‘Rumble’, la única canción instrumental que fue censurada

Por CARLOS DEL RIEGO

Aunque sólo hace 65 años que se puso en marcha el reloj del rock & roll, su historia está abarrotada de sucesos increíbles, situaciones disparatadas, hechos asombrosos, vidas y aventuras de novela… Uno de los momentos más delirantes se produjo pronto, en 1958, cuando fue censurada una canción instrumental, ‘Rumble’, de Link Wray.  

La censura ha existido siempre. Y desde sus primeros compases el rock & roll ha tenido que vérselas con el rechazo y la reprobación, sobre todo a la hora de la difusión. Sin embargo, esa represión siempre ha tenido como causa la letra, lo que dicen los versos de la canción, ya sea explícitamente o entre líneas. Pero hubo una ocasión en que los guardianes de la pureza de pensamiento entendieron que la música sin palabras podía ser perjudicial; fue en 1958, cuando el guitarrista Link Wray publicó ‘Rumble’, un tema en el que por vez primera suena la guitarra con distorsión y con un toque que luego sería constante en diversos estilos.

Entonces, a finales de los cincuenta, Estados Unidos y el mundo en general era muy distinto a lo que hay hoy. La recuperación tras la guerra había dado lugar a la aparición de una juventud rebelde y descarada; películas como ‘Semilla de maldad’ o ‘Salvaje’, los cómics o el rock & roll, junto al supuesto aumento de la delincuencia juvenil, llevaron a muchos a pensar que todos los jóvenes eran violentos, indisciplinados e irrespetuosos. Y en estas aparece el instrumental ‘Rumble’, del pionero Link Wray, un tema con sonido muy potente, demasiado para la época, tanto que hubo directores de emisoras de radio que estaban convencidos de que esa melodía causaría rebelión y violencia entre los jóvenes, así que la canción fue prohibida en varias cadenas de radio.

Link Wray era un guitarrista de jazz y blues. Con su grupo se presentó en uno de los espectáculos de televisión más atrevidos, pues daba oportunidad al novísimo ritmo, el rock & roll; era el Show de Milt Grant. Éste les pidió que tocasen un rock con cadencia más lenta, lo que se llamaba ‘melodía de paseo’. “Pero yo no conocía nada de eso, así que me inventé algo en el acto”, recordaba Wray. El baterista dio ritmo y Link se sumó con tres acordes, mientras la banda iba añadiendo instrumentos. Ya había instrumentales, pero la cosa se hizo única cuando el hermano de Link puso el micro delante del ampli de la guitarra, creando así un sonido totalmente nuevo, rasposo y muy potente. El guitarrista explicaba: “Los altavoces vibraban, traqueteaban, pues no podían con ese sonido tan pesado; además, toqué muy fuerte, muy duro, con ‘power chord’ (acorde de potencia). En ese momento todos los chavales, todo el público se arremolinó ante el escenario (¡habría que haber visto sus caras!). Mi hermano Doug se levantó de la batería y riéndose me dijo que había estado tocando todo el rato sin que la gente me prestara gran atención, y ahora que metía ese ruido parecían haberse vuelto locos”. A los pocos minutos Milt Grant (que tenía visión comercial) se acercó y les dijo: “Tenemos que encontrar un estudio de grabación rápidamente”.

Hubo reacción inmediata. Un crítico musical dijo que se había quedado de piedra al escuchar “ese acorde grande y poderoso, sobrecargado, distorsionado, malvado…”. De este modo, muchos estaban convencidos de que ese sonido y esa forma de tocar eran “una invitación a la violencia, a la pelea”. Sin duda, ese nuevo modo causó sensación.

Link Wray y sus muchachos se pusieron a buscar estudio para grabar ese engendro titulado ‘Rumble’. Apenas encontraron una habitación y una grabadora Grundig de una única pista…, a poco más podían aspirar con sólo 57 dólares. Se pusieron a ello, pero la cosa no funcionaba igual, el sonido era limpio, sin distorsión. “En el concierto los altavoces vibraban, parecían saltar, y eso no aparecía”. Entonces, el guitarrista arrancó la tapa del ampli y perforó los altavoces con un lápiz, hasta que a la tercera toma apareció, “ahí estaba ese sonido, como por arte de magia”, explicó Wray.

El tema se lanzó en marzo de 1958, y el ‘invento’ de Link Wray para guitarra se llamó ‘tono fuzz’. Desde entonces ha sido utilizado infinitas veces y por todos los importantes de la historia del rock (Hendrix, Stones, Beatles…, todo el heavy y casi todo el punk), por lo que puede afirmarse que aquel instrumental prohibido fue imprescindible en la historia de este negocio, pues sigue siendo un recurso muy utilizado 60 años después.

Pero ese novísimo sonido, unido al rechazo que ya provocaba el rock, fue entendido como algo que añadía “más delincuencia al rock & roll”. El hallazgo de Link Wray (que terminó por dejarlo sordo) molestó a mucha gente en los EE UU de finales de los cincuenta, aun con la resaca de la ‘caza de brujas’, temerosa de la Guerra Fría, de la amenaza comunista y el terror nuclear; ese era un ambiente propenso a la paranoia, pero de ahí a temer a la música…

Pero sí, influenciados o atemorizados por los grupos protestantes más puritanos y retrógrados, los pinchadiscos de no pocas estaciones de radio (seguramente advertidos por los dueños) apartaron el disco, como dando a entender que la emisora no tenía nada que ver con algo tan “agresivo” como ‘Rumble’ (tampoco gustaba el aspecto de Link, enchaquetado en cuero negro). Lo más curioso es que la causa principal de la censura de una pieza cien por cien instrumental es el poder que le atribuyeron los censores: estaban convencidos de la irresistible atracción que tendría entre los jóvenes, a los que empujaría a la rebelión, a desafiar a la autoridad, y los convertiría en delincuentes. Grandes cadenas de radio, sobre todo del este, se negaron a radiar el ‘Rumble’, e incluso hubo algunas que la emitieron pero sin presentarla, sin decir el título ‘Rumble’ (atronar, retumbar) por parecer amenazante. Además, un sello como Columbia también rehusó grabar rock si no estaba dentro de las normas.

Pero el nuevo estilo  era ya era imparable y el tema salió reforzado de aquel disparate. Muchísimos músicos y grupos construyeron su sonido personal en torno a aquel ‘descubrimiento’ de Link Wray (1929-2005); su sonido distorsionado y su acorde de potencia fueron imprescindibles para la evolución del rock, sobre todo cuando se buscan atmósferas macizas, como de ‘metal pesado’. Neil Young, Hendrix, Pete Townsend, Springsteen, Jeff Beck, Jimmy Page, Steve van Zandt… son algunos de los que reconocen la deuda con aquel tema y aquel guitarrista. Y se escucha en películas como ‘Pulp fiction’ o ‘Independence day’, en anuncios, series… Incluso algunos han afirmado que ‘Rumble’ es el eslabón perdido entre el blues y el rock.

Hoy sigue teniendo esa chispa, así que hace 63 años…

Visita el blog de Carlos del Riego.

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