La artesanía del siglo XXI (I)

Escenografía para el programa de TV Cuarto Milenio. Autor: Juan Villa.

Escenografía para el programa de TV Cuarto Milenio. Autor: Juan Villa.

Desde la prehistoria, todas las civilizaciones realizaron creaciones artesanas para disfrute de sus paisanos. Satisfacían las necesidades materiales y estéticas de la gente en una combinación de utilidad y belleza necesarias para la existencia. Desde la antigüedad, los artesanos siempre fueron un colectivo minoritario pero imprescindible para la actividad económica. Pero el Paleolítico o Grecia quedan demasiado lejanos y hay que abrir nuevos horizontes. Félix Sanz, director del Centro Regional de Artesanía de Castilla y León (CEARCAL), plantea en este artículo una necesidad urgente de cambio para la modernización y profesionalización del sector de los artesanos en España. Propone nuevos modelos, otras necesidades, sugiere deberes a las Comunidades Autónomas y al Estado y profundiza en la formación versus creación de empleo.

Por FÉLIX SANZ SASTRE

La situación actual de la artesanía en España es heredero de un modelo vinculado a la visión que se tenía del sector a mediados del siglo XX, momento en el que el desarrollismo industrial en España desplazó a los oficios preindustriales que habían persistido en un mundo rural sin industrializar. El abandono del medio rural y el rápido crecimiento de las ciudades hicieron que muchos antropólogos y etnógrafos se sintieran muy preocupados por la pérdida cultural que supuso este cambio de modelo social y buscaran la forma de evitar la desaparición de la herencia cultural de los oficios tradicionales.

Una vez en democracia y con las transferencias de artesanía realizadas a las Comunidades Autónomas, se legisló sin apartarse apenas del modelo anterior donde se ha mantenido una visión etnográfica del sector que relaciona a la artesanía con los oficios preindustriales, algo que no ha sido inocuo y ha tenido múltiples consecuencias que implican a cuestiones como la valoración social que se tiene en España de la artesanía, la estructura empresarial del sector, la existencia de bolsas de economía sumergida, las políticas sectoriales de desarrollo, la formación reglada y continua, el asociacionismo profesional, los canales de distribución y la comercialización de los productos artesanos, entre otros.

Impresión en 3D. Autor: CEARCAL.

Impresión en 3D. Autor: CEARCAL.

Un sector en declive que no deja de crecer

En la actualidad, se está entrando en un proceso de envejecimiento y reducción del número de los artesanos registrados que podría suponer una no muy lejana desaparición del sector tal y como se entiende con la actual normativa.

Sorprendentemente, de forma paralela a los registros artesanos, muchos jóvenes y no tan jóvenes, se están incorporando al mundo de la producción artesanal en sectores tan variados como el diseño, la moda y el complemento, las artes plásticas, las artes escénicas y audiovisuales… con la particularidad de que no se sienten identificados con la imagen que proyecta la artesanía oficial y por lo tanto, no se contabilizan como miembros del sector.

Por otro lado, no hay que perder la pista de cómo es considerado el sector de los Oficios Artísticos en el resto de Europa, donde es tenido como un elemento fundamental para el desarrollo económico y social de cada país con políticas específicas en el ámbito fiscal, laboral y educativo. Países como Francia, Alemania o Italia entienden que su desarrollo es una cuestión estratégica para la creación de riqueza y empleo de calidad.

Ante esta situación y si se quiere adaptar al presente y futuro el sector, que tiene en sí mismo un potencial de desarrollo y crecimiento que pocos imaginan, es imprescindible la toma de medidas que modifiquen las normativas dentro de las competencias que tienen las Comunidades Autónomas y el propio Estado.

Diseño de juegos. Autor: PicoPao.

Diseño de juegos. Autor: PicoPao.

Los cambios en la legislación de las Comunidades Autónomas

En un primer término sería necesario hacer modificaciones en el acceso a los Registro Artesanos Autonómicos donde se debería contemplar únicamente la acreditación de la formación técnica y la actividad económica.

A la vez, sería imprescindible hacer una reforma del Repertorio de Oficios Artesanos que se estructura o por materias primas o por productos concretos donde es muy complicado identificar todas las actividades artesanas, hecho que además se complica con querer definir todas las actividades que origina una materia prima como la piedra, la arcilla o el textil. Este sistema no tienen en cuenta el cambio social que se ha vivido en los últimos 30 años y que ha generado numerosas nuevas técnicas, procesos y productos a lo que hay que sumar la aparición de nuevos materiales que están sustituyendo en parte a los tradicionales.

Para revertir esta situación sería necesario organizar los repertorios por actividades económicas más generales y en lugar de ordenarlos por oficios, identificar la actividad por el tipo de productos o servicios que realiza al margen de la materia prima o las técnicas de elaboración.

Esta nueva forma de organizar el registro permitiría contemplar al sector como generador de productos y servicios que tienen una demanda real en el mercado actual y permitiría identificarse a los nuevos artesanos que acceden al sector con nuevos productos, nuevas técnicas de elaboración y nuevos materiales.

Nuevos materiales textiles de soporte tecnológico. Autor: CEARCAL.

