Desde mi celda (1)

© Ilustración: Avelino Fierro.

El autor de “Querido diario” y “Calendario” inicia con esta entrega una nueva sección, de carácter epistolar, que ha titulado “Desde mi celda”, y que se extenderá durante los días que duren las medidas de contención del coronavirus —que recomiendan y obligan a los ciudadanos a permanecer en sus casas, con el objetivo de reducir al mínimo las posibilidades de contagio, y que han desembocado en la declaración del “estado de alarma, con el fin de afrontar la situación de emergencia sanitaria provocada por el coronavirus COVID-19, en todo el territorio español”—.

Por AVELINO FIERRO

Viernes, día 13. Querido Enrique, andamos todos un poco igual: yo he tomado decisiones en la oficina y he suspendido todo lo presencial hasta finales de mes (bueno, luego vinieron de lo alto al final de la mañana, instrucciones parecidas).

Ayer ya no traje papeles para trabajar en casa y me deprimí: pero me vino la inspiración y escribí tres o cuatro folios; que no sé bien para qué, porque están suspendiendo todos los bolos que tenía con el libro (hasta uno en Bembibre, y eso que yo pensaba que allí serían más bravos).

También ayer –cuando aún no se habían impuesto restricciones– salimos al mesón “El  Abuelo”, en el barrio de Pinilla: ya ves, hasta el nombre de la tasca lleva al grupo de riesgo por montera.

Y hoy, por primera vez en años –salgo todas las noches–, estando asintomático, me he quedado en casa. Llevamos viendo un rato una serie de esas de movistar; no vemos series, pero haciendo Mar zapping aparecieron unos romanos diciendo tonterías y lo estamos pasando bien; es una cosa de Nacho Vigalondo. También, como un anuncio de lo que iba a venir, he visto dos pelis en la tele casi de una sentada: Horizontes de grandeza y La taberna del irlandés. Las ponían en una cadena un poco integrista, en la que luego tienes que aguantar muchos anuncios de teletienda, como el de un peluche llamado “Jesusito” que puede transformarse en un artilugio de esos que te pones en el cuello cuando vas en el bus del Imserso. Es que son anuncios para mayores, mayores que van a misa a diario. Recordarás que en Horizontes actúa Gregory Peck, hace el papel de un marino del Este que acaba en aquellas tierras sin ley. Leí hace nada un librito editado en Siruela, La belleza, de un filósofo francés. En el segundo o tercer capítulo habla del cine y lo encabeza con una cita guapa de Godard: “La televisión fabrica olvido. El cine fabrica recuerdos”. Y hace un par de días recibí el Jot Down, y viene el Gregory en portada sentado en las escaleras del porche de una casa americana leyendo un libro con una niña que le escucha. Es una imagen preciosa que he fotocopiado en grande y puesto en la oficina. Casi estaba obligado desde que estoy en el candelabro porque salí hace poco en la última página de El País como el fiscal que obliga a los pequeños delincuentes a leer.

Por cierto, en la serie de la tele hay una patricia romana que tiene un baño como el de tu señora o más. No sé qué puede faltarle a vuestro excusado para que lleven ahí los obreros desde noviembre. Pero lo imagino: están encontrándose bien y van a medio gas. A nosotros nos pasó, duraban y duraban hasta que les dije que esa segunda parte de la obra en el piso de arriba no se la pagaría por horas. Pero hicimos pandi, yo subía con ellos a fumar y tomar cervezas.

Tu hijo, bien. Me alegro. El mío ha volado hoy de Barcelona a Oviedo, tiene allí un piso alquilado porque es donde más tiempo pasa por contratos con la orquesta. Le han suspendido el Wagner del Liceo –“La nova fase d’emergència anunciada per la Generalitat de Catalunya respecte el covid-19 obliga el Liceu a cancel·lar tota la producció de Lohengrin”, reza el correo que nos envían–; y suspenderán otra cosa de Tenerife –le hacía mucha ilusión porque nació en la isla– y otra más de Oviedo. Le mandaremos provisiones en breve.

Los Julios se han ido hoy a Los Almendros, una finca preciosa de la familia de C. en Cáceres. Me dicen que ahí, en vuestro pueblo, en Madrid, la circulación por las calles es como de mes de agosto.

La nieta, Libertad, no vino hoy a comer, estuvo en casa de una amiga y parece que se lavaban las manos entre bocao y bocao. Me hubiera gustado verla, pero así tuve doble de aguacate, y el bollo de crema que tenía para la merienda lo desayunaré yo mañana.

Me voy a la cama con Azorín.

Y no te preocupes, no seas tan hipocondríaco. No tienes nada. Pero igual deberías decirles a los obreros del baño y a esos otros de las ventanas que dejen de venir un par de semanas. Además, los poetas no interesáis ni a las funerarias.

Buenas noches.

Abrazos.

A.

P.D.- Dicen que se lee a Camus estos días y al Defoe del Diario del año de la peste; a ver si reparan en el título de mi último libro que también va bien con el ambiente reinante.

 

Un Comentario

  1. Enrique, que siempre estuvo trasconejao

    Ave Desoladoras las imágenes del aeropuerto de Gran Canaria con la desbandada total de turistas
    Gran desastre europeo, nacional, canario y particular nuestro
    Sursum corda
    Corren malos tiempos pero tiempos de renacimiento
    Tiempos de llantos y de risas
    Tiempos de otra dimensión
    Ahora me llamo Borondón
    Estaba enfrente marcel y esta por debajo de El Hierro cuando hay tempestad y está en Puigcerdà escribiendo

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