Isaac Bravo: “No estoy dispuesto a trabajar gratis, es una mentalidad peligrosa”

Isaac Bravo, premio de la Unión de Actores de Castilla y León 2013 a mejor interpretación masculina, ex aequo con Carlos Tapia, por "Seven Seconds". © Fotografía: I. M.

Isaac Bravo, premio de la Unión de Actores de Castilla y León 2013 a mejor interpretación masculina, ex aequo con Carlos Tapia, por “Seven Seconds”. © Fotografía: I. M.

• “¿Los gobernantes del PP quieren que cuando recibimos una subvención hablemos de Los mundos de Yupi?”

• “En Castilla y León es donde necesitamos, de verdad, ir a toda vela, pero creo que vamos más bien en monopatín”

• “Aquí tenemos muchas carencias en el ámbito audiovisual, no podemos adquirir formación audiovisual”

• “Nos merecemos trabajar donde hemos nacido”

Por ISAAC MACHO

Isaac Bravo ha sido elegido por sus compañeros de la Unión de Actores de Castilla y León, por segunda vez, como el mejor intérprete masculino 2013, ex aequo con Carlos Tapia, por su papel en la obra Seven Seconds, de Mercucho Producciones. Antes, en 2008, ya había obtenido el mismo reconocimiento con Solitos de Azar Teatro. Pese al halago, Bravo no se pavonea de ese éxito profesional, en una semana pasará, dice.

 Es la segunda vez que le premian sus compañeros de la Unión de Actores de Castilla y León. ¿Tantos recursos tiene?

—Para nada… En Castilla y León somos pocos pero valientes y alguien tenía que abrir la brecha, era muy raro que algún profesional no hubiera conseguido un premio dos veces. Yo mismo no daba un duro, con la nominación me daba por satisfecho, pero tuve la suerte de ser elegido. Vamos a dejarlo en una semana de felicitaciones y punto.

—Un reconocimiento compartido con Carlos Tapia

—Empecé trabajando con él en Solitos, precisamente, mi primer montaje profesional. Tener a Carlos por compañero, la verdad, es una gozada, hace sentirte muy cómodo, tiene muchas tablas… Yo siempre digo que hay dos escuelas: una, la Escuela de Arte Dramático donde estudiamos, y la segunda, los compañeros con los que compartes escenario. Me hace también mucha ilusión coincidir en esta fiesta con Marta Ruiz de Viñaspre.

Su debut en cine fue con la película La vida en una pecera dirigida por Rubén Alonso.¿Cómo fue la experiencia?

—Rubén Alonso, casualidades de la vida, estuvo en el acto de entrega de los premios por Solitos y curiosamente yo hice el casting para su primera película, Íntimos y extraños, aunque no me eligieron. Pero esta vez necesitaban actores de casa, ya que había menos medios, y proponía una nueva fórmula que está imponiéndose… Es un producto muy Indie, divertido. Tiene un lenguaje de comedia muy personal y yo, con esta cara de chiste, pues, servía muy bien para este propósito. Lo que hace falta ahora es que la película después del estreno en Valladolid llegue a salas de otras ciudades importantes.

En televisión, ha actuado en las series El secreto de Puente Viejo, Tierra de Lobos, Estados alterados, Maitena… ¿Es otra dimensión?

Sí, la tele cuenta con una gran repercusión mediática, paga muy bien y te pone en el mapa teatral. Pero todavía hay cierta creencia en que para ser actor tienes que salir en la tele, cierta cultura de que eres menos profesional si no sales en la pequeña pantalla. Es muy difícil entrar en ese circuito audiovisual. Aparecer en televisión te lleva a vivir situaciones jocosas, por ejemplo, un programador me decía que le había hecho ilusión haberme visto en la televisión cuando antes había actuado en su teatro varias veces y…, o también que la kioskera desde que me vio en Tierra de Lobos me regala una gominola cada vez que hago un pedido de golosinas…

¿Se ha quedado aquí porque no hay otro sitio donde ir?

—Valladolid me gusta, es una ciudad que tiene calidad de vida y una cultura teatral de cierto prestigio. Estoy a caballo entre Valladolid y Madrid, sobre todo, por las posibilidades que ofrece la capital del país en el terreno audiovisual. Además tardo menos tiempo en ir y venir que si estuviese en Fuenlabrada. Madrid no es ningún chollo. Tengo amigos allí que no pueden trabajar en la profesión porque, la verdad, no hay pan para tanto ganado… Lamentablemente, Castilla y León tiene muchas carencias en el ámbito audiovisual, aquí no podemos adquirir formación audiovisual. Somos unos auténticos paletos. Me parece muy triste que se haya creado la Escuela Superior de Arte Dramático y no se impartan enseñanzas en medios audiovisuales y, claro, luego vamos a un casting para la tele y nos mandan a la primera para casa. Me da pena que estando tan cerca de Madrid los responsables políticos no hayan sabido aprovechar el tirón de la ciudad como un verdadero plató para producciones audiovisuales. Somos muy lerdos, preferimos subvencionar la mantilla y la Semana Santa, pero no somos capaces de ver más lejos. A Segovia, en cambio, sí han sabido presentarla como un plató de cine y televisión y eso que apenas hay actores. Por terminar con la pregunta, tengo amigos en Madrid que hacen microteatro por simple supervivencia. Yo, para hacer eso, prefiero estar aquí con tres bolos al mes aunque, por supuesto, reivindico ser actor de provincias.

