“Tiempo y luz”, de Manuel Martín: una mirada retrospectiva, poética y vital sobre León

Portada del libro de Manuel Martín.

Portada del libro de Manuel Martín.

El Museo de León acoge este jueves 17 de diciembre, a las 20 horas, la presentación de un precioso libro de fotografías antiguas de León, titulado “Tiempo y luz” (Eolas Foto Ediciones), del que es autor el fotógrafo leonés Manuel Martín, quien estará acompañado en el acto por el fotógrafo astorgano Amando Casado y el crítico de arte Roberto Castrillo.

“Este libro nos descubre la amplia y diversa mirada de un artista imprescindible en la fotografía española y leonesa en particular”, señala Amando Casado, responsable del diseño y maquetación del libro. Porque Manuel Martín, hijo del gran fotógrafo y reportero Manuel Martín de la Madrid (FotoExakta, León), además de hundir sus raíces en la tradición familiar, “revela en sus fotografías sus propias esencias vitales: la música, el romanticismo, la poesía, las luces, las sombras, el amor a su tierra… todo un amplio mundo de existencia sensible que de forma natural se deja ver en esta antología, pincelada de su dilatada y fecunda labor artística”.

Como escribe Roberto Castrillo en el prólogo: “La obra fotográfica de Manuel Martín es el resultado de las múltiples facetas vitales y profesionales del autor, de su dimensión humanista y de un trasvase de sus inquietudes y conocimientos al campo de la práctica fotográfica. En gran medida, los conceptos estéticos o técnicos que resultan pertinentes para la interpretación del significado de las imágenes fotográficas que conforman el conjunto de su obra, cobran sentido al situarse junto a las experiencias que las generaron y, al mismo tiempo, evidencian la mirada singular de la que proceden. Sin embargo, son también fotografías que desbordan su localización particular, imágenes dotadas de autonomía estética y potencial significativo universal”.

Y añade Castrillo: “El tiempo y la luz son magnitudes y conceptos que permiten esbozar esta doble dimensión de la obra de Manuel Martín. Por una parte, la imagen fotográfica fija un tiempo concreto, alude a un momento que fue pero que se actualiza en un espectador que toma consciencia del tiempo y cuya mirada lo convierte en mítico al fusionarse con la original. Por otra parte, la luz, que también posee un carácter técnico relacionado con el contexto generador de la imagen, trasciende su funcionalidad inicial para convertirse en vehículo de transmisión de ideas y emociones surgidas de la composición, las formas o la gradación lumínica contenidas y expresadas por la imagen. El discurso de sus fotografías incorpora estos dos estratos de lectura complementarios, que si bien sitúan a la imagen en su tiempo histórico, en una concreción objetiva, la traspasan para mostrar una realidad vivida, sentida y abstracta”.

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Extractos del prólogo de Roberto Castrillo

“Manuel Martín se forma en la práctica de la fotografía trabajando al lado de su padre, el extraordinario fotógrafo y reportero gráfico leonés Manuel Martín de la Madrid, en el estudio Foto Exakta, realizando sus primeros ensayos a partir de 1951. Son años de aprendizaje técnico y búsqueda de soluciones visuales capaces de representar la realidad con una mirada intensa y reflexiva. Así, desde sus primeras producciones ya se hace patente su planteamiento de la fotografía como un trabajo creativo frente a la rutina del revelado y el oficio. Los años posteriores van a ser los más fructíferos de su dedicación a la producción fotográfica. Entre 1953 y 1967 su cámara capta los medios urbano, rural y natural. El lenguaje de sus imágenes se vuelve profundo, contemplativo y poético, técnicamente impecable, con predilección casi total por la fotografía en blanco y negro como recurso idóneo para representar una realidad esencial y esquemática, a través de formas directas y gráficas situadas más allá de su circunstancia histórica coyuntural; escenas y escenarios definidos exclusivamente por la gradación pura de la luz, capturada por la cámara mediante ejercicios depurados de elaboración técnica de las imágenes. Los temas se multiplican, aunque siempre mantendrán un fondo común: una reflexión antropológica acerca de la relación del hombre con su entorno.

En todo caso, la obra principal de Manuel Martín suma una sentida y, al tiempo, meditada mirada sobre el mundo con un permanente ejercicio de perfeccionamiento técnico a fin de obtener la máxima calidad visual. La concreción temática y temporal siempre aparece interpretada por la mirada del fotógrafo, quien no rehúye hacer visible esta presencia subjetiva, buscando así tanto la perpetuación de la memoria de lo representado como la generación de analogías perceptivas en la observación exterior del espectador.

La personalidad polifacética y humanista de Manuel Martín le lleva a vincularse plenamente en el proyecto de La Ciudad de los Muchachos de Bemposta entre 1967 y 1981. Son años dedicados a un reformador proyecto social y artístico en los que su dedicación a la fotografía es esporádica, al igual que durante la década de los años ochenta en los que se dedica a la docencia y activación de programas y proyectos musicales. Se trata, en cualquier caso, de inquietudes y convicciones presentes en sus fotografías precedentes. La representación de ser humano en convivencia con la naturaleza, la escenificación de un mundo esencial como lugar donde se sitúan las cualidades que dignifican a la humanidad o la presentación de paisajes susceptibles de ser sentidos mediante la sensibilidad poética o musical, consustancial a la naturaleza humana, nos muestran a un fotógrafo cuyas imágenes desean potenciar esas mismas cualidades, esperanzas y capacidades sensibles en el espectador, desde la firme convicción de la utilidad y necesidad social de las artes.

Su retorno a la fotografía desde principios de los años noventa ha supuesto una fructífera actualización de estas pasiones vitales, incorporando habitualmente el uso del color. Esta rica, polifacética y dilatada trayectoria ha dado como resultado un conjunto de más de quince mil negativos. En la obra de Manuel Martín las poéticas estéticas, las formas de mirar, atraviesan las temáticas. Utilizando esta metodología de análisis, mediante cinco poéticas podremos recorrer algunas de las principales constantes de su mirada fotográfica. (…)”.

Este libro ha sido editado por Eolas, el sello del leonés Héctor Escobar, con la colaboración de la Fundación Monteleón, dentro de la colección Eolasfoto. Se trata del segundo volumen de esta colección volcada en la fotografía, tras la publicación hace unos meses de “La mirada cercana”, de José Ramón Vega.

El fotógrafo leonés Manuel Martín.

El fotógrafo leonés Manuel Martín.

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