Gamoneda: “Hay que tratar de socavar los cimientos del neocapitalismo”

Antonio Gamoneda, junto a la delegada de la agencia Efe en León, Belén Molleda. Fotografía de Sergio Jorge

Antonio Gamoneda, junto a la delegada de Efe en León, Belén Molleda. Fotografía de S. J.

Por SERGIO JORGE

“Hay que volver a la cultura de la pobreza”. Lo dice Antonio Gamoneda como poeta, pero también como el antiguo trabajador de banca que fue, harto ya de la situación económica actual. Y no por la crisis o la corrupción que hay en España, puesto que para él los casos de “Bárcenas, los ERE andaluces o la Gürtel son casos indignantes, necesitados de correctivos, pero pequeñeces”.

Su crítica va más allá, está dirigida al poder y a la forma de disponer del dinero. “Se están produciendo los últimos coletazos del sistema global de la economía, el capitalismo y el neoliberalismo”. Por eso no duda en afirmar que “hay que tratar de socavar más los cimientos del neocapitalismo“.

Y es que Gamoneda, que no olvida su pasado como trabajador de banca, desde que empezó como chico de los recados hasta que rechazó una oferta para dirigir la oficina de Gijón del Banco Mercantil, cree que todo se asiente sobre “una serie de mentiras”. “Por ejemplo, el dinero. ¿Qué representa el dinero? No es la economía real, no es este vaso, esta mesa, este edificio“, explica señalando lo que nombra, sin dejar de reflexionar sobre la economía y la poesía dentro un acto organizado por la agencia Efe este martes en la Colegiata de San Isidoro de León.

Otro de los problemas que señala Gamoneda es “la fuerza del trabajo”. “Es real, pero para crear bienes reales hay que añadir trabajo y ahora tecnología. Pero los sueldos eran impensables hace años. Ahora hay que abaratar la compra de la fuerza de trabajo“, apunta sobre la situación actual, “tendencia en el planeta”. “En un país con una estructura débil, como en España, Grecia o Portugal, es más sensible”.

Gamoneda insiste en esos “coletazos” del sistema. “Van a ser malos, porque tampoco tenemos garantizado el final, la alternativa, porque cuando la bestia dé sus últimos coletazos, no está garantizado que el mundo que venga va a ser más feliz“.

Por eso explica que “hay que tratar de activar la agonía del sistema”, ya que “no hay repuesto”. Afirma que intuye qué va a pasar, pero por eso hay que atacar al neocapitalismo. “¿Cómo? La primera regla, la de oro, consiste en sustituir de una manera de lo más numerosa posible la mentalidad consumista“.

“Las clases medias para abajo están en quiebra”, afirma Gamoneda, al que le preocupa que la juventud tenga un “vaciamiento ideológico“. “Se interesan más por sus vaqueros de última hornada, por la moto, la tableta o el coche que por tener un pensamiento crítico”, señala el autor de Libro del frío.

Su “vuelta a la cultura de la pobreza” está encaminada a crear una “economía de tipo cooperativista y solidaria”. Pone para ello el siguiente ejemplo, aunque afirma que puede ser “una caricatura”. “Si soy una abuela y sé tejer, y tengo una nieta que necesita formación, tú formas a mi nieta y yo te tejo una chaqueta”, apunta Gamoneda, quien remarca que en este sistema “no se va a ir al carajo así como así El Corte Inglés y las fábricas de coches”.

“Rebelión” en lugar de “revolución”

También exhorta a hacer la rebelión más que la revolución. “Todas las revoluciones han estado sangrientamente caracterizadas”, asegura. Por ello anima a que sea “económica” en lugar de política, para así hacer “desaparecer la idea consumista”.

Pero Gamoneda no ha olvidado su labor poética. Todo lo contrario, porque está inmerso en la escritura de dos obras. Por un lado, un poemario que ya tiene título, Las venas comunales. Y está escrito, pero no finalizado, puesto que, según explica, lo dejó durante medio año en un cajón. “Cuando lo saqué, vi que no estaba terminado”. Ahí viene su gran preocupación, ya que está manuscrito sobre unos dibujos de Juan Carlos Mestre. “¿Qué hago si tengo que tachar”, se pregunta. “Supongo que como me quiere mucho no me estrangulará”, añade.

Su otra obra aún no tiene nombre, pero está “bastante avanzada”. Se trata de sus segundas memorias,  las que abarcan un largo periodo de su vida. “Desde que tenía 14 años recién cumplidos, cuando entré en la vida laboral, hasta el 31 de agosto de 1960. Al día siguiente me casé”.

Ahí entra todo, desde su ascenso en ese banco que fue “devorado por el Banesto en el 45” hasta su lucha contra el franquismo en la clandestinidad, en la que tenía que vivir con esa doble cara: “La conocida localmente, en mi caso empleado de banco, que escribía con algún éxito. La otra, con otras compañías, estaba en la resistencia, pero no fui un héroe. Intentaban identificarme, pero no me pillaron aunque estuvieron cerca“.

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Acerca de Sergio Jorge

Fundador y coeditor de Tam Tam Press. Más en @sergiojorgeLNC.

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