La cara más fea del mundo del rock en los años setenta

Apenas comenzada la década de los setenta, las tres jotas pasaron al universo de la leyenda. Las drogas, la estafa y las agresiones sexuales fueron cosa corriente en aquellos años.

Por CARLOS DEL RIEGO

Para los incondicionales del rock la década de oro fue la de los setenta. Y es posible que artísticamente así fuera. Fue la época en que se empieza a hablar de sexo, drogas y rock & roll, una combinación que produjo no pocas situaciones calamitosas e indeseables, sobre todo por los excesos en lo segundo y lo tercero. Eso sí, nunca hubo exceso de r&r.

La década de 1970 estuvo llena de sexo, drogas y rock ‘n’ roll, al menos en lo que respecta a la esfera de la música. Ésta era más dura, más pesada, con peores intenciones y más mala leche. Lo peor es que la industria de la música rock alcanzó una madurez destructiva, abusiva, violenta e indeseable. Hubo gerentes y productores que estafaron a sus bandas, no pocos músicos se revolcaron en el abuso de las drogas y algunos pervertidos forzaron y violaron a chicas e incluso a niñas.

En 1975 el empresario Kim Fowley trataba de montar en Los Angeles un grupo de chicas, y para ello encargó a un ayudante que buscara chicas muy jóvenes y atractivas. Más o menos así se formaron The Runaways. Pero el indeseable Fowley ya tenía antecedentes de agresión sexual, pues ese mismo año había abusado de una chica de 18 y una niña de 14. Jackie Fuchs (nombre artístico Jackie Fox) tenía 15 años cuando conoció al pervertido, el cual la incorporó rápidamente al nuevo grupo. Después de uno de sus primeros conciertos, precisamente en Nochevieja de 1975, Fowley drogó a Fuchs, se la llevó a una habitación y la violó. Ella recuerda que “abrí los ojos y él estaba encima de mí, me violaba mientras había gente mirando”. Desgraciadamente ninguna de sus compañeras ni nadie cercano a la banda movió un dedo y nunca hablaron de ello. “Durante décadas sentí vergüenza porque pensé que yo era la culpable”, declaró la adolescente violada muchos años después. Su sustituta en la banda, Vicki Blue, dijo que todas las integrantes del grupo presenciaron la violación. El vil Fowley murió de cáncer en 2015 sin responder por sus crímenes.

Por desgracia la persecución de niñas y adolescentes fue bastante habitual por parte de algunas estrellas del rock en aquellos setenta. El compositor, productor y cantante R Dean Taylor explicaba en su tema ‘Shadow’ (1972): “Cuerpo de mujer, mente de niña. Shadow, seguro que me vuelves loco. Solo tienes 14 años”. Personajes tan señalados como Jimmy Page fue ‘novio’ de la groupie Lori Madox cuando ésta tenía 14 años; él lo sabía pero calló, e incluso la encerró en una habitación de hotel en Los Angeles donde perpetró la agresión; nunca fue acusado ni señalado, ni nadie le reprochó sus terribles actos. También tenía 14 años Reeca Smith cuando en 1973  ‘conoció’ a Elvis.

La industria de la música de la década de 1970, desafortunadamente, fue el hábitat de depravados viciosos. Uno de esos personajes fue Paul Gadd, Gary Glitter. Esta bestia de dos patas abusó de tres niñas entre 1975 y 1980 (que se sepa), pero no se descubrió hasta 2012, justo después de que se destapara el escándalo de otro depredador abyecto, el famoso presentador del programa ‘Top of the PopsJimmy Saville, quien desde los años sesenta violó a no menos de quinientos (500) niños y niñas de entre 7 y 15 años; también se probó violaba muertos (necrofilia); la BBC hizo todo lo posible para tapar el escándalo a pesar de las infinitas denuncias que pesaban sobre el pervertido presentador, que murió ‘de rositas’ en 2011. Por su parte, quedó probado en el juicio que el mencionado Glitter “se aprovechó de su estatus de estrella para atraer y luego violar a chicas y niñas. Su falta de remordimiento y cómo decía que las víctimas mentían hace que sus crímenes sean más odiosos”. Afortunadamente este repugnante criminal sigue en prisión.

Las drogas acabaron con algunos de los grandes iconos del rock. A finales de 1970 el manager de Janis Joplin fue a buscarla porque no se había presentado en el estudio de grabación; la encontró muerta por sobredosis de heroína. Apenas unas semanas antes Jimi Hendrix había muerto también por sobredosis de varias drogas mientras dormía. Y unos meses después (julio del 71) fue el turno para la tercera J, Jim Morrison, muerto en la bañera por paro cardiaco provocado por la mucha heroína que se metió. En la autopsia de Elvis, en 1977, se hallaron restos de catorce drogas diferentes… Ya casi no era noticia que una estrella del rock muriera por sobredosis.

También el talentoso Gram Parsons (Byrds, Flying Burrito Brothers) murió por sobredosis de heroína en California el 19 de septiembre de 1973; al parecer, la cantidad que se metió hubiera acabado con tres yonquis muy enganchados. Su caso tiene un epílogo escatológico: al día siguiente dos tipos borrachos como cubas, el manager Phil Kauffman y otro colega, robaron su cadáver y lo quemaron en el parque Joshua Tree porque, dijeron, Parsons había dicho que ese era su deseo. Los tipos fueron multados con unos cientos de pavos por robar el ataúd, ya que no estaba penado el robo de cadáveres.

En 1975 Queen ya era un grupo de gran éxito, pero aunque parezca increíble, estaba en la pura ruina. ¿Cómo fue posible? El dueño de Trident Studio, Norman Sheffield, que también era el manager de Queen, ingresaba grandes cantidades a la vez que inventaba mentiras para no pagar al grupo. Freddie le escribió el tema ‘Dead on two legs’ (en el ‘A night at the opera’) en el que le acusaba: “Has tomado todo mi dinero y quieres más. Vieja mula”. Sheffield se sintió ofendido y los demandó, se llegó a un acuerdo extrajudicial, pero el grupo lo despidió. Y el dinero empezó a llegar.

Otros managers trincones y desaprensivos fueron Allen Klein, que estafó a Beatles, Stones o Sam Cooke y se llevó la parte del león del Festival por Bangla Desh, Michael Jeffery (Animals, Jimi Hendrix) o Saul Zaentz (Creedence). El estafador Stan Polley se llevó todo el dinero del grupo Badfinger y consiguió que firmaran un contrato que imposibilitaba la reclamación; en abril del 75 el guitarrista y compositor Pete Ham se suicidó, frustrado, desesperado e impotente ante las argucias de Polley, que evidenció su catadura moral al querer cobrar su seguro de vida. Ocho años después también se suicidó el guitarrista del grupo, Tom Evans, por lo mismo. Son los autores del millonario ‘Without you’.

También de los setenta es la trágica historia de Syd & Nancy: ésta apareció muerta en octubre del 78, Syd fue acusado de asesinado y luego liberado porque estaba tan colocao que no recordaba nada, y en febrero del año siguiente apareció muerto por sobredosis.

Como todo, los aclamados setenta tuvieron su cara B.

Visita el blog de Carlos del Riego.   

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