Bares y soledades: cien años del Benito

Interior del Benito, en la Plaza Mayor de León. © Fotografía: Agustín Berrueta.

Interior del bar Benito, ubicado en la Plaza Mayor de León. © Fotografía: Agustín Berrueta.

Nueva entrega del narrador y profesor universitario leonés, quien se ha incorporado como colaborador a TAM TAM PRESS con una singular sección de pequeños relatos cuyo título, “Lenta es la luz del amanecer”, quiere ser todo un homenaje al fallecido escritor Antonio Pereira. En cada ocasión, los relatos aparecen ilustrados por el fotógrafo leonés AGUSTÍN BERRUETA.
Ambos han querido empezar el año homenajeando a los bares, esos refugios anti-todo, y especialmente al Benito, que cumple CIEN AÑOS, “atendiéndoles como buenamente podemos”.

→ Bares y soledades: cien años del Benito

Por FRANCISCO FLECHA

Hay bares que, por sí solos, son capaces de llenar una biografía entera. El Benito es uno de ellos.

En algún verano del 70, un domingo cualquiera en Hyde Park, el muchacho, como dicen que ocurría a los israelitas del desierto, añoraba la ensalada y el vino en la terraza del Benito. Y la ausencia y la añoranza, más que nada, le empujaron a regresar.

Volvió a la ciudad y a la rutina, pero al Benito no volvió. Que es lo que suele ocurrir con la nostalgia.

Y pasaron dieciocho primaveras.

Y ocurrió que un día cualquiera de mayo del 88 se autoconvocaron en el Benito los que querían celebrar los veinte años de otro mayo, el del 68.

Sólo el Benito seguía siendo lo que era. Los asistentes se miraban con la desconfianza de quienes no se reconocen y la duda de si eran tantos y los mismos que cuando entonces.

Veintiséis años después, el sábado pasado, después del mercado, el hombre que apenas se acuerda del muchacho del Hyde Park pisó de nuevo la piedra pulida del Benito como quien pretende regresar a territorio conocido.

En el mismo rincón donde alguna vez se había sentado se sienta ahora un loco familiar y confiado que habla solo y a voces, como queriendo aconsejar al mundo entero las mejores acciones de la bolsa, inspirándose en la página de esquelas del Diario que simula leer como si fuese el Financial Times.

En los cien años del Benito parecen caber, sin inmutarse, el muchacho del Hyde Park, el adulto descreído y el viejo de la Bolsa que vaya usted a saber si no serán todos ellos el único, el mismo y el eterno cliente del Benito.

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  1. Víctor

    El Bendito

  2. en los largos veranos, en aquellos años en los cuales los vinos y las cervezas eran siempre el “primer plato” eterno, teníamos la suerte de, llegada la tarde, seguir bebiendo ante unas bandejas de huertas recién cortadas, esplendidas ensaladas de tomates y lechugas, y el colmo eran los tropezones de atún exquisito que con prodigalidad apandaban debajo de las hojas le las tersas hojas.
    Después llegaba el invierno y en las mesas gastadas por conversaciones clandestinas, los vasos y los labios sucumbían al amable micro clima de la TABERNA PERPETUA.
    Gratitud, y solo gratitud, y larga vida al BENDITO.

  3. Pingback: Poetas, escritores, fotógrafos y músicos… en el Benito de toda la vida | Tam-Tam Press

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