Fragmentos de China

El pintor José de León. © Fotografía: Camino Sayago.

Por CAMINO SAYAGO

El artista José de León muestra, en un breve recorrido por su producción reciente en la galería leonesa Ármaga, algunas de las obras que realizó en Pekín durante estos dos últimos años. Son poco más de una docena, fechadas entre abril de 2010 y éste 2012 que está a punto de concluir. Es el trabajo de un nómada, asentado ahora con carácter provisional en Carbajal de Fuentes (León), que por propia exigencia vital le ha llevado desde el cambio de milenio de un extremo al otro del mundo, para absorber lo mejor de cada cultura.

En total son una docena de piezas: dos de gran formato, otras seis de tamaño medio –alrededor de un metro– y otras cuatro pequeñas. Todas óleos sobre lino, un soporte “incombustible”, que siempre ha utilizado y que no abandona. Pero curiosamente sólo las dos obras de gran formato corresponden a esta etapa de vivencias y exploraciones por el viejo imperio mandarín. “Soy un pintor esponja, allá donde voy absorbo las estéticas y el espíritu cultural del lugar donde estoy. Pero esto no es inmediato, surge a los meses de estar allí pintando. La primera etapa en Pekín llevaba aún el bagaje anterior, muy colorista y en la última ya se aprecia la influencia de este país; en los cuadros se ven con claridad los fondos monocromos y grises de la pintura clásica china”.

La última individual en la capital leonesa fue en diciembre de 2010 en el Instituto Leonés de Cultura. En ella reunió obra comprendida entre 2002 y 2009 realizada en París, India y Berlín. Y de forma paralela, también como en esta ocasión, expuso en Armaga. Ahora José de León, como en otras épocas de su trayectoria plástica, incide en su interés por investigar y aunar en el lienzo existencia y creación. “En abril de 2010 me fui a Pekín y a los quince días de haber llegado ya estaba pintando en un inmenso estudio de 400 metros, situado en un barrio dónde proliferan las galerías de arte y los centros culturales y que es sin duda el alma artística de la ciudad y seguramente que también de China”.

Cada viaje, cada nueva experiencia es un camino, un aprendizaje, incluso hasta las situaciones más domésticas aportan contenido.  “Desde la comida al aire que respiro, las nubes que veo, las casas. Todo. Estamos condicionados por el medio en el que vivimos. Por eso mi técnica es moverme cada cierto tiempo. Cada trescientos o seiscientos días me muevo de sitio en el planeta. Me muevo libremente como un ave rapaz, como un águila. Absorbo las energías positivas que hay, y cuando veo que ya está todo reventado me voy a otro sitio. Es un intento por ser un espíritu libre”.

Una de las obras de José de León.

El árbol de la vida

La obra que se puede ver ahora en esta pequeña muestra es, como decíamos, sólo un avance de la que tiene en mente para el Museo de León, a mediados de enero. En China, aclara, pintó más de medio centenar de cuadros.

En Ármaga como es una sala pequeña solo se pueden ver dos piezas de esta etapa en China. Una de ellas, ‘La casita colorada’ es una versión del árbol de la vida. “Es la novena o décima versión que hago de éste tema porque es un cuadro que encarna el estereotipo de inconsciente universal, e igual que un árbol da fruto y hojas nuevas todos los años este cuadro se reproduce anualmente o cuando se vende. Es una versión que simboliza mi estudio, mi casa, mi almendro. El almendro es la creatividad, la fuerza y también la paz”.

Dice el pintor en referencia a esta obra que “el alma habita en la pintura, porque el alma viene de la pintura y la pintura viene del alma”. Y este cuadro que simboliza su estudio en Pekín, es insiste, “mi estudio anímico, mi templo, donde creo. Tiene un tejado, las ventanas son cuadros y hay una bicicleta apoyada sobre el árbol que es mi medio de transporte y mi novia a la vez. Y el árbol, un almendro con flores que se rejuvenecen cada día.”

Paisajes anímicos

Y cómo no, este cuadro condensa una temática presente en toda la obra del artista: el paisaje. Paisajes anímicos: “Para que el paisaje sea verdadero tiene que ser un paisaje interior, un paisaje que aunque haya casas, caminos, lugareños, también tiene que tener una pátina personal y una interpretación anímica, síquica de quién lo pinta. Y eso nunca muere porque es una interpretación, una creación virtual maravillosa, pero con formas y signos paisajísticos. El paisaje obsoleto es el que estamos hartos de ver en los libros, en la historia de la pintura, los paisajes clásicos. Y por eso entiendo el paisaje como una creación personal y anímica”.

En este momento de diversificación de la expresión artística José de León reconoce que continúa fiel a la pintura. “Tiene que haber alguien que quede en la otra orilla del río para que sea testigo de que la pintura esta viva y más que nunca. En algunos casos, el que se ha pasado a la otra orilla es porque no ha encontrado la vibración adecuada en la pintura, porque la pintura es como una membrana que hay que tocar todos los días, afinarla, y si no lo haces te vas a otro sitio. Reconozco que es muy interesante cómo las herramientas e instrumentos tecnológicos nos ayudan a los artistas. Pero no es para mí. No es un parto real, es un parto cibernético que no tiene que ver demasiado con la pasión, con la fuente y el origen del arte”.

Ha pasado por distintas etapas con el poso del surrealismo a cuestas. Pero la evolución personal le ha abierto otros caminos. Ahora asegura que se encuentra en una etapa fructífera: “Es uno de mis mejores momentos a nivel creativo. A nivel de madurez sicológica, madurez espiritual, madurez intelectual, madurez artística. Superados los cincuenta años se entiende que el nivel vibratorio de conciencia ha despertado. La conciencia ha despertado a estas edades y sabes lo que quieres y estás empeñado en conseguir, en mi caso a través de la pintura, el diálogo con el mundo. Conseguir acercarme más al super-ser”.

El próximo proyecto de José de León es más anímico que plástico. Viajar a  América y pasar otros dos años en este continente. “Ahora toca pasar otros dos años por el este, por las Américas, no sé bien si Méjico, La Habana o Miami, quizás pueda vivir en los tres sitios. El norte del Caribe, América  y Santa Fe, para conocer ese continente, esa realidad. Ten en cuenta que vengo del polo opuesto, China e India, y ahora me voy al otro lado. Tengo  la ventaja de que hablo la misma lengua, pero allí hay más tiroteo” (risas).

Galeria Armaga (C/Alfonso V, nº 6. León): hasta el 30 de Noviembre.

Acerca de Camino Sayago

Periodista leonesa

Un Comentario

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