Desde mi celda (19)

© Ilustración: Avelino Fierro.

El autor de “Querido diario” y “Calendario” continúa con la sección epistolar que ha titulado “Desde mi celda”, y que con esta entrega cumple con el decimonoveno día del confinamiento decretado por el Estado de Alarma que se extenderá al menos hasta el 11 de abril.

La sección continuará durante el tiempo que duren las medidas de contención del coronavirus que obligan a los ciudadanos a permanecer en sus casas, con el objetivo de reducir al mínimo las posibilidades de contagio y poder afrontar la situación de emergencia sanitaria provocada por el COVID-19 en todo el territorio español.

Por AVELINO FIERRO

Martes, 31.– A un lector desconocido.

Estoy mirando la luz azul del atardecer. Luz de agua estancada, turbia. Un mundo uniforme, sin sobresaltos. Algunas ventanas comienzan a iluminarse a lo lejos. Buenas tardes, ciudad mortecina. Hola, tejados ignorantes del barrio; azoteas agrietadas, antenas donde se tienden a secar las palomas, antenas oxidadas y zancudas. Buenas tardes, silencio. Ni siquiera tú puedes acallar las preocupaciones, los brochazos de angustia que todo lo embarran. Todo está en este aire indiferente, que ya no se nos hace nuestro, que no mece como siempre las hojas de los prunos del parque; no acaricia sus flores rosas como en otras primaveras.

Vienen estos días cargados de conversaciones oscuras y respiraciones entrecortadas. No queremos recordar para no sentir esa opresión en el pecho; mirando estoy sin ver hacia el final de la calle. En esta hora de la tarde estoy perdiendo el nombre de las cosas, olvidando el ruido de las hojas, la memoria de la nieve, los gritos de los escolares, el color de tus ojos. Se han desordenado las imágenes del álbum, todas las vidas las reescribe un extraño. Los hilos finos del vértigo dan zarpazos en la boca del estómago. Todo se amortigua, o se llena de vendajes.

Andan las ansias entre rejas, la ilusión se adelgaza en este estado de sitio. Pasillos vacíos. En el teatro, a veces, el coro: “Nuestro corazón no era inocente, pero amábamos el mundo y sus veranos: ¡esto hubiera debido salvarnos! Los vientos se han detenido y el cielo está vacío. Vamos a callarnos por mucho tiempo”. A veces, un solo actor en el escenario, sin palabras, como un mimo con ese maquillaje de ojos crucificados. Otras, balbuciendo aquella historia del mundo, la del ruido y la furia. Sobre la escena, la luz pobre de un racimo de bombillas.

No sé si seguir sintiendo el latido de la sangre, su zumbido en las sienes; mirar y mirar mis manos. Días en vía muerta. Días como un agua caliente que bulle y no te da descanso. Ni siquiera las nubes han venido hoy a retorcerse sobre las lomas. Toco esa costura invisible entre mi pelo una y otra vez. El tiempo no sabe de treguas pero hoy se arrastra más despacio, gime como esos animales amaestrados dentro de una esfera. Oigo girar los motores en su desvelo. En el cielo está naciendo, todavía sin brillo, la primera estrella.

 

  1. Luis

    Hoy sí que te ha salido fuerte la vena poética.
    Precioso lo que has escrito, precioso.
    Un abrazo

  2. La melancolía comienza a dejarse sentir…

  3. Chus

    Ave, es muy bonito, pero, por favor, levanta ese ánimo que aún nos queda mucho…

Deja un comentario y fírmalo con tu nombre o no saldrá

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .

A %d blogueros les gusta esto: