Contraportada

Mauricio Peña y Fulgencio Fernández, trabajando en un corro de lucha leonesa.
Mauricio Peña y Fulgencio Fernández, en un corro de lucha leonesa.

El director del Museo de León, columnista en Tam Tam Press y en el periódico La Nueva Crónica, rinde homenaje en esta entrega al fotógrafo Mauricio Peña y al periodista Fulgencio Fernández, autores, día a día, de la contraportada del periódico leonés.

Por LUIS GRAU LOBO

Suelo comenzar la prensa del día por la parte de atrás, para no meterme de sopetón en lo peor o, tal vez, por aquello del suspense y el crescendo. A veces ni siquiera llego al final, o sea, al principio. En esta Nueva Crónica (como en la extinta), la retaguardia del periódico nunca defrauda: allí campan dos tipos que hacen de la profesión algo más que el mero relato de supuestas novedades, y algo muy distinto a la correa de transmisión que tanto chirría a veces. Son dos de esos nombres que distinguen a cualquier profesión, dos que son distinguidos, por más que esta categoría no resida en ninguna apariencia, indumentaria o pose (faltaría más), y no figure en esas superficialidades con que otros pretenden engañar y no engañan a nadie. Son profundos sin solemnidades, rigurosos sin tiesura. Son Fulgencio, Ful, y Mauricio, Mauri. Música y letra, imagen y palabras para esas pequeñas cosas que deberían ocupar portadas y construir el relato de la actualidad en una ciudad, en una tierra como esta, tan cargadita de ceremonias, protocolos y vacuidades, tan empalagada del ramplón discurso oficial y sus notas de prensa. Ellos van al meollo, a la trastienda de la realidad, al envés de las situaciones: allí donde se cuece una verdad menos reglamentaria. Su “contra” no es contra nadie, sino a favor de una sensatez que traspapelamos en cuanto alguien nos mira. Combinan imagen y palabras, pues ambas valen lo mismo si son diestras. Una fotografía que suele ser tajo chispeante y afilado como de sable láser, de Mauri, que tiene nombre de jedi curtido, taciturno y sabio. Y unas líneas buscavidas y guasonas de Ful, que se apoda como crupier del Misisipí, de esos barcos con palas y señoritas que fuman. Dos maestros.

Ahora Mauri ha presentado una exposición en Botines y este periódico edita un libro compendio de su trabajo en las últimas tres décadas, acompañado de órdagos de Ful. Todos lo esperábamos. No se lo pierdan. En la foto salen ustedes, salimos todos. Seguro.

(Publicado en La Nueva Crónica de León, el 11/10/2014)

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