Juan Carlos Uriarte y Juan Rafael dialogan con sus obras en el Monasterio de Sandoval

La exposición se podrá visitar durante todo el verano en el Monasterio de Sandoval.

Este domingo 28 de junio de 2026, a las 12:30 del mediodía, se inaugura la exposición ‘Juan Carlos Uriarte y Juan Rafael, dos generaciones de creadores’ en la sala de exposiciones temporales La Panera del Monasterio de Santa María de Sandoval (León); una muestra «de diálogo abierto y constructivo que abre nuevas opciones de exploración e interpretación de las obras que la integran desde una perspectiva transversal y sugerente», apuntan desde el ILC. Se podrá visitar hasta finales del mes de septiembre.

«La propuesta parte de la idea de poner en relación a dos artistas, Juan Carlos Uriarte y Juan Rafael, que pertenecen a generaciones muy diferentes y dispares, una surgida en la postguerra española y que transitó por la dictadura hasta la democracia actual y que sigue dando frutos actualmente, y otra, que nació a finales de la dictadura y los albores de la democracia, plena de esperanzas en el futuro y que transita por las problemáticas políticas sociales y culturales más actuales, y que se abrió a los diálogos de ámbito internacional con la apertura de las puertas nacionales a los fenómenos creativos más renovadores del momento, allá por los años ochenta. Dos formas de entender el mundo y la sociedad, que, aunque parezca extraño y complejo, tienen sus puntos de coincidencia y conexiones que permiten a ambos creadores generar puentes de diálogo, reconocimiento y convivencia fraternal, hecho que ha permitido el desarrollo de un ambiente fructífero y enriquecedor fuera de las tensiones, luchas personalistas y generacionales que han sido el pan nuestro de cada día en el ambiente cultural nacional», señala Luis García Martínez, director del Departamento de Arte y Exposiciones del Instituto Leonés de Cultura (ILC) y comisario de esta muestra.

Juan Carlos Uriarte, junto a una de sus piezas.

«Algo más de veinte años separan el nacimiento de ambos creadores, pero coinciden en un hecho muy significativo, su conexión vital y creativa con el mundo literario, hecho que nos recuerda la importancia de la relación de estos dos territorios creativos a través de la historia y de forma muy evidente y clara en León. Baste citar a creadores que han transitado por los dos espacios expresivos como Rafael Alberti, Federico García Lorca o Ramón Gaya, pero más próximos a nosotros el singular escritor y pintor Eduardo Arroyo (vinculado directamente a Robles de Laciana) que llegó a conjugar la narrativa con la pintura de forma magistral; al pintor y destacado poeta y pintor Juan Manuel Díaz Caneja, amigo de Antonio Gamoneda y del cual se guarda un magnífico legado en la colección del ILC; al premio nacional de poesía Juan Carlos Mestre que combina su poesía con su mundo plástico subyugante y mágico; a Manolo Jular, pintor polifacético, crítico y analista acido y controvertido, al magnífico pintor y gran escritor Carlos León que expone actualmente en León en el MUSAC. En el terreno de la poesía visual que fusiona íntimamente los dos territorios creativos en una unidad integral, se cuenta con varios casos singulares, el de Gustavo Vega y Jesús Peñamil, fallecido hace un año. En el ámbito de la crítica artística recordar al singular y magnífico poeta y crítico Antonio Gamoneda. Es decir, existe un vínculo entre el mundo de la literatura y el de las artes plásticas muy intenso y fructífero de diálogo, confluencia e incluso fusión que en León se fortalece y cuenta con su propia trayectoria, en la que podríamos poner como punto de arranque la obra de Norberto Beberide como ilustrador, siguiendo con muchos otros ejemplos», añade García.

«Juan Carlos Uriarte fue uno de los libreros más destacados y significativos de León (heredero en cierto sentido del espíritu del destacado librero Anastasio Jular, de la librería Valderas). Su librería Pisa, situada muy próxima a la antigua facultad de veterinaria, donde hoy se sitúa Elektra Cómic, se convirtió pronto en un foco y centro cultural fértil y fructífero, siendo muy intensa su relación con el mundo de los escritores, poetas, ilustradores, viñetistas, gente del cómic, intelectuales y artistas plásticos en general», explica el comisario de la muestra.

Juan Rafael, pintando en Isla Bukanera, su taller. Foto: Eloísa Otero.

«Por su parte, Juan Rafael desde sus primeros pasos ha mantenido una estrecha relación con el mundo de los poetas y escritores, e incluso textos de poetas amigos han formado parte integral de su obra. En 1997 presenta en la Junta de Castilla y León, sala Lucio Muñoz, una muestra titulada: “Huellas de escrituras”, un título muy explícito que aclara un substrato fundamental de su obra, el literario. Juan Rafael ha mantenido una relación fraternal y estrecha con el poeta Aldo Sanz, una figura muy destacada en la promoción de artistas jóvenes y emergentes cuando regentaba el bar el Cardo, en pleno Barrio Húmedo, baste indicar como un poema suyo fue plásticamente interpretado en la última exposición realizada por el pintor en El Albéitar». También están, dentro de sus afinidades fraternales, Ildefonso Rodríguez, poeta y músico de jazz fundamental en el panorama artístico leonés, o el poliédrico e incombustible actor, performer y poeta Víctor M. Díez, o el músico y fotógrafo Felipez Zapico, Sivia Abad Montoliú, Olvido García Valdés, Tomás Sánchez Santiago, Juan Carlos Valle (Karlotti), Miguel Casado… que, de una manera u otra, han dejado su huella y su impronta sensible en Juan Rafael y que con sus versos participaron en la muestra ‘La fluidez del caos’ dentro de la serie ‘poema-cuadro’. Debemos recordar cómo en una gran parte de la obra pictórica de Juan Rafael, en su primera época a principios de los años noventa, el texto se convertía en un elemento de referencia, en una evocación gestual, lingüística y sonora, en ocasiones con un sentido críptico y gestual, como huella sígnica o resto visual de una especie de palimpsesto cultural indescifrable, como se puede observar en varias piezas del catálogo de ‘León punto y aparte, la nueva escena artística’, editado en 1995 por el ILC». Añade Luis García que el comisario de aquella muestra, Javier Hernando Carrasco, ya decía entonces en relación a la obra de Juan Rafael: “[Sobre] esa herencia, evidente en sus delicados trazos, a veces abiertamente sígnicos –su horizonte lejano se situaría en los trabajos de Cy Twombly (los signos lingüísticos) y en Mark Tobey (los gestuales)”.

Y concluye el comisario: «Hoy aquí se plantea un diálogo de lenguajes y planteamientos contrarios que tienen un substrato que puede parecer distante e incluso inexistente, pero común: el sentido esencial del lenguaje como forma de comunicación que subyace en ambas propuestas, en el caso de Juan Rafael de una forma muy sutil, subterránea y poética, mientras se puede observar con más evidencia evocadora, explícita y concreta en las piezas de Juan Carlos Uriarte. El objeto construido y articulado como elemento simbólico y con carga narrativa intensa que nos permite desplazarnos por nuevos espacios y territorios de la imaginación, frente al plano bidimensional pictórico con un profundo sentido poético, lírico, sensual, íntimo, seductor, incluso dramático que nos traslada a un mundo de sugerencias atmosféricas, espaciales, acuosas, que nos permite generar nuevas realidades sensoriales y perceptivas».

Juan Carlos Uriarte (León, 1947) es uno de los artistas más populares en el ambiente artístico leonés, que viene mostrando una intensa actividad tanto individual como colectiva. Cuenta con varias intervenciones muy destacadas en espacios públicos, como el ‘Homenaje a los constructores de catedrales’, situada frente a la catedral de León; el ‘Monumento a las Cortes de León de 1188’, el mural situado en el hall del auditorio del Conservatorio de León dedicado a la música, la escultura pública del campus universitario de Vegazana o ‘Gárgola que mira al sur’y ‘Asterión’ ubicadas en el espacio natural y Parque Escultórico del Montes San Isidro de la Diputación de León, o la intervención espacial con sentido urbanístico realizada en la Plaza de las Cortes de León, entre otras muchas. Su obra se encuentra en diferentes colecciones públicas y privadas y cuenta con un amplísimo currículum entre exposiciones individuales y colectivas.

