La “poesía en tres dimensiones” del poeta gallego Pepe Cáccamo

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‘Biblio-grafías’. Así se titula la exposición de “poesía en tres dimensiones” del escritor gallego Pepe Cáccamo que este viernes, 8 de marzo, se inaugura en la Sala Provincia del Instituto Leonés de Cultura. En la inauguración, a las 20 horas, intervendrá el poeta leonés Antonio Gamoneda. La muestra se podrá visitar hasta finales de abril.

Por ELOÍSA OTERO

Firma sus libros de poesía como Xosé María Álvarez Cáccamo, aunque como autor de poemas-objeto o poemas visuales prefiere un nombre más corto: Pepe Cáccamo. Nacido en Vigo en 1950, acaba de prejubilarse como profesor de Literatura, pero sigue trabajando en el campo de la poesía, las artes plásticas y la crítica literaria. Un día antes de la inauguración de su exposición en León coincidió que en el Hotel Quindós (un verdadero hotel de los artistas, lleno de obras de arte), donde estaba alojado, un grupo de músicos improvisadores ofrecían una sesión especial. Cáccamo bajó de su habitación para escucharles y se unió a ellos, en un momento del concierto, recitando algunos de sus versos. En ese mismo espacio le entrevistamos poco después, sin haber visto todavía su exposición ‘Biblio-grafías’, compuesta por unas 80 obras concebidas como pequeños “poemas-objeto”.

—¿Qué hace un poeta gallego exponiendo su “poesía en tres dimensiones” –si es que se puede definir así– en León?

—Bueno, un poeta gallego podría ser alguien perdido en medio de la multitud, pero eso es un tópico absolutamente falso. No nos perdemos, tenemos bien orientada nuestra brújula, y yo llegué aquí, a esta exposición, gracias en gran medida a mi buen amigo Antonio Gamoneda, que yo diría que es el máximo poeta vivo en estos momentos en España. Fue Gamoneda, que conoce mi dimensión “tridimensional”, quien me animó a exponer fuera de Galicia. Y gracias a él, y por supuesto gracias a los gestores de la “sala Provincia” del Instituto Leonés de Cultura… pues aquí estoy, encantado, porque he coincidido además con esta sesión de jazz, música y poesía en el Hotel Quindós, y estoy realmente encantado de estos encuentros azarosos y de poder comunicar con la gente de León esta dimensión mía, lo que tú has dicho de “poesía en tres dimensiones”.

—¿Que son estos objetos, estos “cacharros”, que se van a ver durante casi dos meses en la emblemática sala Provincia, en León?

—Quien los llama “cacharros” es el propio Antonio Gamoneda. Recibí hace poco una carta suya, en la que dice: “Encantado de que tus cacharritos se expongan en León”. Yo creo que está bien eso. Son cacharritos, son juguetes, vienen de la línea que inaugura Duchamp, vienen del surrealismo, del dadaísmo… esa es la tradición en la que yo me siento instalado. No sé si aporto algo diferente a esa tradición, quisiera aportar algo… Y bueno, pues es eso, es un trabajo de homo faber que tiene algo que ver con mi propia dimensión de poeta discursivo, de poeta que trabaja con la lengua.

—¿Siempre ha trabajado así los objetos, o es algo reciente?

—Para mí es reciente, en la medida en que soy un hombre de cierta edad, y entonces todo lo que esté no más allá de 20 o 30 años es para mí reciente. Yo empecé con estas cosas en el año 87, 88, ya no era un joven, rondaba los 40 años, y se me ocurrió, no sé muy bien por qué, internarme en ese territorio de los objetos encontrados, un poco por juego, porque empecé jugando. No estoy metido en el sistema comercial de la plástica o del arte visual, pero me lo fui tomando cada vez más en serio, y aunque mi obra no es muy seria sí creo que es divertida. Son cacharritos y son juguetes, y bueno, cuando he visto la exposición ya prácticamente montada me ha parecido bien. Tengo 62 años, pero creo que como autor de poemas en tres dimensiones… pues tengo futuro. (risas)

—Ha reunido en total 80 obras para esta ocasión. ¿Se trata de una exposición retrospectiva, antológica…?

