
El sábado 31 de enero, a las 12:30 horas del mediodía, se inaugura la exposición retrospectiva «Manuel Jular. Creatividad insurgente» en la Sala Provincia de León. El Instituto Leonés de Cultura rinde así un homenaje póstumo al artista leonés, ocho años después de su fallecimiento, con una magnífica muestra que se extiende a la Sala Polivalente del mismo edificio Fierro y a la planta baja del Centro Leonés de Arte (CLA). El acto de inauguración contará con la música en directo de la joven violonchelista Violeta Ordóñez.
Organizada por el Instituto Leonés de Cultura (ILC) y comisariada por su director de exposiciones, Luis García Martínez (a quien también se debe el acierto del título), la exposición «Manuel Jular. Creatividad insurgente» permite disfrutar de unas 300 obras del artista plástico Manuel Jular Santamarta (León, 1939-2017), prestadas fundamentalmente por su familia (en sentido extenso) y por una veintena de amigos. Hay pintura, mucha pintura maravillosa y combativa de todas sus épocas (desde los años 50 hasta la segunda década del siglo XXI, ya volcado el artista en la obra digital), pero también escultura, obra gráfica, dibujos, caricaturas, viñetas…
Son obras que descubren a un artista integral, apasionado y crítico, con un absoluto dominio de materiales y técnicas; un creador que sorprende absolutamente cuando se contempla su trayectoria a través de las casi 300 obras con las que Luis García ha realizado un montaje hermoso y contextualizador.

Jular fue un autodidacta que nunca paró de trabajar, aprender, experimentar con materiales y texturas… y más tarde uno de los pioneros que se atrevió, con las nuevas tecnologías, a explorar el territorio del arte digital. En su trayectoria fueron tan importantes el arte como la militancia política, y ambas facetas, a las que hay que añadir su afición a la música, confluyeron en su vida y en su obra de muchas formas en multitud de ocasiones.

También fueron importantes en su vida algunas mujeres, como Maribel Pérez-Alfaro –con la que se casó muy joven, fallecida después que él—, Isabel Urueña –también fallecida–, Pilar Horcajo, que conserva una preciosa colección de cuadros y recuerdos magníficos, o Antonia Matías Flecha, la compañera de sus últimos años. A ellas pertenecen, o pertenecieron, numerosas obras y piezas curiosas de esta exposición (incluidos objetos personales) que, unidas a las aportadas por sus hijas Teresa y Cristina, y a las de otros familiares, hermanos, sobrinos y amigos, permiten reconstruir el curso de una rica evolución creativa.

Hijo del librero Anastasio Jular (Librería Valderas), Jular creció rebelde y provocador, y así se mantuvo mucho tiempo hasta convertirse en un tozudo «resistente» con cabeza. Estudió en los Maristas y asistió a clases de pintura con Demetrio Monteserín, si bien en poco menos de un año aprendió a manejarse con el óleo y, a partir de ahí, voló solo. Desde lo figurativo, poco a poco se fue introduciendo en el expresionismo abstracto, bebiendo tanto del primitivismo como de las vanguardias más contemporáneas.
Fue publicista, escultor ocasional, dibujante, ilustrador, diseñador gráfico… Empezó a trabajar y a buscarse la vida siendo muy joven. En León montó, con su cuñado Eduardo, la agencia de publicidad Rodríguez & Jular. Al tiempo ilustraba libros para la editorial Everest y dibujaba viñetas humorísticas para los dos periódicos de la ciudad, Proa y Diario de León.

:: Pintura y activismo
Su primera exposición se remonta a 1958, cuando, con solo 19 años, expuso con otros 15 pintores leoneses en la Casa de León en Madrid. Dos años más tarde, en 1961, inauguró, en compañía del también pintor Alejandro Vargas, la primera exposición de arte abstracto que se hizo en León. En 1962, mientras hacía la mili en Mallorca, montó allí su primera individual, en la Galería Costa.
Cuatro años después participó en una colectiva organizada por CCOO para recaudar fondos en apoyo de Marcelino Camacho y otros dirigentes sindicales encausados en el denominado ‘Proceso 1001’; la exposición contaba con una obra de Picasso, otra de Saura y piezas de otros doscientos pintores más, y se colgó en Bolonia y en Milán. En 1969 pasó casi un mes en la cárcel de Mallorca, isla donde había vuelto para residir un corto tiempo y donde la policía le pilló in fraganti, pintando en las paredes «libertad, amnistía y cosas de esas», como contaba él.

En 1972 fue uno de los fundadores del siempre emblemático CCAN, en León, y dos años antes de la muerte de Franco desafió a la censura con su cartel para las fiestas de San Froilán, en el que aparecían los colores de la bandera de la II República en las alforjas de la burra del santo. En el 78 se fue a Madrid, se implicó en las actividades del PC, trabajó para el periódico Mundo Obrero y para la revista Unidad Obrera. También dibujó para el diario Pueblo y maquetó la revista de cine Casablanca antes de entrar en el grupo ‘Nuevo Lunes’ como director de Arte, donde permaneció desde principios de los 90 hasta su jubilación, compaginando siempre su trabajo con la pintura y otras artes.



Jular participó en colectivas en Madrid y en León, ciudad con la que siempre mantuvo sus vínculos y a la que regresó a vivir cuando se jubiló. En ambas ciudades hizo exposiciones individuales, también en Mallorca, Gijón, Salamanca, Oviedo, Valladolid, Zaragoza, Segovia, Murcia… Y realizó unos cuantos encargos, como el mural de 18 x 3 metros que materializó en 1967 para la cafetería y los salones de La Venatoria, cuyo boceto se puede ver en esta exposición (el original se destruyó cuando a principios del siglo XXI derribaron el edificio para hacer uno nuevo).

:: Referente cultural en León
Cuatro años antes de su fallecimiento, Manuel Jular recibió el Premio Diálogo de la Fundación Jesús Pereda por su trabajo «extenso» que «revolucionó el panorama creativo leonés de la segunda mitad del siglo XX» para convertirse en un «referente cultural» en León. El jurado destacó no solo «su espíritu artístico radicalmente joven, con una finura estética e ideológica innegable», sino también «su implicación y su compromiso social», tan patente en su obra.

«Arrojado e innovador, alternativo y razonable, este defensor de la libertad, luchador histórico, vuelca en la obra su fidelidad al ser humano, al que ofrece su compromiso personal y la belleza y sencillez de su arte. Dibujante, pintor, tertuliano, activista… Un hombre de vaivén, tenaz, cuando quiere; inteligente, siempre», escribió sobre él Manuel Linares-Rivas en el libro 22 artistas leoneses (2007).

Más información:
- jular.net
- «Con MANOLO JULAR, de ayer en adelante…». Homenaje en TAM TAM PRESS, con testimonios de amigos y familiares, a raiz de su fallecimiento en enero 2017.

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