Antonio Colinas: “La poesía es la base o el sustrato de todo lo que he escrito”

El escritor Antonio Colinas

El escritor Antonio Colinas

Desde astorgaredaccion.com

Celebramos la concesión del Premio de las letras de Santa Teresa de Ávila al poeta bañezano Antonio Colinas, por toda su trayectoria literaria, con una entrevista realizada en Astorga a raíz de su presencia en el “Encuentro de traductores y escritores” celebrado en el mes de julio en Castrillo de los Polvazares y organizado por la universidad alemana de Kiel en colaboración con el Ayuntamiento de Astorga y de la Secretaría de Estado de Cultura.

—Usted cultiva diversidad de géneros literarios como son la poesía, el ensayo, la novela, el artículo periodístico, la traducción. ¿Qué corrientes de comunicación y correspondencias internas pueden darse en su caso entre unos géneros y otros?

—Yo creo que la sintonía o la correspondencia está en la misma poesía, quiero decir que yo he escrito en varios géneros, he trabajado mucho en la traducción, he hecho crítica literaria, he hecho también periodismo; pero yo creo que la poesía es la base o el sustrato de todo lo que he escrito. He hecho biografía sobre poetas; he escrito sobre poética, mis novelas se reconocen como novelas líricas. Me ocupo hasta el día de hoy de la crítica literaria de poesía extranjera, es decir, siempre la poesía es la base.

—Quiere decir que en todo lo que hace siempre rondará una fragancia poética; pero yo no me refería a eso, sino que me preguntaba si en el propio lenguaje tiene usted que andar cambiando de registro o si aún cambiando de registro, que lo tendrá que hacer, habría un sustrato común para las todas esas expresiones que realiza. Lo habrá o no lo habrá; tal vez no lo haya…

—Sí, pero yo hablaría del lenguaje poético, o del tono poético; siempre hay ese latido que es la poesía, que es lo que une a los distintos géneros y a los distintos libros.

—Ha realizado traducciones de clásicos como Dante. Se ha parado en autores románticos como Leopardi, sin dejar de interesarse por la metafísica oriental. ¿En cuáles de estas tradiciones anclaría usted su poesía?

—Yo creo un poquito en todas; es decir mis raíces están aquí en León, en estos territorios donde nos encontramos, entre la Bañeza, Astorga; lo que llamamos las laderas del Teleno y las comarcas de esta zona; pero yo siempre he dialogado, he pretendido universalizar mi voz, dialogar con otras culturas. Entonces ahí aparece en primer lugar Italia y por extensión aparece lo que yo llamo ‘espíritu mundo mediterráneo’; todas las culturas de ese mar. Me han interesado mucho desde hace tiempo las culturas de Extremo Oriente, sobre todo de China, de Corea; tengo dos libros sobre estos dos países y también siento mucho interés por Iberoamérica, la América hispana, porque allí ha habido grandes poetas, porque he estado allí, porque allí tengo también mis lectores. En el año 2011 se publicó mi poesía completa y una de las ediciones se hizo para América, la publicó en México el ‘Fondo de cultura’. A grandes rasgos éstas serían las otras culturas con las que he dialogado.

—La pregunta por el ser es la pregunta que da origen a la filosofía tal y como hoy la entendemos, acuérdese de Parménides en el que la filosofía, la poesía y el ser iban de la mano. Usted ha abordado junto al tema de la trascendencia esa pregunta por el Ser ¿Qué es lo que ha encontrado? Por otra parte creo que su poesía es una poesía situada espacialmente, lo cual no significa que sea pequeña o empobrecida. ¿Qué importancia tienen en ella el noroeste o la cultura mediterránea?

—Escribir poesía es también hacerse preguntas. El poeta, los poetas de todos los tiempos en el fondo no han hecho sino preguntarse por los grandes misterios del ser, por esos grandes temas que están presentes en toda la tradición: el amor, la naturaleza, el tiempo, la muerte, lo sagrado, el misterio de la vida; y ahí está la esencia de la poesía y un poco la esencia del ser. Como decía aquel verso de Rubén Darío: “y no sabemos de dónde venimos y a dónde vamos”. El poeta también con la poesía se responde a estas preguntas y bajo este punto de vista la poesía también podemos definirla como una vía de conocimiento.