Aunque desde la década de los años ochenta centra su trabajo en la pintura y escultura, Uriarte es un creador especial, singular cuando menos, por no decir un activista cultural polifacético o poliédrico. Fue músico, cantante y también librero, pues regentó durante 25 años la emblemática librería Pisa, lugar de encuentro y tertulia para artistas, poetas, escritores, políticos e intelectuales del León de la época, como Francisco Pérez Herrero, Victoriano Cremer, Castorina, Alejandro Vargas, Miguel Cordero del Campillo, Manolo Jular, un jovencísimo José Luis Rodríguez Zapatero, Enrique Estrada, Wenceslao Álvarez Oblanca, Toño Benavides, Miguel Ángel Febrero, Martín, Modesto Llamas o Luis Sáenz de la Calzada, entre otros muchos. La literatura, el teatro, la danza, el cine y, sobremanera, la música, son territorios constantes por los cuales transita de forma vivencial y emocionada. En un personaje singular que forma parte del substrato y humus de la cultura leonesa en diferentes vertientes.

Obra de Juan Carlos Uriarte en el monasterio de Sandoval.

Para esta exposición se han seleccionado un conjunto de piezas «fundamentalmente en el territorio de la escultura y la articulación objetual, espacio creativo próximo al territorio, en algunas ocasiones al poema objeto o a la poesía visual, con ciertas evocaciones referenciales al mundo expresivo del objeto dada o surrealista. Algunas obras pertenecen a la serie que denominó en lleunés, Amecer, término muy utilizado por nuestros abuelos que nos indica esa forma de mezclar cosas sin relación. ‘Amecer’ es mezclar o aunar y remite a un particular estilo creativo de Uriarte que se da en otros muchos creadores como sistema de trabajo, a esa diversidad y mezcla de técnicas y materiales que viene a romper con las pautas y las reglas normalizadas», relata Luis García, incidiendo en que «es frecuente en el trabajo de Uriarte el empleo de objetos de la vida cotidiana, encontrados o buscados, así como de elementos industriales de acero que une, pega o suelda con otros componentes producidos específicamente para el caso, generando nuevas realidades que en algunas ocasiones evocan referencias evidentes al mundo figurativo y en otras hacen explícito el homenaje al propio objeto en sí mismo como valor estético y plástico».

«Por otro lado, este tipo de obra se podría encuadrar dentro del espacio de la poesía visual, como una vertiente del trabajo general de su obra. Piezas que parten de un sentido profundamente irónico y crítico, que en algunas ocasiones de convierte en crítica social e incluso política, sin olvidad los homenajes explícitos, caso de Victoriano Cremer, o el sentido erótico y sensual de origen clásico, obras que parten de un profundo conocimiento de los pilares esenciales de nuestra cultura mediterránea».

Pintura de Juan Rafael (cuadro 5 otoño 2022, 86 x 196 cm) que forma parte de la exposición en Sandoval.

Juan Rafael Álvarez (León, 1968) pertenece a las nuevas generaciones surgidas de la emblemática Facultad de Bellas Artes de Salamanca, espacio del cual ha salido destacadas figuras leonesas o vinculadas directamente a León, como es el caso de Gabriel Martínez, Daniel Verbis, Carlos Cuenllas, Nadia Desiré o Dora García. Su trayectoria se inicia en 1990 con la Muestra de Arte Joven de Castilla y León, en el 91 y 92 varias participaciones en premios jóvenes alcanzando el III Premio de Pintura Tomás Luis de Vitoria. En 1992 participa en la muestra colectiva ‘C.C.A.N. 20 años’, en el Salón de la Artes Pallarés de la Diputación de Léon. A partir de 1993 comienza a participar en proyectos colectivos teorizados y comisariados por Javier Hernnado Carrasco para la emblemática galería Tráfico de Arte, gestionada por Carlos de la Varga, desde la que apoyó a la nueva generación de creadores emergentes leoneses, generando un espacio muy dinámico que, posteriormente, se amplió a intervenciones urbanas en la Plaza de Omaña y, en 1998, a la propuesta más ambiciosa del Centro de Land Art El Apeadero, en Bercianos del Real Camino.

