Paisajes de silencio para que los recorra el espectador

Paisajes del Silencio
Paisajes del Silencio

Por CAMINO SAYAGO

La galería Espacio E acoge, hasta el próximo 5 de julio, la exposición “Paisajes de Silencio”, del artista zamorano José Antonio Montecino Prada. Es su primera individual en la capital leonesa y gravita sobre una serie concebida hace más de trece años y con la que ha cosechado distintos premios.

José Antonio Montecino Prada (Zamora 1969), es profesor de Educación Primaria, pero desde hace años navega entre las aguas de la literatura y la pintura. Aunque en los últimos tiempos se ha centrado principalmente en la faceta pictórica, en el campo de la literatura ha obtenido diversos premios desde 1985, entre los que destacan el Premio Letras Jóvenes de Castilla y León, en dos ocasiones 1996 y 1999, y el Premio “Vicente Aleixandre” de Poesía (Madrid 2003).

La propuesta pictórica de todas las obras que integran la serie Paisajes de Silencio, mantiene un planteamiento cercano a la abstracción, aunque no evidente. En ellas, según detalla el propio artista, aparece ese doble perfil de lo que pretende mostrarse ante nosotros, escondiendo al mismo tiempo una parte de sí: la luz y su envés de sombras, capaces de ocupar la oscuridad más abrupta. “El primer plano, recortado, o formando un complejo entramado (no se trata en ningún caso de collage, sino de pintura), se abre, dando paso a un espacio indefinido que, lejos de ser un elemento accesorio, trata de adquirir el protagonismo necesario para intentar llevar al espectador no sólo a contemplar, sino a imaginar y, por tanto, a desentrañar la metáfora visual que le ofrece el cuadro desde una perspectiva individual, subjetiva e íntima. La obra como espacio apenas sugerido”, subraya Montecino Prada, “para que sea el espectador el que lo recorra y lo complete, dejándose arrastrar por las sensaciones que éste le provoque y por aquellas emociones que pueda acabar despertando en él”.

Dice José Antonio Montecino qué desde el primer boceto y las primeras pruebas que dieron origen a esta serie, hace ya más de trece años, han sido los propios cuadros los que han ido llevándole a través de su aparente simplicidad, por sus dobleces y entresijos, y le han permitido descubrir en ese trayecto espacios nuevos. En el año 2000, uno de los primeros entramados de esta serie fue premiado en Salamanca.

 

Poesía y pintura

Montecino ha sido incluido, entre otros, en la Antología Poética de Autores de Habla Hispana “Mester de Amor a Campeche” (Méjico 1990), en el libro de relatos “Galería de Hiperbreves” (Editorial Tusquets, 2001), en el libro de relatos hiperbreves “Cuéntame” (Editorial Acumán 2003), y en el libro editado como motivo del II Premio Internacional de Poesía Amorosa, del Círculo de Bellas Artes de Palma de Mallorca (2003). En 2010 fue finalista del Premio de Relatos de Torrecampo, Córdoba. En 2011 ha obtenido el Premio Nacional de Poesía Conrado Blanco León (La Bañeza), una Mención de Honor en el Premio Nacional de Poesía en las XLVII Justas Poéticas, de Reinosa (Cantabria) y el Tercer Premio en el certamen de Poesía en el certamen de Poesía “Federación Espigas”. Ese mismo año ha sido finalista del Premio de Relatos de la Cadena Ser y del Premio Internacional de Poesía “Charcolive”. Además es autor de los libros de poemas Words y Catálogo de dudas.

En el ámbito de las artes plásticas, comienza su andadura en 1990. Desde entonces ha realizado más de ochenta exposiciones, tanto individuales como colectivas, y sus obras han sido seleccionadas y premiadas en distintos certámenes.

Reproducimos dos poesías de José Antonio Montecino, premiadas en distintos certámenes:

VIAJEROS

(Premio Nacional de Poesía “Conrado Blanco León 2011”)

Todo deseo guarda
esa extraña emoción de los viajes:
el insomnio, el letargo, el anticipo de lo que serán
andenes donde el atardecer parecerá una puerta
abierta a todos los abrazos o a ninguno.