Respecto a la segunda pregunta, pues se ha dicho también que quizá el tema central de mi obra, o uno de los más importantes sea este diálogo de mi tierra de origen con lo que yo he llamado “mundo espíritu mediterráneo”, es un diálogo en origen por mis lecturas, pero también debido a mis vivencias; porque yo he vivido de manera constante 21 años en una isla del Mediterráneo, en Ibiza, también he vivido cuatro años en Italia y por tanto ha habido esa comunicación. Ya desde mi libro “Sepulcro en Tarquinia” y a través de la romanización, se ha dado ese diálogo subterráneo entre esas dos culturas. Qué cómo podemos poner en comunicación estos dos mundos, yo encontraba la manera de hacerlo ya en aquella poesía a través de la romanización, del mundo de la arqueología que junto con la música a mí también me ha interesado mucho.

El escritor Antonio Colinas

Antonio Colinas

—El río de sombra, la belleza irreparable de Simonetta, luz, noche, bosque, sangre, palabras adobadas de palabras que se resuelven en una simbología coherente, articulada. Las palabras siempre están por otra cosa, pero no siempre por aquella cosa que mientan. ¿Qué quiere decir noche en sus poemas? Y en general quería preguntarle por el simbolismo…

—Una de las lecturas que se puede hacer en mi obra es la lectura a través de los símbolos. Los símbolos son muy importantes en mi obra. Como decía María Zambrano los símbolos nos desvelan por una parte los misterios y son como esas argollas a las que nos aferramos en momentos de crisis, de dificultad ante una muerte, ante una enfermedad, en un momento crítico. Es cuando salimos al campo, miramos un monte, respiramos en un pinar, seguimos un camino. Todos esos son símbolos que están muy presentes en mi obra. Hay dos grandes símbolos uno es la luz, se trata de la luz física, pero también de la luz del conocimiento y otro es la noche en contraposición, la noche que parece velar todos los misterios, la noche con su firmamento nos pone en una situación de interrogación, de duda. La noche, la oscuridad gravita de simbolismo como el otro extremo de lo dual: luz, sombra; día, noche. Esa dualidad que también es de sentido de origen, propia del Extremo Oriente. La idea de dualidad que luego yo la deshago a través de la idea de armonía, sobre todo en los tratados de armonía que he escrito; un género mixto de poema en prosa que contiene o es pensamiento, aforismos, diario. Ahora mismo estoy trabajando en un cuarto libro de los tratados de armonía.

—¿Qué vínculos se establecen entre su preocupación por la ecología y su reflexión y búsqueda de armonía? ¿Esa musicalidad que se advierte en sus poemas es una consecuencia de sus inquietudes o lo que le preocupa es más bien la disonancia con un mundo que se ha alejado de una musicalidad semejante?

—Caso porque la naturaleza es otro de los grandes temas de mi obra me he preocupado mucho por los problemas medioambientales, ecológicos; aunque en un principio los he tratado a través de artículos, pero también están muy presentes en mi poesía. Respecto a la música, hablando de poesía hay que hablar de dos músicas, una la música como tema que aparece en mi obra ‘La tumba negra’, ese largo poema sobre Bach, que ha sido para mí un músico decisivo. Es decir la música como tema o la musicalidad del poema, que es otra de las características que define mi poesía, una poesía muy musical en la que valoro mucho el sentido órfico. Se puede despojar de todo a un poema menos de su ritmo, de su música.

El escritor Antonio Colinas

El escritor Antonio Colinas

—La evolución de su poesía según los estudiosos ha ido desde una poesía más emotiva y preñada de imágenes a otra más meditativa. Eso que dicen de usted parece un sino en poetas de larga trayectoria. En su caso y a pesar de ese cambio madurativo ¿qué queda de común entre aquella poesía de “Sepulcro en Tarquinia” y, pongamos por caso, la de su última entrega “Canciones para una música silente”.

