Esther Ramón presenta “Caza con hurones” en el Ateneo Varillas

Cartel del acto.

Cartel del acto.

BATIDA

Cuatro los que
salen del bosque,
les crecen ocho piernas.
Lavan en la roca
cuatro palos,
clavados en la nieve
como señal
para el que está
solo y busca
en lo blanco.

Esther Ramón (Caza con hurones)

Portada del libro.

Portada del libro.

La poeta y crítica madrileña Esther Ramón presenta este jueves 6 de marzo, en el Ateneo Varillas de León, su último poemario, Caza con hurones (Icaria, Barcelona, 2013). Será a las ocho y media de la tarde, con el poeta leonés Víctor M. Díez como presentador, y la entrada es libre.

Con el método de caza con hurones, muy practicado por los furtivos durante la posguerra española, se obtiene la presa cercándola por completo. Después de sellar todas las salidas de las madrigueras de los conejos, excepto una, en la que el cazador colocaba una red, se introducía al depredador encargado de perseguir al conejo, que caía, irremediablemente, en la red. Pero el encierro absoluto a veces adquiere dimensiones aéreas, insospechadas y hermosas salidas de lo inevitable. El poemario dialoga con la vida y con la muerte y desarrolla un movimiento de encierro en tres partes: círculos de jaula, libertad del hurón junto a su presa y, por último, línea de hombres desarmados, que plantea una extraña posibilidad: la de un mundo imaginado, el tramo sin muerte de los cotos de caza, que ni mata ni muere.

Así ha resumido Vicente Luis Mora el último libro de Esther Ramón: “De tono sosegado, expresión contenida y lenguaje cuidado, Caza con hurones contiene fundamentalmente dos tipos de poemas: unos algo más discursivos o narrativos, en los que es posible esclarecer algún tipo de encadenamiento argumental o temático, y otros más crípticos, donde la asociación paratáctica de imágenes parece destinada a la creación de otras tantas estampas en la mente del lector, alejadas de cualquier denotación reconocible aparte de la sensación de encierro. El resultado es una poesía espinosa, poco complaciente con el lector acomodaticio, que en ocasiones reflexiona sobre el lugar en que se posa la mirada poética y, en consecuencia, también sobre aquello que se deja de ver (“Montaña”, “Raíz”). Una poesía dura pero que cuando es acechada con la paciencia del hurón, acaba produciendo frutos vibrantes: “Tampoco hay espera, / ni guantes que cubran / las manos. / En el jardín de los / términos medios, / las rosas crecen sin tallo, / asoman sus rojas cabezas / directamente de la tierra / humedecida, / con los ojos siempre / entreabiertos, / siempre entrecerrados” (“Limbo”).”

Esther Ramón (Madrid, 1970) es poeta, crítica literaria, profesora de escritura creativa y doctora en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada por la Universidad Autónoma de Madrid. Ha escrito artículos de estética y crítica literaria para publicaciones como Revista de Libros, Archipiélago o Cuadernos hispanoamericanos y, entre otros, el estudio Geografía del frío, introducción al libro Poemas encadenados de Pedro Casariego Córdoba (Seix Barral, 2003), autor al que dedicó su tesis doctoral. Ha publicado los poemarios Tundra (Igitur, 2002), Reses (Trea, Premio Ojo Crítico 2008), grisú (Trea, 2010), sales (Amargord, 2011) y Caza con hurones (Icaria, 2013).

Laboratorio poético en León

Estos días Esther Ramón se encuentra en León para impartir el segundo capitulo de un Laboratorio Poético organizado por la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de León, con la colaboración del Bar Miserias. Tendrá lugar del 5 al 8 de marzo en el Salón de Reyes del antiguo Ayuntamiento de León, y para asistir es necesario inscribirse.

Esther ha querido titular su intervención: El pasillo o poema-vértebra en la casa ovalada de las artes”. Serán cuatro sesiones de gran interés en torno a los vectores tiempo y espacio. Fronteras de la escritura, poesía sin fronteras.

Por este laboratorio, bajo la coordinación de Víctor M. Díez, ya pasó hace un mes el poeta zamorano Tomás Salvador González, un autor que ha hecho de sus collages y poemas con titulares de periódico una curiosa mezcla de obra escrita y gráfica, que es el envés de su obra poética y narrativa convencional.

“El Laboratorio Poético no es un taller literario al uso. Se trata más bien de un espacio creativo, al que se convoca a artistas de todo tipo que quieran investigar en los límites de su propia escritura, de su propia obra. Lo poético trasciende la literatura, funciona como un sustrato que nutre todas las manifestaciones artísticas. Por eso, este laboratorio pretende ser interdisciplinar y crear un ‘grupo salvaje’, en el sentido de Roberto Bolaño”, señala Víctor M. Díez.

En los próximos meses impartirán este singular laboratorio el cineasta Chus Domínguez (del 9 al 12 de abril), la narradora Ana Cristina Herreros (del 7 al 10 de mayo), la poeta y periodista Eloísa Otero (del 4 al 7 de junio) y el escritor Alberto R. Torices (del 11 al 14 de junio).

Laboratorio poético.

Laboratorio poético.

Acerca de Eloísa Otero

Periodista y escritora leonesa.

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