No tengas miedo a hablar de morir

“Acunar al viejo árbol_acto de acompañamiento”, de Pez Luna Teatro. © Fotografía: Gerardo Sanz.

“Acunar al viejo árbol_acto de acompañamiento”, de Pez Luna Teatro. © Fotografía: Gerardo Sanz.

La compañía palentina Pez Luna Teatro pide coraje a los seres humanos para que hijos, hermanos, madres o padres sean capaces de conversar sobre un hecho cotidiano: la demencia de un familiar. Cómo asumir que esa persona que amamos, ahora dependiente, tiene su dignidad aunque no pueda tomar decisiones. El espectáculo “Acunar al viejo árbol_acto de acompañamiento” reivindica romper las amarras con la hipocresía y preguntarse sobre la existencia de esos viejos en situación de desamparo.

Por ISAAC MACHO

Los tres actores reciben a los espectadores a las puertas del templo junto al proscenio, tal cual, a cara descubierta, ieráticos, con aspecto de sumos sacerdotes, dispuestos a ofrecer las verdades en las que creen. Y no parece, por sus posturas solemnes, que la obra a la que invitan al público vaya a ser una expresión de puro recreo ni gozo desenfrenado. La sábana blanca, gigante, que envuelve en semicírculo el escenario ofrece una atmósfera escueta, sin concesiones gratuitas a la escenografía. Da la impresión de que la obra a la que vamos a asistir muestra un cuadro pintado con pocos pinceles pero muchos puntos de fuga.

“Acunar al viejo árbol_acto de acompañamiento”, el espectáculo que ha puesto en pie Mercedes Herrero después de realizar un laborioso trabajo de campo en el que los integrantes de la compañía Pez Luna Teatro –y otros colaboradores– han hablado y observado a personas viejas y a cuidadores de ancianos que se preguntan cómo “cuidar a quienes nos cuidaron”. Una forma de reflexionar sobre la hipocresía en la que está enredada la sociedad actual sin enfrentarse al problema de frente.

En esa relación de entrevistas para documentarse sobre este montaje sobresale una de ellas de manera excepcional: miembros de la compañía se trasladaron a Inglaterra para hablar con Pat, la viuda de William Utermohlen, el pintor con alzhéimer que retrató su propia enfermedad. A través de sus óleos, primero, y lápices, después, dejó constancia del declive paulatino de sus habilidades artísticas: pérdida de la capacidad de representación espacial, las relaciones entre rasgos y objetos, el quebranto entre proporción y perspectiva.

Médicos, psiquiatras, críticos y el público han podido examinar o intuir, en cierto modo, la evolución de la enfermedad de Utermohlen y su amenazada integridad física y psicológica a partir de la incomunicación, la invalidez, la pérdida de su yo, la soledad, incluso, el abismo de la proximidad de la nada, como recuerda Javier Yanguas, director de I+D de la Fundación INGEMA-Instituto Gerontológico Matia.

Los cuadros de este artista singular, creados en los últimos años de su vida mientras el alzhéimer le encerraba irremediablemente en una cárcel inexpugnable –asegura la directora de Pez Luna Teatro–, “son un documento único para mostrarnos cómo se iba difuminando su identidad”.

El montaje de la compañía palentina saca a la luz el submundo de los viejos en el que aparece esa fotografía de un centro de día con “15 ancianos en sus sillas de ruedas observando una tele que no atiende mientras esperan a comer o cenar y mi pregunta es: pero, ¿qué estamos haciendo con los mayores?, ¿hacia dónde vamos si permitimos que tome carta de naturaleza esta soledad como si no pasara nada? ¿Qué pretendemos?: ¿tener más?, ¿producir más?”, espeta Herrero. Y la misma creadora protesta: “si abandonamos a estos seres humanos a su suerte alguien está descabalado…”

La directora entiende que se trata de una situación perturbadora para los familiares. Pero tiene abiertos los ojos y no calificaría de dura esa etapa de la vida. “Para dureza las cosas que suceden en el mundo, las noticias que vemos en los telediarios, pero hablar de los viejos es la vida”, resume, “y a las cosas cuando les ponemos nombre, empiezan a solucionarse”, matiza.

En una sociedad orientada, casi en exclusiva, al pragmatismo, a la producción, enfrentarse a la vejez –que es la antiproducción por antonomasia, relata Mercedes Herrero– dedicar tiempo a una cuestión tan primaria y elemental como acunar a quien te acunó, es un planteamiento poco racional.

“Acunar al viejo árbol_acto de acompañamiento”, de Pez Luna Teatro. © Fotografía: Gerardo Sanz.

“Acunar al viejo árbol_acto de acompañamiento”, de Pez Luna Teatro. © Fotografía: Gerardo Sanz.

Pero el mensaje de “Acunar al viejo árbol_acto de acompañamiento” es “gastémonos al máximo en escuchar al otro que es cierto que no se maneja en unos códigos de lenguaje como los nuestros, pero no por eso deja de comunicarse, intenta entender qué necesita, qué pasa en su cuerpo, en su mente, que vea que estás ahí… Cómo cuidar a quien no puede comunicarse, precisamente la persona que me cuidó a mí en los primeros meses y años de vida, cuando yo ni siquiera podía pedir y me protegía hacia la vida o… la muerte”, dos etapas naturales de una misma existencia.

La obra pone sobre la mesa la batalla social, familiar y humana sobre las enfermedades degenerativas, sin mojigatería. ¿“Por qué no afrontamos como adultos uno de los asuntos que más ronda nuestras cabezas y ayudamos a morir a las personas que amamos en lugar de mirar para otro lado”, reclama la responsable de este montaje, incluido dentro del teatro documento. Sin que esta demanda tenga nada que ver con la eutanasia, continúa preguntándose Mercedes Herrero, “dónde queda el humanismo, el deseo del otro, la pérdida, la vejez, la convivencia…”

Estrenada el pasado 14 de enero en el teatro Principal de Burgos, en el marco del Festival Escena Abierta, “Acunar al viejo árbol” nos remite al “¡Ding dong! , ¡Cambio de sitio! De la cuna a la tumba, pero antes pasar de nuevo por la cuna. La hija se convierte en la madre del padre. Amamantar a quien te amamantó”, según el propósito de su creadora. Una realidad familiar que no distingue clases sociales, continentes y, quizás, algunas culturas.

“Acunar al viejo árbol_acto de acompañamiento”, de Pez Luna Teatro. © Fotografía: Gerardo Sanz.

“Acunar al viejo árbol_acto de acompañamiento”, de Pez Luna Teatro. © Fotografía: Gerardo Sanz.

Ficha artística:

  • Acción, creación y dramaturgia: Mercedes Herrero Pérez
  • Acción, creación materiales: Patxi Vallés Moratinos
  • Acompañamiento técnico y acción: Álex Rodríguez Ramírez
  • Acompañamiento pictórico: William Utermohlen
  • Asesoramiento sonoro: Carlos Herrero Pérez
  • Acompañamiento entrevistas y traducción: Sara Dias Leite
  • Acompañamiento foto cartel: Merche de la Fuente
  • Acompañamiento fotográfico: Gerardo Sanz
  • Vestuario: Pez Luz Teatro
  • Coproducido por el Festival de Teatro Contemporáneo Escena Abierta de Burgos
  • Colabora la Junta de Castilla y León y el Centro Cultural Jesús Meneses de Villamuriel de Cerrato

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