“Sólo Dios decide quién vive y quién muere” (y IV)

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El fotógrafo leonés JM López finaliza su última serie para Tam Tam Press desde un territorio siempre conflictivo y poco explicado, Sudán del Sur.

Por JM LÓPEZ/AFP
(Texto & Fotografías)

Yambio es una pequeña localidad perteneciente al estado de Ecuatoria Occidental, muy cerca de la frontera con Republica Democrática del Congo. Esta región esta habitada principalmente por la etnia Azande, tradicionalmente dedicados a la agricultura y alejados de las rencillas entre dinkas y nuer, eso explica que hasta aquí todavía no haya llegado la espiral de violencia que asola a gran parte del país.

Pero la guerra no es el único drama al que se enfrenta Sudan del Sur. Esta joven nación tiene la tasa de mortalidad materna más alta del mundo: 2.054 mujeres fallecen por cada 100.000 nacidos vivos, según la Organización Mundial de la Salud. Dar a luz en casa con la ayuda de una partera tradicional es una costumbre muy extendida en las aldeas y, a menudo, estas carecen de los conocimientos adecuados para llevarlo a cabo si el parto se complica sobre todo debido a las hemorragias. Algunas incluso, durante el parto empujan el vientre de la madre creyendo que así nacerá antes.

Esterina Umbare es una partera tradicional. Apenas sabe leer o escribir y todos sus conocimientos los ha adquirido a base de experiencia y de los consejos de otras parteras. “He ayudado a más de cien partos. En todo este tiempo sólo he tenido que lamentar la muerte de tres bebés”, y se justifica: “Nacieron muertos y no pude hacer nada por ellos”. Respira hondo y continúa: “Sólo Dios decide quien vive y quien muere”. Ella junto con su colega Modia Alison pasan consulta en la aldea de Kuzee reconociendo a las mujeres embarazadas con su rudimentario instrumental.

En el hospital de Yambio un equipo de Médicos sin Fronteras se encarga de ayudar a parir a las mujeres de este municipio que deciden venir al centro, así como de formar adecuadamente a las parteras tradicionales. “Tenía una amiga que dio a luz en casa, durante el parto hubo problemas y murieron ella y su bebé. Por eso esta vez me entró miedo y he decidido venir al hospital”, comenta Rose, de 23 años, junto a su recién nacido en una sala del hospital.

A pocos metros de allí, Eleni Polydorou, doctora en pediatría, trata de estabilizar las constantes vitales de un bebé que acaba de nacer con las vías respiratorias obstruidas. Mientras le practica el masaje cardiaco una enfermera local ha comenzado a rezar. Métodos diferentes para lograr un mismo fin. Media hora después el pequeño esta fuera de peligro. Final feliz, pero no siempre es así, dar a luz en Sudar del Sur continúa siendo una cuestión de vida o muerte.

Un Comentario

  1. javier fernandez anton

    La partera se confunde con el titulo.Dios no decide quien vive o quien muere,si de Dios dependiese ,seriamos inmortales ,no tendriamos enfermedades ,no seriamos el ser mas malo de la creacion,ectra,ectra…. El titulo muy bonito,tus fotografias mejor,tus textos la descripcion del horror dentro del milagro de llegar a lavida perra,para algunos pocos tan comoda,y para la inmensa mayoria tan canalla.

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