Ante esa perspectiva, la maleta ligera

—Como dice mi madre, una muda limpia y un par de calcetines…

¿Ha renegado alguna vez de esta tierra por la falta de oportunidades?

—No. Estuve a punto de instalarme en Madrid, y justo antes de dar el paso me llamaron de Azar Teatro para Solitos. Yo tengo mucho orgullo castellano y no es por un tema patriótico. Yo creo que nos merecemos trabajar donde hemos nacido, por intentarlo no será…

¿Las compañías de Madrid miran por encima del hombro a los profesionales de provincias?

—Desconozco el mundo de las compañías en Madrid, incluso para quienes viven allí debe ser complicado. Solo asistí a un casting de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, al comienzo del mandato de Helena Pimienta como directora de la compañía porque querían renovar el directorio de actores y todavía no conozco a nadie que fuera elegido. Me parece una vergüenza jugar con el dinero de todos. ¿Para qué haces un casting si luego vas a elegir a tus amigos? He tenido la oportunidad de escuchar a algunos profesionales madrileños que valoran mucho a los actores de la antigua Escuela de Arte Dramático de Valladolid. No me extraña porque de ella salieron nombres tan conocidos como Elvira Mínguez, Roberto Enríquez, Fernando Cayo, Jorge Calvo…

—¿Ha saludado alguna vez al presidente de la Comunidad Autónoma?

—No.

¿Conoce a la consejera de Cultura?

—A la anterior sí, a la titular actual, no.

Y, ¿al director general de Políticas Culturales?

—Tampoco. Había confirmado su asistencia en la gala de la entrega de los premios de la Unión de Actores pero, al final, no acudió. Qué diferencias con otros países… En Inglaterra es muy normal ver al Príncipe de Gales en conciertos o en las películas de James Bond porque consideran que representan al patrimonio nacional. Aquí, en España, somos como un desecho de la sociedad. Las autoridades consideran que con la subvención, cuando la dan, ya lo han hecho todo. ¡Es un problema de mentalidad…!

—Aunque no ha tenido el gusto de conocerles, dígales unas palabras…

—Les recordaría que ellos están al servicio del ciudadano, que su cargo no es inamovible y que su renovación, cada cuatro años, depende de la gestión que hayan realizado. En mi opinión han perdido la perspectiva de la realidad. Hay que recordarles que el patrimonio no son solo piedras, que está muy bien, y que los profesionales de las artes escénicas también estamos trabajando por un patrimonio muy sensible que es la lengua, en una región que es cuna del castellano.

La Junta y Artesa desarrollan un programa de internacionalización para que las compañías de la región puedan salir a actuar fuera. ¿Cómo lo ve?

—Aunque es pronto, puesto que deben llevar un año con el convenio, como actor todavía no he visto los resultados, aunque sí espero alimentarme de sus frutos. Deseo que sea un éxito.

Y del nombre“A toda vela”, con que han bautizado el proyecto, ¿qué me dice?

—En Castilla y León es donde necesitamos, de verdad, ir a toda vela, pero creo que vamos, más bien, en monopatín. Esa velocidad habría que aplicarla a la ampliación de redes y circuitos escénicos…

En la fachada del teatro calderón hay colocadas tres placas a Concha Velasco, Lola Herrera y Juan Antonio Quintana, ¿Echa en falta a alguien?

—Sí, a Fernando Urdiales. Tenía la esperanza de que se la hubieran puesto en vida, pero ya veo que ni en vida ni muerto. Ricardo Vicente también la merecería. ¿Por qué los vecinos de Fernando Cayo no tienen derecho a que este gran profesional tenga su reconocimiento en el Calderón? De hecho, hay que ver lo que tardaron para colocar las tres distinciones… ¡Cuánto cuesta poner una placa, ser generosos en Valladolid con los artistas…! Ahora hay unas iniciativas, muy oportunas, para poner el nombre de una calle a Roberto Enríquez y sustituir la calle Primo de Rivera por “20 de abril del 90”, en referencia a la canción de Celtas Cortos. Si tuviéramos un jugador de fútbol en la selección española ya le hubiéramos puesto su nombre en algún lugar…

—¿Actores y compromiso social van de la mano?

—A título personal me he manifestado contra los recortes, en defensa de la Sanidad, la Educación y contra las reformas del PP. No puede uno olvidar que esta situación viene de un barrizal del anterior gobierno para instalarnos en un modelo frente al que hay que ser beligerante. Yo soy “Gamonal” en esta resistencia. ¿Para qué nos quieren construir un ascensor en la catedral de Valladolid? Ese dinero habría que utilizarlo en atender más al ciudadano. Tampoco entiendo a la gente que nos dice, a veces, ¿por qué os metéis en asuntos que no os llaman?, en algo que nos debe afectar a todos. Pienso que, incluso, deberían hablar los futbolistas, otra cosa es que puedan… Cuestión distinta es que esté de acuerdo o no, por ejemplo, con las ideas de Willy Toledo, que no comparto, pero por supuesto que puede hablar. Creo que todos debemos estar comprometidos. La vida es política.

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 —¿Las artes escénicas están actualmente presas en muchas cadenas…?

—La mayor cadena que arrastramos es que los proyectos escénicos no tengan viabilidad económica. A mí me llamaron para hacer una residencia en el Lava con Seven Seconds, y eso te pone en disposición de vender el espectáculo, eres libre para crear, pero, al final, no tienes un duro y el montaje no se mueve frente a otras propuestas comerciales. También se puede divertir a la gente con un Lope de Vega…

Preguntaba Brett Bailey, autor del mensaje internacional del Día Mundial del Teatro 2014, si los artistas estáis conformes con las esterilizadas demandas del mercado

—No es que se esté conforme… a veces sí es cierto que hay demasiadas ambiciones artísticas por parte del actor. Sin perder de vista que eres un creador, tienes que entender que eres un obrero, esa perspectiva es importante. Ahora mismo, los profesionales de las artes escénicas estamos en la misma situación de precariedad laboral que todo el mundo, las compañías están bajo mínimos viviendo de montajes antiguos o con pequeñas producciones. La alternativa no me gusta: pedir y poner la gorra, eso es caridad, algo que afortunadamente desterramos en el medievo cuando cobraban por lo que pedían. Tampoco me gusta eso del microteatro… No estoy dispuesto a trabajar gratis, es una mentalidad peligrosa. Si encima de que hay poca solidaridad, mantenemos este tipo de propuestas de las que, a veces, se aprovechan los empresarios, ¡apaga y vámonos…!

Decía un internauta que cuándo alcanzará el teatro la dignidad y difusión que merece

—Es una pregunta que no me hago porque para mí la profesión de actor ya es muy digna. Siempre que sale a relucir este tema, recuerdo la pregunta que le hizo una vecina a mi abuela sobre cuál era mi trabajo, y mi abuela, metafóricamente, contestó: vive del cuento… Contra lo que pueda parecer, me resultó muy digno oír esa respuesta de mi abuela porque efectivamente vivo del cuento, del libreto, de la poesía y todo aquello que sea necesario hacer sobre un escenario. Pero la dignidad también hay que exigírsela al espectador y a los medios de comunicación. Lo que sucede en este país no es de recibo. El otro día leí sobre las manifestaciones de Willy Toledo que había que meterle dos tiros… ¡Es mucho!

Y ¿cómo explicar que un actor opte por un arte como el teatro, con las condiciones labores tan duras que tiene?

—Ese masoquismo del que se habla, no sé cómo definirlo, pero sarna con gusto no pica. El primer día de clase en la antigua Escuela de Arte Dramático, preguntaron a una compañera por qué quería ser actriz y dijo que “es lo que tiene que ser”, en línea con La insoportable levedad del ser de Milan Kundera. Antes de decidirme a estudiar arte dramático, me negaba en redondo a formar parte de esta profesión porque no tenía ni idea de cómo se podía vivir, pero ahora, una vez que estoy dentro de ella, he comprobado que efectivamente se vive mal, dando tumbos de un lado para otro… Lo más difícil de este trabajo es vivir entre proyecto y proyecto porque tienes que recurrir a otros empleos y eso produce una enorme contradicción interior, difícil de compaginar con el día a día, por eso no es extraño que haya gente que se canse.

José Sacristán comparaba la profesión de actor en España con la de ser torero en Islandia…

—Muy gráfico, parece una imagen sacada de una película de Berlanga. No debería ser tan complicado que un chaval llegase a casa y dijera: quiero ser actor. Desde luego, para mí fue como salir del armario, aunque luego todo volvió a la normalidad…

Dice el dramaturgo y actor turco Themis Panou que el papel principal del actor es decir las cosas que la sociedad misma no puede pronunciar.

—Cuando participé en el espectáculo Mademoiselle Monarquía, le llovieron muchas críticas a Alberto Velasco porque la gente pensaba que los mensajes iban dirigidos a la Casa Real española y, en realidad, se trataba de una lectura poética, cuando si se hiciera ahora parecería que se había quedado muy corto… Lo que pasó con Ana Zamora en Segovia y su montaje El penal de Ocaña, criticada porque hablaba sobre un caso de la guerra civil recibiendo dinero público… es algo inenarrable, pero, ¿en qué país vivimos? ¿Los gobernantes del PP quieren que cuando recibimos una subvención hablemos de Los mundos de Yupi?

A la vuelta de la esquina están las elecciones europeas. ¿Qué les pide a los actores de la política que van a ir en esas listas?

—Les pido que hablen en su nombre, y no se escondan bajo las siglas de su grupo político, que lo hagan como ciudadanos de a pie.

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