La epidemia porcina de La Zaranda señala a la actual situación laboral

La Zaranda. Foto: L. Fraile.
La Zaranda. Foto: L. Fraile.

Por LAURA FRAILE
(www.ultimocero.com)

“Una epidemia porcina se instala en una fábrica y, al ir muriéndose los cerdos, tienen que ir despidiendo a los trabajadores. La obra es una comparación entre lo que le pasa al cerdo y lo que le pasa al trabajador”. De esta manera resume Enrique Bustos, integrante de la compañía de teatro gaditana La Zaranda su última obra “El Régimen del Pienso”, que el pasado sábado se representó en el LAVA (Valladolid).

En esta ocasión, la compañía ha contado con la presencia del vallisoletano Javier Semprún (Teatro Corsario), quien representa en la obra el papel de Martín, el primer cesado de la empresa que no está dispuesto a aceptar su despido. Cuando los empresarios le anuncian su cese, él trata de evitarlo: “Es un error, no puede ser, es improcedente, llevo trabajando aquí toda la vida”, pero sus jefes no están dispuestos a poner en juego el prestigio de la empresa: “La administración es pura, no tiene conciencia, está subordinada a los principios y no a los sentimientos, la empresa no se equivoca nunca, la empresa es más grande que usted”. Con estas palabras describe Javier Semprún su papel: “Mi personaje es una mezcla de oficinista y cerdo. Es una metáfora de la actualidad que funciona muy bien, los hombres y los cerdos se introducen en las normas del sistema de producción. Quieren comer, revolcarse y de ahí van al matadero. Entre los oficinistas de la empresa porcina, hay una paranoia y miedo ante un posible despido muy similar al que conocemos ahora. La historia de la obra está inspirada en “Miau”, de Galdós, donde una persona mayor es obligada a cesar de su trabajo pero ésta no acepta su cesantía”.

Martín, el personaje interpretado por Javier, inicia así un largo y suplicante proceso para que lo incorporen de nuevo en la empresa que le lleva a arañar cualquier trabajo, hasta por horas, en cualquier destino, con disponibilidad total. Los jefes se mofan de él y camuflan su negativa a reincorporarlo a la empresa con palabras huecas: “El expediente se está tramitando, todo tiene su trámite y cada trámite tiene su curso” y cobardes excusas: “Es lo que pasa por anteponer los intereses personales a los de la empresa, cuando los de arriba hacen lo que hacen será por algo. No se recibe, el Director general está reunido”. La patología es irreversible, no hay que prolongar la vida. Martín, agonizante, demuestra su lucidez: “Son ustedes los infectados, yo estoy curado”. Llega la muerte, su cadáver acaba introducido en una estantería, camuflado entre archivadores. Tenemos una nueva víctima de la cadena de producción.

Uso simbólico de los objetos

La Zaranda está integrada por Gaspar Campuzano, Francisco Sánchez y Enrique Bustos, los cuales en sus treinta y cinco años de trayectoria han llevado a escena obras como “Perdonen la tristeza”, “Ni sombra de lo que fuimos”, “Homenaje a los malditos” o “Nadie lo quiere creer”, que sucesivamente han ido pasando por Valladolid (especialmente, por la ya cerrada Sala Ambigú). En esta ocasión, “El Régimen del Pienso” incorpora algunos cambios a los trabajos anteriores. Así lo manifiesta Javier Semprún: “Habitualmente trabajan con unos textos más esperpénticos y saineteros. En esta obra Eusebio Calonge ha hecho un espectáculo más desnudo y con más texto que los demás. La obra se caracteriza por un muy riguroso trabajo con los objetos y el espacio escénico. Con unas estanterías se construyen una puerta giratoria, un teatro, una oficina y se acaba construyendo un hospital donde se produce la necropsia”.

El trabajo de La Zaranda se caracteriza por un uso simbólico de los objetos. Así lo expresa Francisco Sánchez, uno de sus integrantes: “A veces ellos son los que nos comunican tanto, que hablan más que los propios personajes. En la compañía somos cinco personas y los objetos, que ya han sido utilizados. Parecían inservibles, pero con nosotros vuelven a cobrar vida”. Un personaje más dentro de unas propuestas llevadas al límite: “Cuando uno se abre a la creación se coloca dentro de su espacio. Va a lo más profundo de lo que se le presenta: texto, objetos, situación…”, añade Francisco. Otra de las características de la compañía es su trabajo en comunidad, al que Francisco describe de esta forma: “Se trata de una manera común de entender y vivir el teatro, el teatro sucede en nosotros. Las obras que se montan han nacido en la comunidad teatral La Zaranda. No tiene nada que ver con lo colectivo, porque cada uno tiene muy marcado su cometido, pero el tiempo en el que estamos montando el trabajo y viviendo juntos hace que nazca un trabajo desde un sentimiento común”.

Tras su estreno en el Festival de Temporada Alta de Gerona el pasado mes de noviembre y su representación en Hospitalet de LLobregat y Valladolid, “El Régimen del Pienso” seguirá su recorrido por el País Vasco, Cataluña, Castilla y León y Madrid (donde estará tres semanas en el Centro Dramático Nacional). Después cruzará el charco hasta Argentina, donde los espectadores podrán tener la fortuna de comprobar el elemento esencial del teatro, al que Francisco Sánchez describe con estas bellas palabras: “Lo verdaderamente importante del teatro es lo que no se ve, lo que no vamos a entender nunca pero que es algo que nos ha tocado el alma. Si ha sucedido, el teatro se ha dado. Si no, no”.

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