Errores que arruinaron discos antes de publicarse

Jimi Hendrix entregó una maqueta con temas nuevos al bajista Mitch Mitchell para que le diera su opinión, pero Jimi murió pocos meses después y Mitch la olvidó; se encontró en 2008, al morir éste.

Por CARLOS DEL RIEGO

Publicar un disco es un trabajo largo y laborioso en el que intervienen muchísimos especialistas. Hay que componer, corregir y retocar, arreglar, probar y pulir, ensayar y mejorar, producir, grabar una y mil tomas, mezclar y remezclar, diseño de portada e interiores, revisión y visto bueno de la discográfica, fabricación, promoción, distribución… Y en cada uno de los infinitos pasos pueden producirse errores que retrasan e incluso arruinan el lanzamiento de la obra.

¿Quién no ha metido la pata muchas veces? Todo el mundo comete errores, a veces garrafales y con nefastas consecuencias. Y cuanto más alto sea el cargo del culpable más duros serán los efectos de sus fallos. Cuando se publica un disco son muchas las cosas que pueden salir mal. Y según las leyes de Murphy si algo puede salir mal… En fin, la publicación de un disco ha de pasar por tantas manos que hay muchas posibilidades de que alguna metan la pata. Y si algunos de los grupos más importantes y con más respaldo de la industria han padecidos meteduras de pata de alguno de los eslabones de tan complicada cadena, ¡qué no habrá pasado con bandas sin tanta fama o debutantes!

Los Beach Boys podrían contar cómo se pueden torcer las cosas incluso antes de empezar. A mediados de los sesenta Brian Wilson se sentía eufórico, así que proyectó un álbum distinto, progresivo, barroco y, en fin, tan complicado y ambicioso que no existía aún tecnología para realizarlo. Tardó, pero finalmente Brian (auténtico ratón de estudio) se convenció de que lo que no puede ser no puede ser y además es imposible, así que abandonó; iba a titularse ‘Smile’; vio la luz  tres décadas después con Wilson en solitario. Desengañados, quisieron resarcirse con un Lp en vivo, así que para ello se fueron a Miami; la cosa también se torció desde el principio, pues el bajista, Bruce Johnston, se negó a viajar, lo que significaba que Alan o Carl tenían que tocar el bajo, instrumento con el que no se sentían cómodos; además, el repertorio incluía temas que casi nunca tocaban en vivo y otras nuevos apenas ensayados. Al escuchar las grabaciones comprobaron que una parte sonaba horrible y otra necesitaba mucho trabajo de producción en el estudio. Al final, después de sopesar la idea de grabar en estudio y añadir ruido de directo, decidieron abandonar también este proyecto. El gafe duró poco.

Hacia 1970 el sensacional guitarrista Jeff Beck se empeñó en grabar en el estudio de la Motown en Detroit, USA. En principio no hubo problema, hasta que Beck apareció con su propio batería, el también enorme Cozy Powell, algo que no gustó en el emblemático sello, sobre todo a los músicos que trabajaban allí. “Si vienes a Motown es porque quieres sonido Motown, y esto sólo se consigue con músicos Motown” terminaron diciéndole. La cosa empeoró cuando Powell quitó la batería ‘residente’ del estudio y colocó la suya, entonces el técnico no soportó más y directamente se largó. Jeff Beck había conseguido grabar diez temas a falta de las mezclas, o sea, inacabados, y así están a día de hoy, inconclusos e inéditos. “¿En qué estaría pensado cuando llevé a Cozy y profanar la sagrada batería de Motown?”, reflexionaba Beck años después.

Unos pocos meses antes de morir, el inigualable Jimi Hendrix grabó unas canciones con guitarra acústica, una maqueta con 16 temas de corte autobiográfico que iba a publicarse, a modo de álbum conceptual, con el título de ‘Black gold’. Le pasó la demo al batería de Jimi Hendrix. Experience, Mitch Mitchell, para que las escuchara y le diera su parecer. Por desgracia, en septiembre de ese año Jimi falleció y Mitchell ¡olvidó que tenía esas cintas que el guitarrista le había entregado! Y así pasaron décadas. Al morir Mitchell en 2008 apareció la maqueta, y la hermana y gerente de los derechos de Hendrix, Janie, se hizo con ella prometiendo publicarla… algún día. Pero sólo ha publicado un tema. ¿Cómo puede uno olvidarse que tiene 16 temas inéditos de Jimi Hendrix? Error monumental.

Un fallo que siempre acecha a todo el que maneja aparatos es equivocarse y borrar accidentalmente una grabación. Tal cosa pasó con uno de los temas del álbum ‘Gaucho’ (1980) del dúo estadounidense Steely Dan. Al parecer, una primera grabación de todo el Lp decepcionó a todo el mundo, era irregular, floja y no se parecía lo que Becker y Fagen tenían en mente, así que se fueron a Nueva York para rehacer todo el trabajo. Allí empezaron por un tema titulado ‘The second arrangement’ (El segundo arreglo), y cuando estaba terminado, producido al gusto de los artistas, pulido y listo para fábrica, un ingeniero se equivocó y borró por accidente casi todo. Cuentan que intentaron empezar desde el principio, pero rehacer por tercera vez les resultó insoportable y del tema jamás se supo.

Al poco de separarse los Beatles, Paul MCcarteny formó Wings. Después de su tremendo éxito con ‘Band on the run’ (1973), su compañía les apremió para que tuvieran disco nuevo para finales del año siguiente, pero no tenían canciones, así que propusieron un doble Lp que contuviera grandes éxitos un disco y rarezas inéditas el otro. Mientras trabajaban en el asunto (a mediados del 74), la compañía comprobó que ‘Band on the run’ seguía vendiéndose muy bien, así que decidieron que hacer ese Lp sería sido un error y, por tanto, lo mejor era olvidarse de él, ya que ambas producciones serían competidores. Paul, enfadado, no tuvo más remedio que aceptar, aunque en sus discos posteriores aprovechó algo de aquel material desechado.

Conocido es el caso de Green Day. En 2003 tenía listo el que sería su séptimo álbum, que se titularía ‘Cigarrettes & Valentines’. Pero algún atolondrado cometió el gravísimo error de dejar el máster al alcance de ladrones, de modo que alguien lo robó, aunque no está muy claro por qué o para qué. Lo curioso es que no se pusieron a rehacer todo el trabajo, sino que idearon nuevos temas y confeccionaron un álbum totalmente nuevo (con apenas algunos detalles e ideas rescatadas de lo robado) que titularon ‘American Idiot’. De todos modos, aquellas partituras siguen en el archivo, así que, tal vez, algún día…

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