a recogerlo para la siguiente actuación. Luego se cuenta que apareció en el estudio mientras sus ex y su sustituto grababan ‘Shine on…’ en su memoria. Desde entonces, y a pesar de que publicó algunos discos, apenas se dejaba ver. Para la supervivencia del grupo Syd debía ser expulsado, pero la duda se mantiene, ¿lo largaron por excederse con el ácido o porque era un esquizofrénico?

También es conocido que Brian Jones, fundador de los Rolling Stones, fue defenestrado por sus colegas por pasarse. Él fue quien decidió el nombre, quien orientó el sonido inicial y, en fin, el primer líder de la banda.  Pero en poco tiempo Jagger y Richards fueron quitándole protagonismo, tanto en la parte creativa como su presencia en el estudio. Jones, que ya era aficionado al consumo de sustancias, pasó a convertirse en auténtico profesional al notar cómo iba perdiendo peso en el grupo, así que saltó hacia el caballo. A partir de ahí, además de todo lo malo que conlleva la heroína, se sucedían las acusaciones por posesión, por lo que hubo de dar cuentas y promesas al juez muchas veces. Hasta que a mediados de 1960, Jagger y, Richards le dijeron que prescindían de sus servicios y que ya tenían sustituto, Mick Taylor. ¿La ‘solución’ de Brian?, meterse más y más…, hasta que apareció ahogado en su piscina unas semanas después: alcohol, drogas variadas y el hígado hinchado como un globo, dijo el forense.

Lemmy Kilmister, motor de Motörhead, tocaba en los setenta (del 72 al 75) con un potente grupo llamado Hawkwind, en cuyos primeros años abundaron los abandonos por…, sí, droguerío. A mediados del 75 la policía de Canadá lo pilló con más de un gramo de anfeta en el bolsillo, así que lo detuvo, pasó una noche a la sombra y finalmente…, fue liberado, ya que la pasma se equivocó en la sustancia y anotó en el informe que era coca, por lo que el cargo fue desestimado. Sin embargo, después del siguiente concierto, sus camaradas lo destituyeron de su cargo de bajista y voz. El propio Lemmy comentó irónico: “si me hubieran pillado con ácido lo único que hubiera pasado es que me hubieran pedido un poco y hubiera seguido en el grupo; me despidieron por no meterme la droga correcta”. Claro que, visto lo visto, ganó al cambiar aquello por su Motörhead (título de un tema suyo para Hawkwind). Sabido es que Ian ‘Lemmy’ Kilmister murió de cáncer, aunque también padecía arritmia e insuficiencia cardíaca, ya que nunca dejó las anfetas.

Cuenta la mitología del rock que los integrantes de Black Sabbath gastaron hasta quince mil dólares más en coca que en toda la producción de su LP ‘Vol. 4’(1972). Años después, tras una gira, Ozzy Oborne no apareció en el estudio, de hecho estuvo literalmente desaparecido durante más de un mes y medio… Recuerda el guitarrista Tommy Iommi que “Ozzy no quería otra cosa que salir y emborracharse, así que decidimos hacer algo y lo despedimos”. Contra todo pronóstico Ozzy se desintoxicó, se recuperó, lanzó álbumes en solitario y un par de décadas después volvió al micro de Black Sabbath.

Los miembros de Metallica trasegaban tanto alguien les apodó ‘Alcoholica’. Dave Mustaine, guitarrista fundador, cumplía con el ‘requisito’, pero lo malo es que se volvía violento y, además, no se conformaba con la bebida. En 1983 despertó de una merluza descomunal, abrió los ojos y lo primero que escuchó es que ya no contaban con él, y acto seguido lo subieron a un bus que lo llevaría a Los Ángeles (estaban en Nueva York). Luego formó su propio grupo, Megadeth y tuvo éxito. El caso es que confiesa haber luchado durante décadas contra el alcohol, la heroína y los barbitúricos (15 ingresos en rehabilitación), hasta quedar ‘limpio’ desde final de siglo “gracias a Dios”, ya que se ha vuelto católico practicante y fervoroso.

También Lol Tolhurst fue fundador de The Cure junto Robert Smith en 1976, y también fue apartado de su grupo, en 1989. ¿La causa?, bebía tanto que era incapaz de tocar; fue el batería de los primeros discos y, desde 1982, teclista, pero en el álbum ‘Desintegration’ sólo se dice que toca “otros instrumentos”, aunque la realidad es que no tocó casi nada, pues estaba dominado e incapacitado por el alcohol. Su ‘amigo’ Robert Smith lo cesó. Tolhurst formó su grupo y siguió trabajando en la música. Y más de veinte años después, en 2001, regresó a The Cure, pero sólo para unos pocos conciertos, nada más. “Fue divertido, pero eso es todo, no he vuelto a The Cure”, dijo mostrando que aun no había perdonado al tipo con quien formó el grupo siendo adolescentes y luego lo dejó tirado.

El batería de Guns N’ Roses, Seven Adler, siempre tuvo problemas de abuso, sobre todo de heroína y alcohol (sus compañeros, al menos, estaban mínimamente sobrios cuando había que trabajar), lo que lo hacía impredecible, así que le dieron un ultimátum, o se cortaba un poco o a la calle, pero claro, el caballo es muy fuerte, así que en 1990, a la calle. Luego él prometió que nunca más y sus compis le hicieron firmar un contrato en el que se comprometía a no volver a tocar el polvo…, pero no pudo cumplir la promesa y ese mismo año lo pusieron definitivamente en la calle. Arrestos, clínicas de desintoxicación, violencia doméstica, enfermedad, hospital, drogas, arrestos…

Son sólo una muestra de una lista que, desgraciadamente, sería kilométrica.

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