Raúl Escudero: “La Cultura enseña que la diferencia es esencial para los seres humanos”

Raúl Escudero, músico y actor. Fotografía: Isaac Macho.

Raúl Escudero, músico y actor. Fotografía: Isaac Macho.

Entrevista con RAÚL ESCUDERO, premio de la Unión de Actores de Castilla y León a la mejor interpretación masculina por ‘20-N’:

• El personaje en ‘20 de noviembre’ es muy exigente física y emocionalmente.

‘Shock and Show’ nos ayudó a ver que podemos funcionar de otras maneras, con otros modelos escénicos.

• Ahora la cosa está imposible para los grupos musicales debido a la normativa en las licencias de bares y salas.

• Me parece fundamental e imprescindible hablar de política sobre los escenarios.

Por ISAAC MACHO

Músico y actor de 32 años, Raúl Escudero ha sido elegido por sus compañeros de profesión como el mejor intérprete masculino de la última temporada en Castilla y León por su papel en 20-N’. Cargado de energía, “se mueve, se agita como un lobo herido” en este espectáculo que, según reconoce al comienzo de los ensayos, le produjo vértigo. ¿Cómo salir de la inadaptación en que vive el personaje de la obra escrita por Lars Norén? Este joven comediante ofrece la solución a partir de la Cultura. Escudero también receta otros medicamentos para combatir la crisis: “Necesitamos reírnos para oxigenar el cerebro, al alma y las ideas”.

Acaba de recibir el premio a mejor actor concedido por la Unión de Actores de Castilla y León. ¿Se considera un actor regular, bueno, el mejor?

Sinceramente, creo que en la Interpretación, como en cualquier otro hecho artístico, la calidad depende en una parte muy grande de lo que cada espectador perciba en el momento en que la recibe. Sí que es cierto que está la técnica, que nos ofrece poder tener más herramientas a la hora de desarrollar nuestra labor, la sensibilidad de cada actor o actriz  o la capacidad que tengamos para comunicar y provocar emociones en el público. Yo intento ser regular en el sentido en el que procuro “volcarme” con todo lo que tengo en cada proyecto y en cada función. En el caso concreto de 20 Noviembre creo que ha salido un buen trabajo, pero si algo tiene de mágico el teatro es que cada montaje, cada función, cada día, es distinto al anterior.

¿Estos reconocimientos son necesarios?

—Es cierto que gustan. Mentiría si le dijese lo contrario, pero no sé hasta qué punto son necesarios. Lo que sí puedo decir es que es muy bonito que reconozcan el trabajo de uno.

¿Por qué razones ocurren sucesos como el que interpreta en el espectáculo ’20-N’ donde Sebastian Bosse hiere a 37 alumnos en una escuela alemana antes de acabar con su vida?

—No se sabe exactamente qué es lo que pasa por la cabeza de una persona para llevarle a hacer algo tan atroz. Podemos adivinarlo por lo que ellos mismos dejan plasmado en escritos o vídeos. La gran mayoría coinciden en que durante prácticamente toda su existencia han sufrido algún tipo de acoso, presión, burlas, etc. Se sienten diferentes e incapaces de integrarse en la sociedad que les rodea, bien por ellos mismos o porque su entorno no se lo permite por su forma de vestir, sus gustos, etc. Han tenido un grado de sufrimiento enorme. Se han sentido solos.

¿De qué forma combatiría usted este tipo de violencia en las aulas?

Con CULTURA. La Cultura es el arma que tenemos para aprender que la diferencia, la diversidad, son esenciales e imprescindibles en y para los seres humanos. Una sociedad en la que todo es homogéneo –la forma de pensar, de vestir, la manera en que afrontamos la vida, creencias, ritos, etnias…– supone la anulación de cualquier ser humano como individuo, como alguien capaz de pensar y actuar por sí mismo. Y, por desgracia, creo que la sociedad en la que vivimos nos está llevando a ello. La Cultura, en toda su extensión, es el camino para evitarlo.

¿Qué le ha aportado ser protagonista absoluto en ‘20 de Noviembre’?

—Cuando empezamos con el proceso de ensayos pasé una fase en la que sentía bastante vértigo pero con el tiempo te das cuenta de que, al final, la forma de abordarlo es la misma que hay que tener para cualquier otro trabajo. Este personaje es muy exigente física y emocionalmente y desde el principio sabíamos que iba a ser así. Eso hizo que en los ensayos, sobre todo en los que estaba yo solo, sin los actores que me acompañan en el espectáculo, fuera difícil apoyarme en algo o alguien que no fuera yo mismo y en la dirección de Nina Reglero, por supuesto.  Quizá sea lo que más me ha aportado, tener más confianza en mí a la hora de trabajar.

Raúl Escudero, actor y músico. Fotografía: Isaac Macho.

Raúl Escudero, actor y músico. Fotografía: Isaac Macho.

¿Se siente a gusto en su papel de provocador sobre los escenarios?

—Sí… Impresiona mucho ver cómo el público reacciona a lo que le propones. Tengo que decir que también me siento muy a gusto con los demás personajes que interpreto, sean o no tan directos como este. Todos, cada uno en su forma, tienen, o al menos lo intento, la capacidad de poder provocar algo en el espectador. Cualquier personaje debería tenerla. Si no, ¿para qué está contándole algo al público?

Y, ¿en la vida real?

—No creo que sea tan ácido como Sebastian, el protagonista de 20 Noviembre. Será que me desahogo bastante en el escenario…

La música forma parte fundamental en su vida. ¿Qué saca de ella?

Muchísima satisfacción. Y otra manera de expresarme. Incluso, dentro de la propia música, lo hago de dos formas diferentes: como percusionista y como cantante.

¿Qué significó para usted el supermontaje colectivo ‘Shock and Show’?

Un desahogo, una liberación. Creo que llegó en el momento justo para los que participamos en el espectáculo. Lo disfrutamos mucho. También nos ayudó a ver que podemos funcionar de otras maneras, con otros modelos. Además, muchos de nosotros no habíamos trabajado nunca juntos y fue un placer “descubrirnos”.

¿Cómo valora que el público respondiese, en su estreno, con tanta generosidad?

—Fue una gozada ver la sala llena o prácticamente llena todas las funciones. Los primeros días, no se habían vendido muchas entradas anticipadas, pero el “boca a boca” fue haciendo que la cosa cambiara. Así que supongo que es señal de que el show funcionaba.

¿Hasta qué punto es un instrumento útil contra la falta de oportunidades escénicas?

—Me parece que es muy útil. Si no nos llega el trabajo desde fuera, lo preparamos nosotros. Es un buen punto de partida, pero también hay que reconocer que no es fácil. Nosotros tuvimos la suerte –gracias también a la labor que hizo Jacinto Gómez, de Rayuela, en las labores de producción– de que el Ayuntamiento de Valladolid nos permitiera hacer el espectáculo en la sala Concha Velasco.  Ahora hay varios colectivos –Microteatro por la gorra, Teatro Brick…– que están intentando poner en marcha en la ciudad otros modelos de funcionamiento. Durante un tiempo han podido funcionar pero ahora la cosa está muy complicada, en cuanto a propuestas escénicas se refiere, y prácticamente imposible para los grupos musicales debido a las normativas en las licencias de bares y salas. Pero se está creando una plataforma compuesta por músicos, actores, artistas de diversa índole y hosteleros para intentar solucionarlo. ¡Ojalá se consiga!

El humor y la diversión, adobadas con la denuncia, ¿son elementos imprescindibles para este tiempo de crisis?

—Sí. La denuncia tiene que estar ahí y puede tener infinitas formas. Una de ellas, y muy importante, es el humor y la diversión. El hecho de que algo esté tratado de un modo humorístico no quiere decir que lo que se cuenta no sea serio. Pero es necesario que podamos desahogarnos para no volvernos locos. Necesitamos reírnos para oxigenar el cerebro, al alma y las ideas.

Darío Fo dice que el teatro es también política, la conciencia política del ser… ¿Le gusta llevar a escena asuntos con ese fondo?

—Por supuesto. Me parece fundamental e imprescindible. El teatro es el reflejo de la sociedad en la que vivimos, de nosotros mismos, y eso es la política. Todo tipo de arte implica la comunicación, la expresión de lo que el artista es. Por lo tanto…

—Está trabajando ya en el próximo espectáculo.  Avance algo…

—Hemos empezado hace unos días con los ensayos de lo que será el espectáculo para celebrar los 25 años de Rayuela como compañía. De momento no te puedo decir mucho. Estamos empezando a darle forma, etc. Está todo un poco difuso todavía. Lo que sí puedo decir es que las fechas de estreno serán los días 17, 18 y 19 de mayo en el Teatro Calderón de Valladolid.

Rayuela, Cuarteo Teatro, Piez Izquierdo, The Jammakers, Cuarteto Quartet… ¿no le agota participar en tantas rutas artísticas?

—Jeje. Pues la verdad es que no. Disfruto mucho participando en proyectos diferentes. Y además… Es más fácil llegar a fin de mes.

¿Qué le preguntaría a una chica de 17 años que no está motivada en el instituto?

—¡Uff…! No sé… Probablemente le preguntaría si hay algo en la vida que le motive y después intentaría hacerle ver que, por cualquier cosa que sea, seguramente, sus estudios y su etapa en el instituto sean el punto de partida para poder conseguirlo. Es algo que los que ya hemos pasado por ello podemos saber, pero cuando estás en esa edad es muy difícil verlo.

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