—Son 80 obras, sí. Es una especie de retrospectiva, porque hay algunas obras, no muchas, de los comienzos, de finales de los años 80, y luego de todas las diversas etapas, con tratamientos y materiales diferentes hasta llegar a estos últimos años. Y sí, es una muestra antológica o recopiladora. Porque la sala es muy grande, y mis piezas muy pequeñitas. Y para llenar esa sala… tuve que echar mano de objetos que ya había vendido, o que había regalado, y que he ido recuperando de amigos y amigas para mostrarlos ahora.

—¿Que referencias concretas hay en esta exposición? Creo que el poeta gallego Manuel Antonio está presente de forma muy especial…

—Sí, Manuel Antonio está ahí, es uno de los referentes decisivos de nuestra historia poética. Manuel Antonio es el gran poeta de vanguardia de todo el mundo hispánico. Me atrevo a decir esto y no creo que exagere, es uno de los grandes… Claro, decir “el gran poeta” es como jugar al hit parade, pero es uno de los grandes poetas de la tradición… por lo menos hispánica, de Galicia, Portugal y el resto de la península Ibérica. Es un poeta magnífico. Si Manuel Antonio hubiera escrito en castellano –y me alegro de que no lo hiciera, porque a fin de cuentas fue fiel al gallego, a su propia lengua–, pues hubiera sido universalmente conocido. Pero bueno, hay en esta exposición un homenaje permanente a Manuel Antonio, y también a Álvaro Cunqueiro, sobre todo en su época de vanguardia, a Eduardo Pondal, un poeta del siglo XIX, a Castelao, a Antonio Gamoneda –con una pieza en particular, que es un libro suyo, ‘Un armario lleno de sombras’, con sus memorias, que ha sido tratado por mí y lo he convertido en un objeto– …

—¿Trabaja sobre libros físicos, sobre los propios volúmenes físicos?

—Sí, son libros reales, que manipulo, reabro… Yo les llamo “libros abiertos”, con ese doble sentido de algo que transparenta su significado y, al mismo tiempo, que físicamente están abiertos y después intervenidos en su interior.

—Comentábamos antes que un periodista le había preguntado que “por qué escribe en gallego”… ¿Por qué hay tantos abismos entre las distintas lenguas del Estado?

—Si realmente el Estado español, y los políticos que se niegan absolutamente a aceptar que existe el derecho de autodeterminación, tuviesen la voluntad de entender las otras culturas, las que no son cultura española, o cultura en castellano… no te preguntarían nunca “por qué” escribes en gallego. Esa pregunta que, insisto, es una pregunta bien intencionada por parte del periodista que me la hizo, es todo un síntoma de la rareza en la que nos tienen instalados a los que escribimos libros en gallego, en vasco o en catalán. Y no es ninguna rareza. Es la lengua de nuestro territorio, es la lengua de nuestra historia, y la respuesta tendría que ser: “Escribo en gallego en la misma medida en la que Gamoneda, por ejemplo, escribe en castellano”. Porque es la lengua de nuestra comunidad, de nuestra historia, de nuestro entorno. Lo que pasa es que tenemos que decir que escribimos en gallego, además de porque es nuestra lengua, porque tenemos que hacer un esfuerzo para el mantenimiento de esas señas de identidad. Cuando la lengua desaparece, desaparece la tribu. Y los poetas y escritores gallegos escribimos en gallego, hablamos en gallego y pensamos en gallego. ¿Alguien le preguntaría a un poeta inglés o francés que por qué escribe en inglés o en francés?

