“Hay muchos profesores, padres, políticos y niños que no conocen las artes escénicas”

Ana Gallego y Jacinto Gómez, coordinadores de los Encuentros Te Veo que se celebran del 9 al 12 de noviembre en Valladolid. Fotografía: Gerardo Sanz.

Ana Gallego y Jacinto Gómez, coordinadores de los Encuentros Te Veo que se celebran del 9 al 12 de noviembre en Valladolid. Fotografía: Gerardo Sanz.

• “¿Por qué habrá gente que no quiere ciudadanos libres, preparados y con pensamiento propio?”

• “Cuándo acabe la crisis nos gustaría que Te Veo recuperara la mirada a otros países europeos como hacíamos antes”

• “Hay pocos profesores dispuestos a tirar del carro de experiencias teatrales fuera de los horarios lectivos”

“Es necesario tomar la calle para que los responsables de la política nacional sepan que por el camino que llevan las cosas no vamos bien”

• Es imposible concebir la educación separada del arte, de la música o de la danza cuando, en realidad, hay que verlos como hermanos gemelos”

Por ISAAC MACHO

Nadie como estos locos de la farándula para llegar al corazón de los niños, incondicionales de los cuentos, el juego, las hadas y el silencio. Ellos llevan toda la vida intentando hacer habitable el mundo y aprender de los más pequeños. Esta lucha titánica en los últimos 15 años se llama Encuentros Te Veo. La conexión entre niños y artistas ha sido fácil, pero el hueso está a medio roer todavía con los colegios, los responsables oficiales de educación, padres y profesores. Ana Gallego y Jacinto Gómez, directores de Te Veo, repasan las negociaciones entre embajadas.

—La retirada del apoyo económico de las instituciones de Zamora donde se celebró Te Veo durante 14 años,  ¿fue por falta de fe, esperanza, caridad o solo dinero?

Ana Gallego— Al hecho de que el dinero es escaso en estos momentos, se le añadió la falta de fe de las instituciones locales en un proyecto que venía siendo el buque insignia de la Asociación TE VEO con amplia repercusión fuera de Zamora, y en los medios de comunicación locales, pero escasa en la propia ciudad. A lo largo de estos años, desde TE VEO, hemos sentido mucho apoyo del sector de las artes escénicas dirigidas a la infancia y la juventud, pero poco de la ciudad de Zamora, de sus gentes y de sus políticos. Y quiero lanzar un mea culpa: se han acercado tímidamente a nosotros y entiendo que nosotros, tal vez, no hayamos sabido llegar a ellos con la contundencia y la importancia del proyecto. Creo que pensaban que éramos un grupo de artistas que nos reuníamos allí y que pasábamos el rato  hablando de nuestras cosas… No hemos conseguido abrirlo y extenderlo por una ciudad muy cómoda y deliciosa arquitectónicamente, cercana. Nosotros, quizás, no hemos sabido y algunos de ellos no han querido. Después de 14 años Te Veo debía haber cuajado en la ciudad y sentirlo como suyo, pero reconozco que no ha sido así.

—¿Te Veo 2013 estuvo a punto de irse al traste?

A.G.— Sí, rotundamente. Estuvimos reflexionando sobre el futuro de los Encuentros, dando vueltas a cómo y dónde retomarlo porque había propuestas de fuera de nuestra Comunidad. Valencia y Galicia nos apoyaban pero sentíamos que el proyecto nació aquí y que era aquí donde debía seguir. Esa fue una apuesta de varias personas de nuestra Comunidad. Marieta Monedero de la biblioteca Torrente Ballester de Salamanca y la Feria de Ciudad Rodrigo también nos lanzaron propuestas de continuidad. Finalmente, Valladolid nos propuso un plan interesante, compartido y aceptamos. Supone un reto pero también es estimulante. El Calderón es un prestigioso teatro con una gran programación para bebés, niños, niñas y jóvenes. Todos vamos a aprender mucho y todos tenemos mucho que aportar.

Jacinto Gómez— El ayuntamiento de Valladolid fue desde el principio un buen compañero de viaje, entendió el proyecto y se subió al carro para hacer juntos este camino.

¿El teatro Calderón de Valladolid será la sede definitiva de Te Veo?