Lejos del corazón sediento de los nómadas
gravita únicamente la hojarasca
estéril del recuerdo, la cálida impostura
del hambre amontonada
sobre la rota luz de los espejos.
Y en esa encrucijada su voz late sin prisa,
y duerme, como el sabor del vino más antiguo,
una siesta de fechas detenidas
en la taberna inhóspita del tiempo.

De aquí al amanecer todo es distancia.
Cada segundo esquivo es un partir sin rumbo
hacia un lugar en el que nunca he estado,
una estación vacía en la que aún es posible
empezar a amar desde el principio.
Amar buscando el norte en el paisaje
de las madrugadas, mientras los ojos sueñan
con postales no escritas y nombres
de mujer tatuados en la espalda
con la caligrafía inquieta del deseo.

Por las manos respira el corazón desnudo,
como un perro que espera tras la puerta
el eco que precede a nuestros pasos.

Ida o regreso. Quién lo sabe,
si apenas somos cuerpos,
hechos de sueño y hambre,
tiritando en el pecho de un pájaro perdido.

Si nos dejan el fuego, quemaremos los trenes
rojos de la sangre cuando nadie nos mire.
La verdad, en penumbra, es un beso perdido
en las horas estrechas del invierno,
una luz inquilina que tiembla de impaciencia,
tratando de alcanzar a nuestro lado
la frontera que separa los labios del silencio.

Sabedlo. De aquí al amanecer todo es distancia,
y nosotros extraños viajeros de otra piel,
capaces de inventarle atajos a la noche
sobre el balasto azul de la memoria.

_ _ _

LA PRIMERA PALABRA QUE OLVIDAMOS

( Premio Internacional de Poesía “Vicente Aleixandre” 2003)

Se abalanza el otoño ya,
como la sombra misma de la muerte,
sobre la tierra fértil y el vino silencioso
que invade algunas noches nuestra sangre
arrastrando a su paso
ese lento cadáver de los días.
Se acerca al corazón y a la costumbre
del árbol sin secretos,
como quien se aproxima de puntillas
con los labios dispuestos
a entregarnos la noche en cada beso.

De nada serviría hilvanar ahora
la luna con anzuelos;
nada puede parar su lentitud
de perros que malgastan
aullidos en la niebla
tratando de alcanzar la madrugada.

Otra vez el otoño;
de nuevo la primera
palabra que olvidamos
bajo el temblor azul de las tormentas,
el gesto simple de cerrar un cuaderno
en el que late la secreta ambición
de las mentiras.
Hoy no sé cómo amarte.
No se me ocurre cómo
describirte las sombras que dibuja
mi sueño en los andenes
vacíos de la tarde.
Mi voz es una suma de números tachados,
una hoguera de sal
que acaricia a los arces con su llanto
y escupe la tristeza en las esquinas
de esta estación perdida
donde van a morir los trenes sin memoria.

Mientras arden las ruinas
del tiempo y se oxidan los bosques,
como sueños de lata,
te abriré la guarida inmensa de la noche:
ese hangar donde anidan
los pájaros voraces del silencio
y el aire nos empuja
a arañar la luz con otros ojos.

Allí, sobre el último espejo del otoño,
se derrama un licor
de fiebre que amamanta
ese vacío inútil de la espera
con la terca impaciencia de la sangre,
y nos empuja a amar,
a veces de memoria,
con el rencor doliente
del que jamás asume su derrota,
aunque entregue sus manos,
y con ellas entregue su abandono,
como una ofrenda de savia desleída
en la trastienda oscura de otro cuerpo.

“Paisajes del silencio”

  • Galería Espacio E: Calle Azorín 22, bajo24010. Trobajo del Camino -León
  • Horario: de lunes a viernes de 17,00 a 20,30 horas. Sábados de 11,00 a 14,00 horas.

Deja un comentario con tu nombre

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .