“Leyendo la fuga”. Un poemario de Luis Santana

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Leyendo la fuga
LUIS SANTANA
León, Manual de Ultramarinos, Col. La voz en espiral, 1, 2016.

Cartografía de papel

Por JOSÉ LUIS PUERTO
Desde astorgaredaccion.com

Desde la ya lejana y creo que inicial entrega de Mirador, la voz poética de Luis Santana se caracteriza por rasgos como los de la persistencia, la levedad y el cuidado, que marcan su decir de un modo inconfundible.

Leyendo la fuga, la plaquete o cuaderno poético que el sábado 25 de junio se presentó en el ámbito bucólico del Molín de Javier (León), entre las varias publicaciones de los Ultramarinos (grupo informal de gentes apasionadas por la literatura), es un conjunto de trece poemas que nos trae hasta el presente, hasta hoy mismo, esa persistencia de la voz del vallisoletano Luis Santana.

Uno de los últimos poemas del grupo, el titulado precisamente ‘Leyendo la fuga’,  es el que da título al conjunto y nos desvela dos claves esenciales que marcan este decir poético: el tiempo (“El día teje una dirección única”) y la atención (“Para su ramo leo la fuga, / enajenado Jacob”).

El poeta, a lo largo de du decir, plasma una suerte de cartografía, trascendida y enigmática, de lo percibido y de lo vivido; una cartografía de papel que, a partir de la realidad, y de distintas observaciones del mundo que se yuxtaponen, crea todo un tejido de atmósferas y de sugerencias, para dejar prendido y seducido al lector en la red de sus palabras. “Ciega levadura / seduce, / maúlla como el frío / hasta el nombre de la calle; / su geranio ennegrecido.” O: “Sobre el lienzo de huertas / está el verano, / lujosa esmeralda en los manantiales.”

Elabora el poeta en su decir lo que podríamos llamar un arte de la yuxtaposición. Se juntan en los poemas planos y estratos de muy distintos tipos, para generar territorios nuevos, imprevisibles. Y, de tal arte de la yuxtaposición surgen imágenes que nos sorprenden, para llevarnos a un modo de conocimiento siempre sugerido. “La piel del camino /enciende su caja de calor, / sofocante, / y el aire se arrodilla.”

Hay, al tiempo, un continuo uso del tono enunciativo, para atenuar lo emotivo inmediato, para distanciar y causar extrañeza. Consigue así el poeta retardar el efecto anímico inmediato y provocar otro en los lectores de más larga duración. “No hay ortografía en los nombres. / El detalle inservible / de los rostros es grano / que purifica la no-memoria.”

Al tiempo, advertimos en este breve conjunto poemático de Leyendo la fuga una significativa presencia del ‘tú’, de la segunda persona, advertible, por ejemplo, entre otros, en el poema ‘Ofertorio’. Ese ‘tú’ se nos presenta aquí como ser del ofrecimiento, al tiempo que como ámbito de sacralidad y, desde luego, como protección del ‘yo’ (“estoy en tu sombra”). “La fábula es tu cuerpo”. Y a ese ‘tú’ hay un final ofrecimiento de lilas (“para tus ojos, / para tu calma.”), en uno de los poemas finales del conjunto –“All the things you are (Todas las cosas que eres)”–, bajo la advocación jazzística de Charlie Parker.

Marcado por la levedad, la extrañeza, la enunciación, la yuxtaposición… el poeta utiliza aquí un decir como distanciado, en el que, a través de un caleidoscopio de imágenes y de un decir como distanciado, para trazarnos una cartografía de palabras mediante las que crea atmósferas, que nos llevan a otro modo de ver la realidad y el mundo.

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