Historia de tu país

Por LUIS GRAU LOBO

Luis Grau Lobo.

Estudias Historia durante cinco años y hasta tienes un título, pero es mucho después cuando te das cuenta de que se trata de un pelele que unos y otros zarandean con aspavientos. Cada cual arma una historia en la cabeza, un cuento de hadas que inscriben en piedra para arrojarlo a la cabeza de otro. Entonces, eliges la tuya, la historia de tu país. Descubres pronto lo poco que tiene que ver con cronicones y pretendidas hazañas que nunca sucedieron aunque sean dignas de un serial de éxito. Desdeñas bríos, ardores, batallas y la exaltación de acontecimientos que los himnos suelen cantar con regocijo xenófobo y violento. No te interesa la historia escrita contra los demás.

Tu país es sobre todo un idioma: germinó con el latín (suponerlo celta o similar es jugar a la güija) y fermentó con distintas vecindades, con invasiones que conquistan. En tu país, no obstante, hay lenguas hermanas que han de servir para comunicarse. Tu país lamenta que las guerras entre paisanos durante muchos siglos concluyeran con el destierro de muchos de tus compatriotas: musulmanes, judíos, protestantes, afrancesados, republicanos… Da igual el momento, da igual el ‘motivo’.

Tu país, por supuesto, celebra la llegada a América (no su ‘descubrimiento’), fue la oportunidad de ser más por estar juntos, por conocerse. Predominó la crueldad y la rapiña, sin embargo, como suele. Pero al menos y al fin nos ha dejado una lengua común en la que puedes leer libros magníficos y entenderte mejor con más personas. Sabes que esa lengua se impuso, pero no hay marcha atrás y en tu país no se necesita pedir disculpas salvo que uno se haya aprovechado de algo o de alguien.

Tu país se avergüenza de demasiados dictadores y de que aún haya quien escamotee reprobar a alguno. Sientes pena y sonrojo de tanto inocente sin un entierro digno y de tanta placa indigna: en eso tu país va a la zaga porque aún hay quien se siente en deuda con la tiranía; no cabe otra explicación.

Pero tu país cuenta ahora con una Constitución meritoria. Necesita retoques, sí, pero, sobre todo, aplicarse como reza para satisfacer a todos y consolidar un lugar de respeto de derechos y regulación de deberes. Tu país posee muchas y buenas leyes que no acaban de cumplirse y algunas no tan buenas que se cumplen a machamartillo. En tu país no se cumple la ley para elegir jueces ¿se puede creer?

Motivo reciente de satisfacción hacia tu país es haber sido de los primeros (aunque siempre sea tarde) en aprobar el matrimonio homosexual, la ley de dependencia, de eutanasia, un ingreso mínimo vital… Lo será más cuando se apruebe, si las cosas son como debieran, la ley trans, una jornada semanal de cuatro días laborables, un salario mínimo de ciudadanía, una ley de acogida al inmigrante, etc.

¿Les ha parecido ingenuo o cursi ese país? Puede que en eso no tenga que envidiar al resto de historias, tradiciones y leyendas patrióticas que circulan por ahí. Pero al menos es decente.

(Publicado en La Nueva Crónica de León el 6 de noviembre de 2022)

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