Parabéns maestro Sierra!

El artista y pintor Manuel Sierra. Fotografía: Juan Antonio Berzal.

El artista y pintor Manuel Sierra. Fotografía: Juan Antonio Berzal.

El Festival Internacional de Teatro y Artes de Calle (TAC) rinde homenaje al pintor leonés afincado en Valladolid Manuel Sierra este sábado 21 de mayo de 2016. Además de ser un “referente artístico” de la ciudad, los vínculos con el circo y el teatro de este pintor y muralista que ama la calle resultan sin duda sorprendentes.

Por ISAAC MACHO

Aquel joven que se resbaló desde la montaña leonesa hasta la llanura sufrió un golpe fuerte en sus 8 huesos del cráneo. Pero empecinado en sacar la cabeza del agua como fuera abrió sus alas al sol, al cielo, a la imaginación y se entregó a la amistad, a la luz y a los caprichos de la tierra. Atrás quedaban sus tardes de circo en Babia, colgado con sus amigos de los árboles, como camicaces trapecistas.

Poco antes de entrar en la Universidad para hacer Derecho, se enroló en las múltiples tareas de un circo familiar que circunstancialmente actuaba en Tordesillas. Se ocupaba de dar clases a los niños, tensaba lonas, alimentaba a los animales, ayudaba al movimiento de las jaulas, asistía al domador, hacía de todo…, con ellos viajó a Galicia, pasó por Salamanca y otros lugares de la Ruta de la Plata hasta instalarse en Lisboa.

Medio año duró esa intensa lección de vida ambulante que tanto le atenazaba con apenas 18 años en la faltriquera. Era ahogador estar de estranjis, moverse en los minúsculos espacios de la roulotte, hacer una vida cerrada, de interior, y aunque lo disfrutaba también, optó, sin embargo, por cambiar de aires. Vuelta a Valladolid. En ese tiempo tomó cientos de notas, llenó cuadernos de dibujos a mano alzada de todo lo que le sucedía alrededor –bestias, niños, hombres o mujeres en los ensayos de pista o fuera de ella– tanto que cuatro décadas y media después todavía tiene aquellos esbozos como fuente de inspiración.

Luego conoció, en clave más teatral, al Cirque Aligre en la Feria de Muestras de Valladolid y al cabo de unos meses entabla relación con el primitivo grupo Teloncillo, comenzando por diseñar el cartel de los espectáculos El retablo del flautista, muy celebrado por el público, o Misterio Bufo. Esos grabados que perfiló con linóleo, editados a mano, se vendían a la entrada de las representaciones para hacer caja. Allí sustituyó a algún actor si hizo falta, construyó máscaras, montó escenografías, realizó maquillajes y tuvo oportunidad de relacionarse con componentes de otros grupos teatrales independientes como Tábano, en Madrid, donde aprendió claves del medio escenográfico.

En el marco de este teatro independiente llegó, incluso, a participar en alguna función de El retablo del Flautista por la calle Hortaleza, de Madrid, llevada a los escenarios por el grupo El Búho, una compañía integrada en la órbita del prestigioso Tábano.

Su curiosidad y cercanía con las gentes del arte, le condujeron hasta Teatro de Hilo donde también colaboró en distintas ocasiones. Más tarde llegaría la refundación de la compañía Teloncillo, en 1996. Enseguida supuso nuevas alegrías en el terreno teatral para este ser humano comprometido con las necesidades de la gente. En esta compañía de teatro infantil pintó la cartelería de seis espectáculos: Por el mar de las Antillas, Las manos de mi abuela, La ramita de hierbabuena, Tartarín, Cuéntame un cuento y Otto.

Los seguidores de Teloncillo disfrutaron del diseño de sus dibujos para atrezo, vestuario, escenografía y objetos bebiendo siempre en las corrientes artísticas del tebeo. A lo largo de más de cuatro décadas, este creativo que concibe la calle como un escenario en el que se desarrolla un espectáculo, y que cree que “no es un hombre de teatro”, habrá pintado cientos de murales, alrededor de mil carteles, pronunciado incontables pregones, realizado entre 200 y 300 exposiciones e intervenido en innumerables actividades políticas.

Este pintor autodidacta-actor-activista-voluntario de causas no tan perdidas, comprometido socialmente hasta decir basta, seducido por la calle hasta límites insospechados sabe que en esas tablas se representan todos los días, a todas horas, tragedias y comedias más ricas que las historias conocidas sobre los escenarios. La calle es, lo sabe bien, la mejor sala de montajes del mundo, donde los actores interactúan voluntaria e involuntariamente. De todos esos ambientes de calle se nutre el hombre que prefiere actuar antes en la puerta de las salas que en el interior de los teatros.

¡Señoras y señores!, aquel hombre, camarada del color, que considera que un mural es un deseo colectivo se llama Manuel Sierra, y hoy, 21 de mayo de 2016, recibe el aplauso del Festival Internacional de Teatro y Artes de Calle (TAC).

El artista y pintor Manuel Sierra. Fotografía: Juan Antonio Berzal.

El artista y pintor Manuel Sierra. Fotografía: Juan Antonio Berzal.

Información (posterior) relacionada:

Deja un comentario y fírmalo con tu nombre o no saldrá

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: