Los managers más influyentes de la historia del rock

Elvis fue pionero en muchas cosas, incluso en contratar un representante que se encargara de todo, el coronel Parker.

Por CARLOS DEL RIEGO

¡Cuánta gente rodea al grupo de rock cuando alcanza cierto estatus! Abogados, administradores, road managers, asistentes, ayudantes, pipas, seguridad…, además de ingenieros, técnicos, productores… Pero por encima de todos está el manager, el que maneja los hilos, el que tiene la última palabra, el que tiene el control de los ingresos y los gastos, de los contratos, de las giras o de la relación con la discográfica. Algunos de ellos fueron más allá de la mera representación legal y llegaron a influir en la parte artística de sus clientes.

Los managers representan a artistas de todo tipo. Su trabajo es controlar y dirigir la carrera de sus clientes, elegir lo mejor para ellos, desde los conseguirles los contratos más ventajosos hasta sacarlos de situaciones apuradas (en las que tan fácilmente se meten las estrellas), es decir, están muy cerca de ellos y los conocen muy bien. En el apartado del rock & roll algunos managers han jugado papeles decisivos en las trayectorias de los grupos y solistas más renombrados, metiendo mano incluso en el terreno musical.

El primer manager del rock & roll que alcanzó notoriedad fue el de Elvis, el Coronel Tom Parker (holandés, con mucha vida, y no era coronel) . Era un auténtico lince para la comercialización de cualquier cosa, por lo que no le fue difícil vender un producto tan extraordinario; de hecho, es casi seguro que Elvis no hubiera llegado tan lejos sin él. Establecía los acuerdos con tiempo y mirando minuciosamente cada cláusula, cada frase, cada palabra, exigía las condiciones más favorables en todos los medios comunicación (cine, televisión), controlaba la venta de productos ‘elvispreslinianos’ y también sabía cómo contentar a las masas, cómo darles lo que querían. Tras la muerte del rey, Parker viajó a toda prisa a Nueva york para negociar la venta de todo lo relacionado con el finado, sobre todo ventas e ingresos. A cambio de sus servicios el Coronel Parker ‘sólo’ se llevaba el 25% de los beneficios (más, mucho más, según algunos especialistas).

A pesar de que el coronel fue el primero, tal vez el más famoso de los representes de grupo de rock sea Brian Epstein, que se encargó de convertir a los Beatles en el grupo más importante de la historia del rock. Cómo entró en contacto con ellos es de sobra conocido, sólo recordar que él explicaba: “Me llamó la atención de inmediato su música, su ritmo y su sentido del humor en el escenario. Así comenzó todo”. Se encargó de la imagen de la banda y la cambió según sus criterios; siempre tuvo un fino olfato comercial, así que se esforzó para que la ‘beatlemanía’ no dejara de crecer y aparecer en primera página; consiguió un excelente contrato y señaló a Georges Martin como el productor ideal; evidentemente, en todo estuvo acertado. También fue quien decidió cambiar de batería. Era un tipo muy brillante que determinó el devenir del grupo y, por extensión, del pop y el rock posteriores. Tras su muerte se hizo cargo Allen Klein, un “parásito lujurioso”, como lo calificaron ellos mismos; afortunadamente a éste no le interesaba la música y no tuvo influencia.

Otro representante con gran influencia fue Andrew Loog Oldham, el primer manager de los Rolling Stones. No tenía ni 20 años cuando los convenció para que se presentaran como ‘los chicos malos’ por oposición a The Beatles…, una idea que funcionó muy bien. También fue el responsable de que despidieran al pianista Ian Stewart (por ser cinco años mayor que Jagger) e incluso aportó sus propias ideas al sonido del grupo. Pero también era un águila para los negocios, y consiguió un excelente contrato discográfico para sus clientes, algunos dicen que mejor que el de Epstein para Beatles (vete a saber)  Pero hacia 1967 Oldham se enganchó a las drogas y terminó con los Stones.

Para 1965 David Jones aun no era David Bowie. Entonces se topó con Kenneth Pitt, un tipo chapado a la antigua que sabía mucho del mundo del espectáculo, pues había representado a gente como Frank Sinnatra o Jerry Lee Lewis. Pitt era un gran amante de todas las artes, algo que fue determinante en la personalidad artística del joven Bowie, quien gracias a él encontró lazos de unión entre la música rock con el cine o el teatro. Pitt dejó de trabajar para Bowie en 1970, pero su influencia (tanto en lo visual como en lo musical) lo condujo al estrellato y condicionó muchas de sus obras.

También los grupos punk se vieron obligados a dejarse llevar por managers. Los neoyorquinos Ramones ‘inventaron’ ese estilo a mediados de los años 70. Y su representante, Danny Fields, fue quien lo llevó a Inglaterra. Ellos tocaban en el CBGB, Fields sufrió un auténtico flechazo, ya que quedó perdidamente enamorado del sonido del grupo. Estuvo con ellos unos cinco años y él fue quien eligió las icónicas fotos de sus primeros discos (era fotógrafo), mostrando así la primera imagen verdaderamente punk. Como dicen en su canción ‘Danny says’, él se encargaba de la promoción, de la contratación, de los conciertos, siendo determinante para que Ramones se convirtieran en una de las bandas más influyentes. Lo malo es que eso no les sirvió para vender mucho.

El otro ‘gran manager’ del punk es, claro, Malcom McLaren, que se encargó de montar enormes escándalos con los Sex Pistols para conseguir atención, propaganda, contratos…McLaren representaba a los New York Dolls (un antecedente), pero se separaron, así que aprovechó gran parte de su imagen y su actitud para moldear a The Swankers, que pronto pasaron a ser Sex Pistols. Grabaron un disco, pero McLaren no quería seguir los cauces habituales, así que apostó por el escándalo, el marketing del follón, la propaganda de la bronca y la provocación. Y le salió bien, pues con ese sólo single le sacó los cuartos a varias discográficas, que ante tanto jaleo rompían el contrato e indemnizaban. Gracias a todo, los Pistols se convirtieron en el puntal del punk británico y, aunque duraron poco, esas actitudes desafiantes, malhabladas e insultonas tuvieron muchos seguidores, que formaron grupos de ese jaez. McLaren fue el principal culpable.

Imposible no mencionar a Kit Lambert, un aventurero con una vida trepidante que un día se topó con The Who. Lambert fue el que los animó a Moon y demás a hacer todo tipo de locuras en escena, nada, a saltar, romper y dejarse llevar por lo que sintieran sin cortarse. Como es sabido, esos excesos en escena se convirtieron en una de las características de The Who, a los que convirtió en grupo millonario. Las drogas y el alcohol pudieron con él, ya que en 1981 (con sólo 45 años) murió, tremendamente borracho y colocado, tras una brutal pelea.

La figura del manager es imprescindible para el grupo de rock. Y los ha habido de todos los colores, sin embargo, fueron pocos los que tuvieron influencia directa en la parte artística de las grandes figuras del rock.

Visita el blog de Carlos del Riego.

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