Última parada, Minkamman (III)

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

El fotógrafo leonés JM López continúa con su serie para Tam Tam Press desde un territorio siempre conflictivo y poco explicado, Sudán del Sur.

Por JM LÓPEZ/AFP
(Texto & Fotografías)

Como cada día cientos de personas llegan a Minkamman cruzando el Nilo Blanco en enormes barcazas desde la ciudad de Bor. En su mayoría pertenecen a la etnia dinka y escapan de las persecuciones a las que son sometidos por los nuer en los estados de Jonglei y Malakal. Esta es su única vía de escape. Vienen cargados con todo lo que han podido salvar antes de que sus casas fueran saqueadas y quemadas. Han perdido sus pertenencias y sus recuerdos. Muchos de ellos también han perdido algún familiar en los combates y ahora se enfrentan a un futuro incierto lejos de su hogar. Otros no han tenido tanta suerte y permanecen atrapados a su suerte en las islas que hay a mitad de camino por no tener dinero para pagar el billete completo.

Minkamman era un villorrio de poco más de 6.000 habitantes antes de la guerra, ahora sus llanuras a la orilla del río acogen a 100.000 desplazados internos convirtiéndolo así en el campo de refugiados más grande de Sudan del Sur. Las organizaciones humanitarias que trabajan en la zona se esfuerzan por llegar a todo el mundo y cubrir las necesidades más básicas como agua, comida y techo; pero no es suficiente. Médicos Sin Fronteras ha vacunado a cerca de 50.000 personas contra el cólera además de ofrecer asistencia médica con 4 clínicas y un hospital. “La situación es de extrema gravedad. Hay alto riesgo de contagio de enfermedades como el sarampión o el cólera debido a que mucha gente continúa bebiendo el agua del río”, advierte Katy Brown, enfermera de la ONG médico sanitaria.

La vida aquí transcurre con aparente normalidad. Improvisadas tiendas construidas con palos y plástico sirven de refugio a una gente que lo ha perdido todo y no podrá regresar. Todos los domingos la iglesia se ve desbordada por fieles que elevan sus plegarias al cielo en forma de cánticos que pueden oírse durante horas. Y es que lo peor todavía esta por llegar. La temporada de lluvias traerá consigo la crecida del Nilo y fuertes aguaceros que obligarán a muchos a tener que buscar un nuevo emplazamiento. Les esperan meses muy duros. Además, las familias recién llegadas a Minkamman no han podido sembrar antes de que llegaran las lluvias, eso significa que en septiembre no tendrán nada que recoger. Pero al menos, aquí se sienten seguros.

Lo que empezó como un incidente en un cuartel pronto se convirtió en una espiral de violencia entre las dos etnias mayoritarias del país y sólo un par de meses después ya había provocado que 800.000 personas hubieran tenido que abandonar sus casas, que alrededor de 3,2 millones de personas necesiten asistencia humanitaria de manera urgente y miles de muertos.

Un Comentario

  1. Pingback: “Sólo Dios decide quién vive y quién muere” (y IV) | Tam-Tam Press

Deja un comentario y fírmalo con tu nombre o no saldrá

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

A %d blogueros les gusta esto: