Cómo crear desde la ruina

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Por CAMINO SAYAGO

Abordar desde distintas perspectivas el concepto de ruina y adentrarse en ella desde distintos ángulos. Es el propósito de la exposición que el próximo domingo inaugura la Fundación Cerezales bajo el título  “Declaración de Ruina”, con obras de Philipp Frölich, Bleda y Rosa, Biel Capllonch, Pepo Salazar, Luis Úrculo y Gordon Matta-Clark. Fotografía, pintura, video y libros, articulados por la arquitectura como metáfora de otros tipos de ruinas. Sus trabajos servirán de punto de partida para investigar en torno a esta idea que ha sido analizada a lo largo de la historia desde ámbitos tan diferentes como la filosofía, la historia o la política. La muestra, que cuenta con la colaboración del MUSAC, la Galería Eva Ruiz y Bruno Marcos,  se prolongará durante los próximos meses.

“Con, contra, en o desde, la ruina es un motor más de cuanto existe porque mantenemos una relación estrecha con lo que se desmorona”.

Ha sido descrita por artistas, narrada en los libros o diseccionada por la filosofía. Lo que propone la Fundación Cerezales es ahondar, a través de las propias obras de arte y del pensamiento recogido en los libros que engloba esta exposición, sobre este concepto salpicado de matizaciones negativas a la vez que indagar en otros significados y otros puntos de vista que permitan reflexionar en cómo construir a partir de la destrucción, en cómo dar vida a lo que se desintegra y parece que no cuenta con ningún tipo de utilidad. “Pensar sobre ella y buscar sus medidas: pasadas, presentes y futuras”. Es el reto al que se enfrenta este estudio: “de la ruina se puede aprender”.Y el deterioro puede ser el resorte que impulse el cambio, la transformación. Cómo subraya Marc Augé “La ruina escapa al presente”. Forma parte de múltiples pasados, que superan con mucho los recuerdos de la víspera”.

Tejida por múltiples ideas e imágenes, ha sido analizada desde distintos vértices: “El tiempo, el pasado-presente-futuro, lo siniestro, la nostalgia, la catástrofe, la destrucción, la fatalidad, el accidente, la decadencia, el cadáver o el resto alimentan su razón de ser tanto como la utopía, la memoria, el vacío, la historia, el relato, lo incierto, el espectáculo”. Una larga lista de referentes la describen aunque la arquitectura aporta buena parte de los ejemplos. “La idea de ruina ha tenido, tiene, en la arquitectura un depósito inagotable. En esta disciplina se despliega una encarnizada batalla entre el hombre y la naturaleza que produce ejemplos de manera constante”.

Los trabajos de Philipp Frölich, Bleda y Rosa, Biel Capllonch, Pepo Salazar, Luís Úrculo o Gordon Matta-Clarks suponen el inicio de esta investigación que se completará con entrevistas en el blog, charlas o conferencias, entre las que destaca la del poeta y ensayista y Premio Nacional de Literatura, Antonio Colinas.

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Se fotografía y pinta

“Basura y arte se confunden. Construir cultura, transformar los detritos. Ese es el ejercicio cíclico y alquímico al que han apelado un amplio conjunto de artistas a lo largo de la historia”.

Las tres fotografías de Pepo Salazar, Biel Capllonch, Bleda y Rosa; la pintura de Philipp Fröhlich o los dos vídeos de Luis Úrculo y Gordon Matta-Clark, encuentran en la ruina, en lo que no vale nada, el material desde donde crear. Varios libros como: Lo bello y lo siniestro de Eugenio Trías, El tiempo en ruinas de Marc Augé o Ruins of modernity de Julia Hell y Andreas Shöle inciden en esta actitud.

“Es tan interesante lo que sucede en la imagen, como lo que no está explícito en ella”. La lectura de  Pepo Salazar (Vitoria, 1972)  en Sarabande presenta la ruina con la asepsia que suele caracterizar la información en los medios. Sin embargo el autor también es protagonista de la historia y define el lugar donde comienza el relato de la instantánea. La imagen se alinea entre el residuo y la evidencia. “Se fractura entre el tiempo histórico y el tiempo de la actualidad”. La fotografía muestra un recinto industrial parcialmente derrumbado. Sin otro contexto que un letrero en el que se puede leer “Universal” y lo que parecen huertas y las estribaciones de un bosque que linda con un área de actividad industrial. Hasta ahí lo que se ve. A partir de ahí, Sarabande ofrece, indirectamente, una actitud por parte del autor de la obra, acción política, desencadenada por el registro del estado de ruina en que quedó la discoteca “Universal” de Lakuntza, Navarra, tras un atentado cometido por el comando “Haitza” de ETA el 27 de septiembre de 2001. Pepo Salazar se muestra a favor de utilizar las posibilidades de la cultura y del arte para intervenir en los ámbitos políticos y sociales. “Hay gente que cree que la cultura puede llegar a significar una amenaza. Sin embargo, ser artista es una actitud política en sí misma.”

Philipp Fröhlich (Schweinfurt,1975), ofrece el desasosiego en su sentido más amplio. “La tensión por recomponer lo que observamos destruido, por establecer su historia e indagar más allá de su presencia desvencijada”. En Tríptico Fröhlich representa un discurso vinculado a la visión que estableció el romanticismo alemán del siglo XIX para transformar en placer lo doloroso y otorgarle el concepto estético adecuado, como señala Trías en “Lo bello y lo siniestro”. Es un intento por borrar un lugar como si nunca hubiese existido, de extender su ruina hasta la propia memoria. Y de rescatar lo siniestro, “lo que habiendo de permanecer secreto, se ha revelado”, como proclamaba Schelling. Así se desprende de su pintura: unas bolas de algodón son el cielo que observa el espectador, a la vez que se describen en la imagen bombillas y cables pelados, amenazantes, alrededor de una estructura derruida de cartón piedra. “Un ensayo forense, como le ha endosado la crítica, sobre mente, recuerdo y tiempo, sobre el espacio siniestro, previo a la lógica, que une la realidad y la ficción”.

“Los lugares despojados de uso son espacios en los que celebrar lo misterioso, construir ficciones e imaginar cualquier historia posible. Las ruinas guardan ese sentido”. Biel Capllonch (Palma de Mallorca, 1964), imagina la ruina perfecta y la estetiza. El espíritu del vagabundo, el cliché del trapero instalado en la 5 gloria de la ruina impulsan El amueblamiento.

Los muebles que Capllonch aporta a la escena refuerzan lo extraño de la imagen, su misterio. “Todo es efecto en esta imagen desolada, decadente, todo ha sido perfectamente preparado: el ambiente, la iluminación, la localización, no existe resquicio para la casualidad, para lo inesperado. Fuera del realismo, de la propia realidad, otro mundo es posible, cabe la utopía”. El artista busca apropiarse del escenario del misterio y erigirse en el único narrador, crear belleza en la miseria.

Las ruinas son testigos de la historia, señalan acontecimientos y son, a la vez, sus documentos. “Certifican la relación entre un espacio y un tiempo”. A su vez, esas ruinas contienen “la presencia de la ausencia” que María Bleda ( Castellón, 1969), y José María Rosa (Albacete 1970), reseñan en su serie Campos de batalla. En el díptico fotográfico Campo de Calatañazor, establecen geográficamente el supuesto lugar de la batalla, que da veracidad al hecho. La imagen de las ruinas del Castillo de Calatañazor corresponden a un momento posterior a la batalla, en torno al siglo XIV. Extienden el marco cronológico que subraya la fotografía y nos muestran, con asepsia, el modo en que el lugar ha registrado el paso de los siglos.

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En video

Luís Úrculo (Madrid, 1978), en Ensayo sobre la ruina cita con ironía elementos reconocibles dentro de la arquitectura: arcos de triunfo, columnas, podios. Iconos clásicos ejecutados a lo largo de los siglos para consolidar el tiempo. Y deja que sea la percepción del espectador la que interpreté si la ruina nos lleva a reflexionar sobre el pasado o bien sobre lo que está por venir.

Gordon Matta-Clark (Nueva York 1943-1978),  reflexiona  sobre la ruina como parte de un ciclo “en el que ocurre como una metamorfosis. Construir, habitar-deshabitar, pensar; construir, habitar- deshabitar, pensar” y defiende el derecho a recomponer lo que ha sido abandonado. “Trabajaba en edificios antiguos, barrios en situación de abandono. Cuidaba de un edificio que había perdido su alma”, dice Gordon Matta-Clark. El vídeo Conical Intersect es una acción política, que conduce a un edificio burgués deshabitado del siglo XVII en París, a asumir un nuevo estado de uso, como un anti-monumento frente al urbanismo de corte aburguesado que proponía la construcción del Centro Pompidou en el barrio. Cortar una casa a la mitad, agujerear un palacio, operar en aquello que ha perdido todo valor. “El arte, en determinadas ocasiones, se resume en su capacidad de transformación”. En Sous-Sols de Paris, otro trabajo del autor, recorre un conjunto de espacios suburbanos, derruidos y subterráneos e invita a posicionarse ante este tipo de lugares y las vertientes políticas que esconden.

Hasta el 19 de mayo del 2013

Horario de visitas: De martes a domingo de 12 a 14 y de 16 a 19 horas

Entrada gratuita

Visitas guiadas a la muestra para grupos: Se atenderán y coordinarán bajo solicitud previa.

http://www.fundacioncerezalesantoninoycinia.org

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