Mi abuela y yo

Momento del espectáculo "¿Qué hacemos con la abuela?" donde la directora, Lucía Miranda, dialoga con el público. © Fotografía: Trinidad Osorio.

Momento del espectáculo “¿Qué hacemos con la abuela?” donde la directora, Lucía Miranda, dialoga con el público. © Fotografía: Trinidad Osorio.

El Festival de Teatro Alternativo de Urones de Castroponce (FETAL), clausurado el pasado 30 de agosto, presentó dentro de su programación el espectáculo de teatro-foro ¿Qué hacemos con la abuela? de la compañía The Cross Border Project. La originalidad de la propuesta era que los espectadores, si no les parecía bien la marcha de alguna de las escenas, podían detener la obra, subir al escenario e interpretar con otra orientación el texto. Esta reflexión va de esa guisa.

Por CÁNDIDO ABRIL

La pregunta tendría respuestas diversas según el ámbito donde se planteara, un bar, el salón de tu casa, en el descanso del trabajo… pero, ¿quién tendría el valor de responderla en el marco de un teatro o, más aún, en el escenario del mismo?

Pues ha sucedido, y además en un espacio teatral especial, en el escenario de un “teatro de pueblo”. ¡Quién lo iba a decir!

Valiente ha sido la compañía The Cross Border Project con su propuesta escénica de teatro-foro. Pero, si me permiten, más valientes han sido aún los espectadores y espectadoras (ambos géneros y diferentes edades, no crean) que en número mayor de 20 han intervenido con su voz, pero más aún esas 6 personas que han salido a escena a exponer su idea dando voz a uno de los personajes. Teatro-foro, teatro diferente, teatro interactivo, en fin, teatro de verdad… y no sólo por parte de los actores profesionales, sino también por los espectadores, aquellos que la directora de escena denominaba “espect-actores”.

Este espectáculo ha tenido lugar en un pueblo, en el marco del festival FETAL, y con personas “de pueblo”… y también de ciudad, claro está. La dirección artística quedó, por ello, más impactada que en otras representaciones en ámbitos más “culturales”.

Y el tema del teatro-foro no era baladí, se trataba de buscar soluciones a la alternativa del trato a una abuela enferma en el final de sus días (qué importa qué enfermedad). Y la gente dio su opinión, o mejor, se puso en situación, en la situación de los diferentes personajes… y el teatro hizo lo restante, insufló la magia de ser otros en nosotros mismos, de opinar bajo la presión de una situación, de salir de nosotros mismos para ver los problemas de los demás, que muchas veces son los nuestros.

Poco antes de asistir a esta representación había leído, por casualidad, una opinión de una joven actriz nacional que ensalzaba el valor del teatro y del cine como espacios para pensar disfrutando, o para disfrutar pensando, y acusaba a los gobernantes de no favorecer a sus conciudadanos apoyando estas artes, tan necesarias.

Mira por dónde, en Urones, un día del festival de teatro, todos los que fuimos (éramos muchos) pudimos disfrutar del ejercicio artístico y del placer del pensamiento expresado y compartido.

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* Cándido Abril es director de la Universidad Popular de Palencia.

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