Lo que no se sabe del oficio ( I )

 

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Por MAGDALENA ALEJO CALZADA

Se conoce muy poco del entramado de las artes escénicas por la sociedad. Se habla de los pagos que se hacen más allá de los tres meses a los proveedores; en esta profesión, casi nunca se cobra antes de los seis meses, cuando no más tarde, tras múltiples llamadas a la tesorería del ayuntamiento de turno o de quien haya contratado el espectáculo en cuestión. Esto cuando pagan, en eso están igualados al resto de sectores por desgracia, ya no hay dinero para casi nada.

Desde que un profesional de las artes escénicas sale de su casa a actuar hasta que regresa después del bolo normalmente han pasado una media de 15 horas, si la representación es cerca de la ciudad donde reside la compañía y la actuación no es muy tarde, cuando no hay que hacer noche. Pocas son las veces que se regresa en una jornada laboral al hogar; las cotizaciones en el régimen de artistas, pocas dentro del sector, existen precisamente por las especificidades que este trabajo tiene, y no se trabaja dos horas a la semana de manera intensa, justo las que duran la representación. Antes de una actuación hay que cargar la furgoneta, desplazarse, montar las luces, el sonido, la escenografía, hacer un pase si es posible para acomodarse al nuevo espacio, calentar y concentrarse antes de salir al escenario, vestirse, maquillarse y, sí, ahora la actuación. Después de los aplausos lo mismo pero a la inversa, lo único que no se ensaya ya va todo seguido; desmontar, volver a cargar, desplazarse de nuevo al local, descargar… casa, ¡por fin en casa!

El día a día son ensayos, oficina para hacer la distribución de los espectáculos, papeles, llamadas, asesorías, más ensayos, compatibilizarlo con clases de teatro como profesor para poder llegar a fin de mes no tan ajustado, reuniones, ensayos, investigación y creación, taller para realizar los utensilios de la obra, revisar el material, adecuar el local, ensayos…

No suele haber horarios establecidos y si los hay, porque es necesario organizar al elenco, son bastante flexibles no para no trabajar sino para quedar más, es como en el periodismo; se sabe a qué hora se entra a trabajar pero no a qué hora se sale. Si el ensayo va mal, nadie se mueve de la sala…

En general, los actores se pasan la vida estudiando y formándose, reciclándose de manera constante a través de cursos. Desde la dirección de escena se investiga permanentemente en el trabajo que se esté montando sobre las tablas, los técnicos requieren el mismo nivel de formación continuada porque todo cambia y cuando se trabaja desde la creación, da igual el campo que sea, hay que regenerarse siempre, estamos ante una arte caduco en gran medida.

Si se conociera mejor este oficio se podría dignificar mejor desde otros sectores, la farándula es algo más que risas, noche loca y amor a destajo.

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  1. Pingback: Lo que no se sabe del oficio (II) | Tam-Tam Press

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