Un documental recuerda “El Tren Popular de la Cultura” del Chile de Allende

Imagen del Tren Popular de la Cultura (Chile). © Fotografía: Archivo Eulogio Dávalos.

Imagen del Tren Popular de la Cultura (Chile). © Fotografía: Archivo Eulogio Dávalos.

El 21 de octubre culminará la campaña de micromecenazgo para financiar el montaje y la postproducción de un filme dirigido por Carolina Espinoza sobre este tren cultural que impulsó el gobierno de Salvador Allende inspirándose en las Misiones Pedagógicas de la II República española.

Por LAURA FRAILE
últimoCero.com

Febrero de 1971, Santiago de Chile. Han pasado tres meses desde que Salvador Allende se convirtió en presidente de la nación. Guiado por su deseo de que el pueblo pueda acceder a la cultura sin ningún tipo de obstáculo, decide congregar a medio centenar de artistas. Su propósito es que éstos recorran en tren a lo largo de cuarenta días hasta 300 municipios para ofrecer a sus habitantes actuaciones de mimo y teatro, conciertos y recitales de poesía. Esta experiencia, que aún permanece en el recuerdo de millones de chilenos, es el eje central del documental `El Tren Popular de la Cultura´. La película ya está rodada, pero está pendiente de la fase de montaje y postproducción, tareas que su equipo ha decidido financiar iniciando esta semana una campaña de micromecenazgo en la plataforma Verkami.

Este proyecto tuvo su origen hace cinco años, cuando su directora (la periodista chilena Carolina Espinoza) pudo conocer a un músico llamado Eulogio Dávalos que en su día participó en este tren. Este compositor se exiliaría años más tarde a Barcelona, ciudad en la que actualmente ejerce como presidente del Centro Salvador Allende-Cataluña. “Él viajó en ese tren junto a Miguel Ángel Cherubito, con quien tenía un dúo. Yo por aquel entonces acababa de finalizar el documental La alegría de los otros, pero el estallido de la crisis hizo que se nos cerraran muchas puertas, como por ejemplo la de la cooperación española. En ese momento decidimos guardar el guión en el cajón. Años después, a raíz de experiencias como el 15M o las protestas estudiantiles en Chile, sentimos que el mensaje que queríamos transmitir con este documental seguía estando vigente, así que retomamos la tarea”, explica Carolina.

Este Tren Popular de la Cultura, que llegó hasta los campesinos de Linares o Chillán, los mineros del carbón en Lota, los indígenas mapuches de la Araucanía o los trabajadores pesqueros al sur de Puerto Montt, formó parte de la medida 40 del gobierno de Allende, acción que incluía la creación del Instituto Nacional de Arte y Cultura. Sus pasajeros llegaron a recorrer 1500 kilómetros, que es la distancia que separa a Santiago de Chile de Puerto Montt. “Todas sus actuaciones se anunciaban en la prensa. Una vez que llegaban al pueblo, la pedanía o la ciudad se bajaban del tren y se repartían por el municipio. Entre los viajeros estaban algunos representantes de la nueva canción chilena, como por ejemplo Rolando Alarcón, que había grabado un disco con canciones de la República española”, continúa Carolina.

Este vínculo con este periodo histórico vivido al otro lado del Atlántico resultó especialmente inspirador para esta iniciativa, y así aparece reflejado en el documental. “Las Misiones Pedagógicas que hubo durante la II República tuvieron un componente educador y de llegar a los lugares más recónditos del país que guarda una gran similitud con lo que se hizo después con este tren. Durante las Misiones se hacían algunos trayectos en tren, aunque luego se complementaban yendo en mulas, y sus protagonistas tenían las mismas ganas de compartir estas expresiones culturales. Cuando me puse a buscar información sobre la experiencia del Tren Popular de la Cultura encontré una gran similitud con las Misiones, en parte gracias a que muchos exiliados españoles habían replicado estas experiencias en sus países de acogida, como fue el caso de Chile, Argentina o Uruguay, donde tomaron el nombre de Misiones Sociopedagógicas“, aclara Carolina.

Tal y como indica esta periodista, algo similar se hizo a lo largo del gobierno de Lázaro Cárdenas en México o durante las representaciones de teatro del pueblo de Chile, en las que se viajaba por los pueblos para, una vez allí, informarse de sus principales problemáticas y llevarlas a escena. También se produjo un fenómeno similar en los trenes de agitación que hubo a comienzos de la revolución rusa, que aunque tenían un marcado carácter propagandístico ofrecían bibliotecas y cinetecas móviles.

Rodaje del documental. © Foto: Manuel Pino.

Rodaje del documental. © Foto: Manuel Pino.

El documental, que fue rodado durante enero y julio de 2014 entre Chile, España y Argentina, cuenta con un equipo de trabajo reducido en el que, además de su directora Carolina Espinoza, también figuran el director de fotografía y montador Miguel Ángel González o el coguionista Juan Martín Otegui. “Durante los días de rodaje hablamos con personas que habían participado en este tren cuando tenían veintitantos años. Algunas entrevistas las hicimos en el tren que recorre el único fragmento de ruta que sigue en activo, ya que ahora sólo quedan 400 kilómetros, lo que impide la llegada hasta Puerto Montt. También rodamos en Chillán, que es el municipio hasta el que llega actualmente el tren, que a su vez es un lugar que está muy cerca de donde nacieron personas como Violeta Parra, Nicanor Parra o Gonzalo Rojas”, comenta la directora de este proyecto.

Este trabajo también recoge la experiencia de las Misiones Pedagógicas de la II República, especialmente a través del testimonio de la profesora de la UNED María García Alonso, que se ha especializado en este tema. También aparece a través de escenas de documentales como `Estampas´ (ver esta obra). “Combinamos entrevistas con imágenes de archivo, aunque esto no ha sido fácil. En el caso de Chile, existen muy pocas imágenes del gobierno de Unidad Popular, ya que la gente las quemaba por temor a ser represaliada. Por otro lado, los operarios de la Televisión Nacional de Chile fueron obligados a quemar muchos archivos cuando ésta fue intervenida por los militares”, se lamenta Carolina.

Micromecenazgo

El documental `El Tren Popular de la Cultura´ está pendiente de las fases de montaje y postproducción. Con el objetivo de obtener la financiación para estos dos procesos, su equipo inició este jueves 11 de septiembre una campaña de micromecenazgo en Verkami en la que solicitan 4.000 euros, que culminará el 21 de octubre. “Por el momento llevamos 500 euros recaudados. Entre las recompensas está la posibilidad de visionar el documental de manera online o disponer de entradas para el estreno, que es algo que queremos hacer en mayo en dos lugares: el Teatro del Barrio de Madrid y el Teatro Lázaro Cárdenas de Chillán, Chile. También me ha escrito gente que trabaja en archivos y que me ha dicho que, aunque no puede colaborar económicamente, sí puede ayudarme en tareas de hemeroteca”, comenta Carolina.

Carolina Espinoza durante la presentación de la campaña de micromecenazgo en la librería-café La Fugitiva de Madrid.

Carolina Espinoza durante la presentación de la campaña de micromecenazgo en la librería-café La Fugitiva de Madrid.

Esta periodista inició su trayectoria profesional en la Televisión Nacional de Chile y en Radio Cooperativa, aunque lleva afincada en Madrid desde hace catorce años. Ha sido editora de contenidos en la Televisión Educativa y Cultural Iberoamericana y en el portal de Noticias Culturales Iberoamericanas. También ha ejercido como responsable del proyecto audiovisual interactivo `Exhumar una fosa común´, un proyecto realizado en el año 2011 dentro de la UNED en el que reflejaba este proceso a través de las acciones realizadas en España y Latinoamérica.

Dentro del género documental Carolina ha sido codirectora de `La alegría de los otros´, un trabajo estrenado en el año 2009 en el que se reflejaba la Transición en Chile a través de testimonios de personas residentes en Francia, Canadá, España o Suecia (ver el documental). También ha producido `Compadres´, una obra que rinde homenaje al compositor Armando Tejada y ha ejercido como realizadora de `La salida del laberinto´, un documental sobre la crisis española (ver este trabajo).

Además, Carolina Espinoza es una de las integrantes de la editorial Meninas Cartoneras, un proyecto surgido hace cinco años que utiliza el cartón como materia prima desde la que compartir obras de autores como Santiago Roncagliolo o Marcos Ana. El resultado son unas piezas completamente artesanales repartidas por diferentes colecciones: cartoInfantil, cartoNarrativa, cartoPoesía, cartoEnsayo, cartoEpístola y cartoMemoria. Esta última línea, por cierto, cuenta con un libro llamado `Abrirán las grandes alamedas´ que reúne las últimas palabras pronunciadas por Allende. Esta obra será traducida este mes de octubre al gallego por parte de la editorial de Vigo Astromántica Cartoneira y está incluida como una de las recompensas para los micromecenas de este documental.

Un Comentario

  1. Pingback: “El Tren Popular de la Cultura” (Carolina Espinoza, 2015) | Cine Astoria

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