En 1995 participa en la muestra ‘León punto y aparte, la nueva escena artística’, comisariada por el catedrático y crítico de arte Javier Hernando Carrasco y presentada en la sala Provincia, siendo director del departamento del ILC José Gómez Isla. La muestra pretendía poner en evidencia la nueva generación de creadores leoneses y sus diferentes vertientes y enfoques, mostrando desde el neoconceptual hasta la pintura revisionista de la abstracción, pasando por la videoinstalación, la vertiente crítico política o el automatismo pictórico mecanicista, entre otras vertientes.

Juan Rafael es un creador polifacético, diseñador, fotógrafo, ilustrador, escenógrafo, escaparatista, muralista, colaborador de acciones y happenings, cómplice organizador de múltiples proyectos creativos; uno de los últimos reseñables es la puesta en marcha del ‘Barrio de los artistas‘ en el viejo barrio ferroviario leonés donde este artista tiene su taller (Isla Bukanera), con diversas propuestas como ferias, exposiciones, talleres o conciertos.

Otra de las pinturas de Juan Rafael que se pueden ver en La Panera de Sandoval (cuadro 12 otoño 2022, 83 x 122 cm).

«Juan Rafael de forma genérica se inscribe en ese amplio grupo de artistas plásticos que han reivindicado y luchado durante décadas por la supervivencia de la pintura como medio creativo sólido y valido, baste citar a creadores nacionales e internacionales como Pelayo Ortega, Miguel Galano, Félix de la Concha, José de León, Francisco Suárez o Esteban Tranche. Su obra se inscribe dentro del territorio de la revisión de la abstracción lírica con un cierto tratamiento poético y en algunas ocasiones con tensiones dramáticas próximas al revisionismo del expresionismo abstracto americano y a la obra de autores españoles como Juanma Robles, Gil Morán o Carlos León. Es una obra que presenta una vehemente energía dinámica y carga expresiva en su formalización plástica, que desborda y tensiona el marco contenedor del lienzo para abrirse y expandirse al espacio circundante, rompiendo la idea de límite y generando diálogos de interés con el muro-soporte. Una expresión directa, incontrolable e inmediata que surge interiormente de forma fluida con un ritmo abierto, vigoroso y enérgico pero equilibrado. Una gran fiesta de exaltación expresiva y dinámica del color, el gesto, la transparencia y la desnudez del lienzo, que surge de forma natural y directa del interior del espíritu del artista de una forma irrefrenable, como si de una pulsión incontrolable se tratase, una liberación del aliento creativo más puro y esencial del artista», advierte Luis García.

Y añade el comisario: «El sentido literario y narrativo surge en sus pinturas en evocaciones sutiles de paisajes imaginarios que se referencian en algunos de los títulos de las obras: verano, otoño o invierno, la obra de Juan Rafael se convierte así en todo un canto al sentido poético de la naturaleza. En sus declaraciones deja claro como su obra reflexiona sobre las problemáticas de ámbito plástico «en un periodo de tiempo convulso, lleno de contradicciones, regresiones y cuestionamientos de todo lo aprendido. Las piezas surgen a través de la búsqueda de la luz y la fuerza del color en la transparencia, así como del comportamiento natural de los materiales pictóricos, manteniendo la línea de trabajo de los últimos treinta y cinco años». Como bien indica Eloísa Otero con motivo de su muestra Nebulosas: “La obra de Juan Rafael, profundamente conectada con la abstracción, no pretende representar lo visible de manera figurativa. Así, en esta exposición, las nebulosas no solo son fenómenos del cosmos, sino paisajes del alma; cada trazo se podría concebir como una estrella fugaz que surca el lienzo como un destello de emoción, atravesando un espacio sin fronteras.”

Obras de Uriarte y Juan Rafael en La Panera de Sandoval.

La Panera del Monasterio de Santa María de Sandoval es un espacio singular que se viene gestionando desde hace varios años por parte del ILC, en colaboración con el ayuntamiento de Mansilla Mayor y la Junta Vecinal de Villaverde de Sandoval, cooperación fructífera y coordinada que ha posibilitado una mayor difusión de este emblemático y magnífico ejemplo de la cultura monacal cisterciense, así como la puesta en valor de un espacio expositivo que permite la difusión en el medio rural del arte actual y contemporáneo tanto de la colección del Instituto Leonés de Cultura como de la obra de destacados artistas provinciales, nacionales e internacionales.

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