—Gamoneda lleva tiempo afirmando que la poesía en gallego tiene mejor salud que la poesía que se está escribiendo en castellano…

—Yo, y mis compañeros y compañeras poetas gallegos, le agradecemos esto enormemente a Gamoneda. Él no puede imaginarse el valor que tiene que él diga que nuestra poesía tiene un alto nivel. Y no porque se trate de alguien que no está en Galicia, sino porque es un poeta en castellano, y son pocos los que desde fuera de nuestro territorio dicen eso, que la literatura en gallego, y la poesía en gallego, es una gran poesía.

—Ahora mismo existe un buen número de poetas gallegas magníficas, además.

—Efectivamente, en los últimos tiempos ha habido una eclosión de grandes poetas mujeres en gallego. Siempre las ha habido, no olvidemos que quien pone en marcha la recuperación histórica de la literatura gallega es una mujer, Rosalía de Castro, que es una gran poeta gallega, pero es una poeta universal, en gallego y en castellano. Y digo esto porque la gente que no ha leído a Rosalía en gallego se piensa que su aportación decisiva es en castellano. No, no. Su aportación decisiva es ‘Follas novas’, un libro en gallego. Por tanto no es extraño que las mujeres que siguen esa estela, esa línea que inaugura Rosalía a finales del siglo XIX, tengan hoy una gran voz, una gran voz colectiva, que es la voz de la mujer en Galicia, y que es magnífica.

—¿Y cómo ve un poeta gallego, bueno, digamos un poeta a secas, los tiempos que estamos viviendo?

—No, no. Está bien que digas un “poeta gallego”, porque de la misma manera que decimos un poeta castellano o un poeta inglés, nosotros somos poetas gallegos. Por cierto, somos poetas gallegos los que usamos el gallego, que ahí hay otra falacia, como la de suponer que un escritor gallego que escribe en castellano forma parte del sistema literario gallego. Que lo siento, pero no…. Bueno, sería un largo debate, así que vamos a la pregunta. Yo veo los tiempos que estamos viviendo como ciudadano gallego, europeo y habitante del mundo. Y el tiempo estamos viviendo es dramático, desde todos los puntos de vista. La crisis no es solo económica y política, es también moral y cultural, y todo evidentemente está relacionado. Pero, a esta especie de sensación de derrota general, deberíamos aportar una perspectiva luminosa y positiva diciendo que, más que en una crisis, estamos en un cambio de ciclo histórico, y que después, en algún momento, no sé cuándo, esperemos que pronto, de esta crisis va a venir un cambio, y un cambio para la humanidad, que tiene que ser decisivo, y tiene que venir en el camino de la libertad, de la izquierda y del progreso de verdad. La ciudadanía, la sociedad civil, tiene que rebelarse definitivamente contra el dominio de los banqueros y contra el dominio del fascismo. Porque, en definitiva, lo que está instalándose en estos momentos en el mundo no es más que el fascismo del dinero, son las nuevas formas del fascismo, y si no reaccionamos a tiempo contra esta presencia absolutamente aplastante del fascismo, en fin, va a ser terrible. Por eso, como hay que ser optimistas, creo que necesariamente nos vamos a rebelar, hay síntomas muy claros de esa rebelión, y nos vamos a rebelar para instaurar un nuevo sistema.

—¿Cree que el arte, la cultura, la poesía, la creatividad… juegan un papel en todo esto?

—Sí, sí. Lo han jugado siempre. El arte no necesariamente tiene que estar comprometido desde los contenidos, es decir, no hay por qué hacer panfletos, aunque no está mal hacerlos de vez en cuando. El arte implica, o debe implicar, una sensibilidad determinada, y una posición ante el mundo crítica, creativa, y en ese sentido revolucionaria. Y yo creo en el papel revolucionario del arte. Y creo que además hay síntomas de que ese papel sigue en activo y que va a ejercer su función en este cambio de ciclo, que tiene que ser rápido.

Más información:

Acerca de Eloísa Otero

Periodista y escritora leonesa.

Un Comentario

  1. Pingback: Biblio-grafías, de Pepe Cáccamo | Caderno da crítica

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