A.G.— ¡Ojala! Pero siendo realistas nunca se puede dar nada por definitivo. Este año nos lo hemos tomado como prueba, y ya tenemos planes para el año que viene en el mismo espacio, pero las circunstancias podrían modificar la continuidad del proyecto. La Asociación siempre va a estar buscando cómplices e intentando dar permanencia a todos las ideas y programas que ponemos en marcha y los Encuentros Te Veo siempre los hemos cuidado y mimado mucho. Ojalá el teatro Calderón, los artistas, los propios compañeros de profesión y los habitantes de la ciudad y alrededores lo sientan suyo y hagamos un gran proyecto común, compartido y querido entre todos.

J.G.— Nace con la intención de quedarse un tiempo, ya veremos. Esperemos que el viaje sea tan cómodo para las dos partes que sigamos juntos mucho tiempo.

—¿Quién decide si las artes escénicas le interesan a niños y jóvenes?

A.G.— Es el propio público con su presencia en los espectáculos el que avala el trabajo bien hecho. Sin los educadores, familias y los propios niños, niñas y jóvenes, nuestras propuestas carecerían de sentido y no tendrían razón de ser. Y luego están los expertos, con sus puntos de vista especializados, que aconsejan que cuanto antes tenga un niño contacto con el arte, mejor será para su desarrollo.

—Y en esta decisión, ¿qué papel os gustaría pintar a los artistas?

A.G.— Los artistas tenemos que pintar, cocinar, interpretar, jugar… en definitiva, realizar buenos espectáculos para que los niños nos quieran seguir acompañando en nuestro crecimiento como artistas.

J.G.— Hay un papel fundamental: estrechar lazos con la comunidad educativa. Queremos establecer una comunicación apropiada para que nuestros hijos puedan beneficiarse de ese binomio educación-arte como dos herramientas complementarias en su formación.

— En la XV edición de Te Veo, ¿en qué tenemos que fijarnos?

A.G.— Hemos propuesto una amplia oferta de acciones, para diferentes edades, sectores…, para que todos tengan algo en qué fijarse. Ofrecemos un gran programa, básicamente, explicado en 13 representaciones de todas las disciplinas artísticas y para todas las edades; 3 mesas de reflexión con el lema Arte y Educación; 2 talleres de cuentacuentos y danza para familias. Podremos disfrutar de compañías de largo recorrido con premios nacionales e internacionales; músicos del nivel de Luis Paniagua; Gustavo Martín Garzo en la conferencia inaugural; ponentes con mucha experiencia en los campos de la enseñanza y las artes escénicas así como  41 compañías que detenemos por unos días nuestra actividad para vernos y reflexionar juntos.

J.G.— Yo destacaría el tema de los Encuentros como un espacio donde vamos a comprobar a través de ejemplos concretos cómo la educación sale reforzada cuando va de la mano de la música, el teatro, la danza y otras experiencias muy estructuradas. Creo que Valladolid reúne las condiciones adecuadas para que estos Encuentros salgan bien: hay público para asistir a los espectáculos y pensamos que la participación también está asegurada en las mesas de reflexión a las que asisten profesores, pedagogos y profesionales de las artes escénicas.

— ¿Qué tienen que saber los profesores?

A.G.— Que queremos crear complicidades y contar con ellos, que tenemos muchas cosas en común y podemos compartir las dificultades del momento. Estamos en el mismo barco con la educación recortada y atacada, con la cultura herida en profundidad por todas las medidas injustas que se están llevando a cabo por políticos insensibles que nos suben el IVA hasta el 21%…

—Y ¿los padres?

A.G.— Deben saber qué hacemos, por qué lo hacemos y cómo lo hacemos. Por nuestra parte debemos escuchar qué es lo que quieren ellos de nosotros y cómo podemos crecer junto a sus hijos, nosotros como artistas y ellos como ciudadanos.

— ¿…niños y jóvenes?

A.G.— Son el eje fundamental de nuestro trabajo, el alfa y el omega de todo. El tejido más sensible de todo el proceso. Trabajo, investigación, formación… todo es importante para dar lo mejor de nosotros mismos.

—¿Qué secciones se han perdido en esta edición que os gustaría recuperar cuando vuelva a salir el sol?

A.G.— Nos gustaría seguir mirando a otros países como lo hacíamos en otras épocas. Ahí es donde consideramos que hemos madurado y crecido en esa nueva forma de mirar hacia otras realidades y otros artistas.

J.G.— El cambio de dejar Zamora y emprender un nuevo camino en Valladolid, lógicamente, te hace dejar cosas. Eso no quiere decir que se abandonen, pero ciertamente pueden quedar aparcadas durante algún tiempo. Pero en  circunstancias como estas hay que medir muy bien los procesos para adaptarse a la nueva situación con los nuevos interlocutores.

—La crisis se ha llevado la propuesta “Bus, arte y teatro” que tanto éxito tenía entre los escolares zamoranos de fuera de la capital.

A.G.— Sí, pero pensamos recuperarla buscando la complicidad de la Diputación de Valladolid.

—Las experiencias teatrales que se desarrollan en los centros de enseñanza, de manera continua, demuestran que el público infantil y juvenil también sabe valorar esa actividad. ¿Por qué se hace tan poco?

A.G.— Porque hay pocas personas dispuestas a tirar de ese carro fuera de los horarios lectivos. Los proyectos, y más los artísticos, requieren mucha dedicación, una entrega difícil de encontrar en estos tiempos.

J.G.— Tampoco lo entendemos, la verdad. En ocasiones se piensa que estas actividades necesitan recursos difíciles de conseguir aunque, en realidad, no sean tan importantes y lo cierto es que, a veces, poner en marcha estos programas depende más de la intención que tengamos que del presupuesto, aunque, naturalmente no caen del cielo. Es difícil entender por qué sigue esa pregunta en el aire, por qué no se les ofrecen propuestas de ese tipo a los alumnos…

—¿Depende entonces, en gran medida, del voluntarismo de los profesores?

A.G.— Pues ahora mismo es así porque no forma parte del proyecto curricular de los centros.

—¿Qué papel juegan las direcciones de los centros?

A.G.— Insisto en que son las personas las que desarrollan con sus propias herramientas todo este tipo de proyectos.

—¿Cómo podía convertirse esa difícil relación teatro-escuela en una relación de amor?

A.G.— Acercándonos todos y creando una casa común, levantando cimientos sólidos. Después ya veríamos cómo diseñarla, construirla y amueblarla. Es decir, como cualquier historia de amor…

J.G.— En estos primeros Encuentros celebrados en Valladolid, hemos puesto en marcha una iniciativa que consiste en invitar al que lo desee al Club de Amigos Te Veo para escuchar las sugerencias que nos puede proponer el público, los profesores, los pedagogos, los educadores y sumarlas a las que podamos aportar nosotros y, juntos, buscar soluciones que nos interesen a todos.

—Mientras tanto, ¿los responsables de la consejería de Educación de CyL están cruzados de brazos?

A.G.— No los conozco a todos, lógicamente, pero digamos que no están muy cerca de construir esa casa común. Luego llamas y se asombran de las iniciativas que están en marcha, de los proyectos que hay funcionando.., pero no quiero generalizar.

—¿Hay muchos profesores que todavía consideran que la enseñanza fuera de las aulas no aporta nada a la formación de los alumnos?

A.G.— Muchos profes, muchos padres, muchos políticos y muchos niños que todavía no se han acercado a las artes escénicas. No quiero meterlos a todos en el mismo saco porque también hay otros muchos que están pilotando proyectos valiosísimos, como Ignacio Aranguren, en Navarra, o aquí en Valladolid el proyecto “In crescendo” del Auditorio Miguel Delibes con el colegio Allúe Morer.

J.G.— Esta práctica yo creo que está desapareciendo con la incorporación de profesores jóvenes, con otra mentalidad, que traen frescura a las aulas. En la actualidad, los estudiantes ya pasan bastante tiempo fuera de las aulas como una forma diferente de aprendizaje.

—Entre tanta calamidad económica, La Caixa firma un convenio con el ayuntamiento de Valladolid para promocionar el teatro entre el público infantil. ¿Estamos en España?

A.G.— Menos mal que hay islas dentro de la banca y la Caixa ya tiene un largo recorrido y sabe ver el valor de los programas que pusieron en marcha hace años. Es gratificante que todavía haya apuestas generosas y vanguardistas que ponen en valor el arte. La suerte es que hayan confiado en Valladolid. Este reto tiene sentido cuando la programación de Valladolid tanto en el LAVA como en el Teatro Calderón, como en el mismo Auditorio Miguel Delibes atienden a los niños, niñas y jóvenes con un  calendario anual de calidad.

J.G.— Resulta, ciertamente,  paradójico encontrar compañeros de viaje en estos momentos que aporten recursos económicos. Es una grata sorpresa encontrar a una entidad bancaria con sensibilidad que destine fondos para la educación. Como para quitarse el sombrero…

—Javier León de la Riva apoyando a Te Veo, dándose la mano con el responsable de la obra social de La Caixa para actividades con niños, abriendo el Desván para el ciclo “El Calderón en pañales”… ¿Es el mismo alcalde o nos lo han cambiado?

A.G.— Es como es y además, muy listo. Ha hecho una apuesta por el teatro en todos los sentidos y al acoger los Encuentros Te Veo, o los innovadores proyectos como el Desván del Calderón lo refuerzan como alguien que entiendo que está contribuyendo a que Valladolid siga añadiendo méritos a su etiqueta histórica de ciudad teatral, artística y de calidad.

J.G.— La figura del alcalde tiene detractores y seguidores… En este caso lo que ha demostrado es que deja hacer y que en materia de artes escénicas su sensibilidad está muy por encima de la media nacional para confirmar, día a día, que Valladolid es la ciudad del teatro. Esperemos que no sea la última sorpresa que nos dé en este sentido.

—Recientemente se ha constituido una Plataforma en Defensa de la Cultura para reclamar el acceso de la ciudadanía a una cultura de calidad y pedir la bajada del IVA. ¿Estaréis el 14 de diciembre en la gran marea nacional por la cultura?

A.G.— Ya hemos estado en la presentación de Madrid y vamos a apoyar todos los movimientos a favor de la educación pública y de calidad, de la cultura, en contra de todos los recortes de lo social, en contra de la subida del IVA al 21%. Rotundamente. Cómo no estar y cómo no apoyar esas causas tan razonables… Lo que están haciendo no tiene nombre y hay que pelear por lo que es justo y por mantener lo que habíamos conseguido entre todos.

J.G.— Desde luego, nuestra intención es estar. Tenemos un compromiso para manifestarnos en contra de las políticas que estamos sufriendo y creemos que es necesario tomar la calle para que los responsables de la política nacional sepan que por el camino que llevan las cosas no vamos bien.

—El ministro Montoro dice que estamos al final de la crisis y a las puertas de la creación de empleo. ¿Bailamos?

A.G.— La verdad es que la situación no invita a bailes, ni a celebraciones, ni a escuchar falacias de tal magnitud. No hay más que salir a la calle y ver cuál es la realidad. Lo terrible son los mensajes falsos, mentirosos y manipuladores.

J.G.— Yo creo que el ministro tiene una visión difuminada de la situación en que nos encontramos. O le faltan datos o no quiere verlos. No estamos para bailes o si bailamos tenemos que ser conscientes de que hay excesivos cadáveres en la salón de baile. Un ministro debe hablar con mayor responsabilidad.

—Para Rosa Regás el futuro no existe sin una buena educación. ¿Hacia dónde caminamos?

A.G.— Pues si no peleamos, vamos a una sociedad más desigual, menos formada, más individualista, es decir, a una involución de la que tardaremos años en volver a las cotas en las que nos encontrábamos antes de la crisis.

J.G.— Comparto esa visión de Rosa Regás, como no podía ser de otra manera. Y profundizando con esa apreciación, es imposible que sigamos concibiendo la educación separada del arte, de la música o de la danza cuando, en realidad, hay que verlos como hermanos gemelos que deben caminar juntos. La educación artística sigue siendo una asignatura pendiente en nuestro país.

—¿Qué papel juegan la música, el teatro y la danza entre los más pequeños?

A.G.— Fundamental. Las artes crean ciudadanos más formados, informados, pensantes, más libres y preparados. Qué curioso que haya gente que no quiera ciudadanos de estas características. ¿Por qué será?

J.G.— Estas modalidades artísticas son fundamentales en la formación de nuestros alumnos. De hecho, en estos Encuentros Te Veo hemos asignado a la música el hilo conductor del festival. Que los niños y las niñas se acerquen al teatro en el que intervengan unidas todas las modalidades artísticas nos hace generar una riqueza de códigos que nada más hay que acercarse a una sala para darse cuenta de ello. Lo que más me gusta de un espectáculo es escuchar a la música al mismo nivel que al resto de elementos narrativos.

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