Andrés Martínez Casares: “Es más fácil documentar un conflicto fuera que en casa. Nadie quiere publicar su miseria”

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Por CAMINO SAYAGO

El fotógrafo leonés Andrés Martínez Casares ha visto recompensado su periplo por el Cairo con dos de los galardones españoles más relevantes del fotoperiodismo. “Desalojo Raba, Cairo. 1”, una de una serie de cuatro instantáneas, ha sido laureada con el Premio Nacional de Fotoperiodismo, convocado por la Asociación Nacional de Informadores Gráficos de Prensa y Televisión (ANIGP-TV) y el reportaje “Desalojo Raba” reconocido con el Premio Enrique Meneses.

 Ambos premios reconocen la labor de este género informativo. La imagen de dos hombres con un gran tirachinas durante los enfrentamientos en Raba Al Adaweeya, El Cairo, ha obtenido el Premio Nacional de Fotoperiodismo en la categoría de “Foto del año”, convocado por la Asociación Nacional de Informadores Gráficos de Prensa y Televisión (ANIGP-TV). La seria recogida por Andrés Martínez Casares durante el desalojo que realizaron las fuerzas de seguridad egipcias en la acampada de los seguidores del presidente depuesto Mohamed Morsi, en Raba, se ha alzado con el premio como mejor reportaje en memoria de “Enrique Meneses”.

El jurado ha subrayado que las imágenes del fotógrafo leonés sintonizan con el espíritu viajero que transmitió Enrique Meneses, acudir, regresar y contar lo que había visto. En esta entrevista con Tam Tam Press Andrés Martínez repasa su trayecto profesional, analiza el complejo universo de la información digital y, en esta sintonía, proclama que la cantidad de información que devora el periodismo en la red se está convirtiendo en un monstruo para la profesión.

– Justo cuando el futuro te preocupaba llega este reconocimiento, ¿gasolina para seguir?

– De entrada no lo esperaba y menos por partida doble, me parecía imposible. Llega en un momento en que tengo la mano derecha y los dedos de trabajar destrozados y anima, ayuda a ver las cosas de otra manera, porque al final las cosas siempre salen. Y no sé, ganas me dan, pero como tampoco puedo trabajar, no me planteo ahora ningún proyecto. No puedo materializarlos, al menos de momento. De aquí a diciembre, hasta la navidad, debo seguir con la rehabilitación, mientras daré vueltas a la cabeza para ver qué se puede hacer.

Me presenté al Premio Enrique Meneses en la categoría de noticias con una serie de cuatro fotos de El Cairo y una foto de Turquía y una de las fotos de Enrique Meneses a “Foto del Año”. Y, sorpresa; es la primera vez que ocurre que un mismo fotógrafo consiga un premio en las dos categorías.

– ¿Cómo definirías la imagen premiada sobre los disturbios de El Cairo?

– Es una foto con mucha acción. Si echas un vistazo ves a mucha gente, pero hay cuatro personas empeñadas en lanzar piedras contra las fuerzas de seguridad, en Raba Al Adaweeya, a las afueras de El Cairo, donde había miles de seguidores del presidente depuesto Mohamed Morsi. Aquel día entraron de madrugada las fuerzas de seguridad y los cercaron más y fueron, poco a poco, reduciendo el cerco para echar a toda la gente acampada desde hacía un mes y medio.

El reportaje de cuatro fotos comienza con una foto de un padre cubriendo la cara de su hijo mientras se desangraba en el hospital.

– ¿Qué sentiste cuando abandonaste Egipto y como lo ves ahora?

– Cuando me marché me daba mucha pena la situación de Egipto, porque lo que parecía que iba a ser una revolución que arrancó allí con la primavera árabe, y que iba a traer mejoras en la región…al final ves que todo se ha ido a la mierda. Libia está hecha una mierda, Egipto igual…ni revolución ni nada, pesan muchas cosas, la religión, los intereses…

Cuando comenzó todo yo no estaba ni en la zona ni estaba muy interesado porque estaba trabajando en Haití. Pero después de tres años muy intensos allí, en Haití, emocionalmente y laboralmente, necesitaba un cambio, salir, airearme. Llevaba varios meses en España cuando surgieron los problemas en el parque Gezi de Estambul y me fui para allá. Luego me convencieron para ir a El Cairo, estuve una semana y volví aquí a España, y esa misma semana decidí que tenía que volver cuando acabara el Ramadán, porque pensaba que algo iba a suceder allí. Y pasó.

– Con la llegada de los medios digitales parece que el fotógrafo profesional tiene los días contados. ¿El fotoperiodismo es una salida?

– Yo me he empeñado en que sea una salida. La situación está complicada, conseguir trabajo ahora en España es muy difícil. A la vista está que en el último año no he tenido casi ningún encargo de los medios. Al final somos muchos y, como dices, han aparecido los digitales, hay más acceso a las cámaras, tanto de video como de fotos, acceso a ordenadores. La gente, además, intenta manejar muchas herramientas y así se abaratan costes, pero no puedes estar a todo.

– ¿Parece que en esta profesión hay que reinventarse todos los días?

– Sí, sí. Lo que pasa es que la figura del multimedia, que se ha creado gracias a la revolución digital, es una figura que yo no me veo capacitado para ejecutarla día a día. En la vorágine del día a día no da tiempo, en una información más tranquila, más pensada creo que es posible.

– Conflictos y miserias campean a sus anchas por todo el mundo. ¿Nos olvidamos de la desgracia cercana, la de nuestros semejantes?

– Precisamente de esto habla un texto muy interesante de Don McCullin publicado el pasado año en el periódico The Independent. McCullin, uno de los grandes referentes de la fotografía de guerra, dice, en “Olvida los conflictos en el extranjero, documenta Gran Bretaña”, que en tus propios países hay conflictos y te estás yendo fuera. Y es cierto, nos vamos fuera porque en muchos casos resulta más fácil documentar un conflicto fuera que en casa. Además ningún medio quiere publicar la miseria de su país y tampoco quiere que su miseria salga fuera. Es muy difícil, salvo que les pueda así llegar ayuda. Yo también creo que para hacer fotoperiodismo no hay que salir fuera. La búsqueda de la información, muchas veces, no te deja buscar la foto, porque la vorágine del día a día te obliga a varias ruedas de prensa y entrevistas, a imágenes preestablecidas, y a la hora de hacer tu trabajo apenas queda tiempo. Es el problema; no es que fuera puedes hacer lo que aquí no puedes. Como free lance tienes la ventana abierta y eres tú el que decide como hacer el trabajo, pero también eres tú el que tiene que vender el trabajo y esa es la parte difícil, ya que a veces te lo comes.

– Por cierto, ¿cómo se puede subsistir con poca o ninguna protección laboral?

– Ahora mismo gracias a la familia. No tengo ahorros y cuándo viajas te puedo decir que la gran parte de los free lance que estamos fuera no tenemos ningún tipo de seguro.

– Honduras, Haiti, Egipto, ¿y ahora?  

– Mi primer conflicto fue el golpe de estado de Honduras, y tras la desgracia de Haití, que viví durante tres años, la crisis de Egipto. Ahora no sé, ando dando vueltas a historias… me gustaría hacer cosas en España. Lo que hablábamos hace un momento, documenta España, documenta los conflictos propios, no los de fuera. Creo que hay historias aquí que se pueden contar sin necesidad de caer en el conflicto, en la crisis, hay cosas pendientes por contar y conocer y hacerlas visibles.

– ¿Hacia dónde crees que camina esta profesión o esta forma tan particular de mirar a la vida?

Creo que por razones obvias tendrá que evolucionar al digital, pero queda mucho por avanzar, por descubrir, y hay que rentabilizar el periodismo digital. Sí es cierto que han abaratado los costes del papel, pero ¿a qué precio? Queda por descubrir la fórmula que permitan congeniar rentabilidad y calidad. El digital permite editar mucha cantidad y esa cantidad, creo, es lo que nos está matando.

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Sobre Andrés Martínez Casares

Comenzó en el mundo de la fotografía en el año 2001 en la sección de Educación de El Adelantado de Segovia, mientras estudiaba su primer curso de periodismo. Posteriormente pasó por las redacciones gráficas de El Mundo/La Crónica de León y la Agencia EFE.

Posteriormente, colabora con la Agencia Ical antes de graduarse en la Universidad Complutense, cuando vuelve a la Agencia EFE. En 2006 estudia becado en Aarhus (Dinamarca) el Semestre Internacional de Fotoperiodismo en la Escuela Danesa de Periodismo (Danmarks Journalist Hojskole). En 2008 comenzó a dedicarse de pleno a la fotografía de forma independiente en México y América Central. Tras vivir tres años en Haiti trabajando para EFE, The New York Times, The Wall Street Journal y Der Spiegel.

Acerca de Camino Sayago

Periodista leonesa

Un Comentario

  1. Consuelo

    Ante mi ignorancia para poder valorarlo profesionalmente,me ha producido una sensación de conocerle de seguirle mas.Me ha encantado

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