—En efecto, yo creo que la marcha del poeta es una marcha que va desde los sentimientos y desde las emociones hasta el pensamiento y la reflexión y la meditación. Mis primeros libros “Preludios a una noche total” sobre todo es un libro sentimental, muy emocionado. Pero parece ser que a medida que avanzamos en años, el poeta también tiene que pensar en su poema; hacerse esas preguntas y esas meditaciones y por tanto hay esa confluencia ideal, es uno de los grandes dones de la poesía; un género en el cual el autor siente extraordinariamente y piensa también de manera muy importante y a veces grave; por tanto existe esa relación que es evidente en muchos poetas, en el mismo Leopardi, también en Machado; se decía de él que tenía pretensiones de filósofo; lo que pasa que en él hay esa transformación desde los poemas más sentimentales a los más, vamos a decir así entre comillas, filosóficos; aparte de que él fuera un lector de filosofía y se interesara por esta materia, pero lo que hay en sus últimos poemas es más pensamiento que sentimiento.

—Pero, se diferencian claramente un poema de una reflexión filosófica; pero claro esto es pensamiento ya también. ¿Qué es lo que las diferencia? Porque sí se diferencian…

—Bueno, es que viendo ese libro, también (se refiere al libro que la entrevistadora había señalado al realizar la pregunta).

—Este es tan solo el que tengo a mano.

-—Viendo ese libro se me ocurre decir otra cosa, y es que también escribimos poesía para buscar la plenitud de ser. Es decir, y esto es lo que se busca en concreto en ese libro “Tiempo y abismo”, que es un libro que parte del tema de la muerte de los padres, de los seres queridos y todo el libro es un afán de remontar esa idea, de superar esa idea de la muerte; y buscar de nuevo el equilibrio, la armonía y la plenitud de ser. El abismo pues es el abismo vital en lo que la vida hay de abismo. Mientras que el tiempo tiene que ser ya un tiempo de plenitud, hay que seguir el camino y hay que seguir. La poesía tiene un carácter sanador, yo suelo decir que sana y salva. Tiene ese carácter sanador, como por extensión todo el arte.

—Caleidoscopio de todas sus voces se ha dicho de “Canciones para una música silente”, sin embargo José Luis Puerto dice que en este libro aparece un tema que considera que es nuevo, el amor. “El amor es el oro de los pobres”; para defender su afirmación, José Luis Puerto, mienta ese verso. ¿Cómo deberíamos entender esto?

—El amor es un término del que a veces los poetas abusan, es un término muy tópico; pero es un término que yo he rescatado en mis últimos libros, he apostado, es arriesgado volver a hablar de amor; pero no lo es si pensamos que hay muchos tipos de amores; por supuesto existe el amor pasión, el amor del ser querido, de la persona que tenemos cerca, existen un amor de sentido más social, fraterno; existe el amor como vía de conocimiento hasta llegar al amor de sentido sacro, hasta llegar a aquella idea extremada que Dante nos deja al final de la “Divina comedia” que dice “el amor que mueve el sol y las demás estrellas”, como una aspiración superior. En este libro esa proyección del amor se expresa sobre todo a través de un gran símbolo, de la mujer muy presente en mi poesía, con una significación polifónica. La mujer es la amada, sinónimo de ángel con un simbolismo fuerte. En uno de los “14 retratos de mujer” aparece la mujer perseguida o maltratada. Es también un símbolo a través del cual se manifiesta esa idea del amor, pero de ese amor que tiene muchos significados.

—Si la poesía puede entenderse como una forma de estar en el mundo, una forma contra corriente de estar en el mundo. ¿Cómo es esa manera propia o impropia de estar en el mundo? Fíjese que yo intento llegar a donde muchos lectores de poesía parece que no llegamos; igual tampoco llega el poeta, pero yo lo pregunto. Esa manera de estar que se dice que la tiene ¿Cómo es esa manera de estar? ¿Cómo se atisba, si es que no se llega?

Es una manera propia que el poeta manifiesta a través del lenguaje, es decir el lenguaje poético no es el lenguaje del economista, ni el del periodista ni el del político, sino que es un lenguaje a contracorriente porque es un lenguaje a veces hermético, inusual porque trabaja con los grandes temas, porque no es un lenguaje para hoy sino que también lo es para el ayer y para el mañana, y por eso el poeta está un poco en contraposición con el mundo, es decir que la palabra poética es una palabra rebelde, es una palabra que fulgura, que llama la atención. Por ello se publique o no la obra, caso de Góngora, se da una  dificultad de comunicación cuando se lanza la palabra poética.

Un Comentario

  1. ¿Por qué los amigos de astorgaredacción.com no firman sus entrevistas? Sospechamos que ésta la hizo Eloy Rubio…

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