Nuevos materiales textiles de soporte tecnológico. Autor: CEARCAL.

Los grandes cambios en el sector: el fiscal y el tributario

En el ámbito nacional, y como una primera necesidad se deberían aplicar las reformas necesarias para permitir la identificación fiscal de las empresas artesanas mediante su inscripción bajo un mismo epígrafe siguiendo modelos como los seguidos en Francia, Alemania o Italia con el fin de identificar el volumen real de empresas y empleo del sector.

La reforma del sistema de identificación tributaria además, debería estar acompañada con la exigencia de acreditar la cualificación o bien la certificación profesional para poder darse de alta en la actividad. Este hecho sería fundamental para la modernización y profesionalización del sector. Esto tampoco es nuevo y un referente se encuentra en la normativa alemana, donde el alta en actividades como la escultura o los oficios del vidrio exigen acreditar que se posee la cualificación o certificación necesaria.

En Alemania en el supuesto de no poseer la cualificación exigida, además de la formación reglada existe un completo sistema de obtención de la certificación donde se contempla el reconocimiento de los sistemas de aprendizaje no formales.

Otra de las cuestiones más urgentes para promover la actividad en los oficios artísticos sería ajustar el sistema de tributación y seguridad social teniendo en cuenta el volumen de facturación, a lo que habría que añadir más facilidades para fomentar el inicio de la actividad con exenciones en el pago a la seguridad social con periodos de al menos un año.

Además, el nuevo modelo fiscal debería ser más flexible para permitir la presencia de creadores que ya se encuentran activos dentro del mercado laboral por cuenta ajena y que cotizan en el Régimen General de la Seguridad Social. Este incremento de profesionales y empresas sin duda supondría un aumento de ingresos públicos por la tributación de la facturación y permitiría eliminar en su casi totalidad la actividad sumergida en el sector. Este modelo es seguido en Francia con excelentes resultados.

Brazalete técnica mixta impreso en 3D en abs con metal. Autor: Pedro Sequeros.

Brazalete técnica mixta impreso en 3D en abs con metal. Autor: Pedro Sequeros.

La necesidad de un organismo nacional

Sin duda el traslado de las competencias a las Comunidades Autónomas ha tenido como beneficio directo el acercamiento de la administración pública a las empresas, pero esto se ha hecho vaciando de contenido la capacidad del Estado para poner en marcha acciones de ámbito suprarregional como se ha podido ver por la incapacidad operativa del Observatorio Nacional de la Artesanía o por la reducción a la mínima expresión de la Fundación para el Desarrollo de la Artesanía Española (FUNDESARTE).

Esta situación podría solventarse dando entidad jurídica y presupuesto propio al Observatorio con la participación de todas las Comunidades y Ciudades Autónomas y la representación del sector a través de la Organización de los Artesanos de España (OAE), dando al Observatorio la capacidad de organizar acciones de ámbito nacional o de representación internacional siendo la Fundación el mecanismo de organización y de ejecución de los proyectos y acciones siendo una de sus primeras actuaciones la creación de la marca de garantía de la artesanía de España con el fin de promocionar el sector en el mercado internacional.

Esta actuación no tendría por qué interferir en las competencias de las Comunidades, sino que todas las actuaciones serían complementarias a las iniciativas puestas en marcha por cada gobierno regional.

Sin duda, la presencia de la OAE en este organismo ayudaría a fomentar el asociacionismo profesional en el ámbito nacional al dar un sentido ejecutivo a su presencia en los organismos estatales. El modelo italiano pone de manifiesto la importancia que supone para las economías regionales una regulación adecuada del sector. En Italia, la Confederación de Empresas de Artesanía aglutina a 213.000 socios en todo el país.

Ataúdes en cartón reciclado. Autor: Resistible SL.

Ataúdes en cartón reciclado. Autor: Resistible SL.

El reto de la profesionalización

La exigencia de poseer una cualificación para acceder al sector debería obligar a buscar una fórmula que permita desatascar la acreditación de los artesanos que están activos y que carecen de una cualificación formal ya que el sistema previsto por el Instituto Nacional de la Cualificaciones (INCUAL) para la acreditación de los aprendizajes no formales no está dando buen resultado para actividades en las que el número de trabajadores en activo es muy bajo porque los costes son muy altos para la masa crítica que se piensa acreditar. Una fórmula podría ser la acreditación de hecho a todos los que ya se encuentran en activo con unos mínimos de antigüedad y algún otro requisito teórico en cuestiones como la prevención de accidentes y responsabilidad social y laboral. Esta fórmula resolvería de una sola vez la acreditación sin apenas costes para la administración pública.

Por último y con el fin de impulsar y reconocer el valor identitario que tienen muchos de los productos artesanos y que se vinculan a territorios muy concretos sería muy necesario la presencia de una representación nacional agrupada en los organismos europeos que están gestionando el desarrollo, un sistema para instaurar la Indicación Geográfica Protegida para los productos no alimentarios en el territorio europeo que permitirá garantizar la procedencia y las características singulares de las producciones artesanas acogidas mediante un sello de Indicación Geográfica Protegida.

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* Félix Sanz Sastre es director del Centro Regional de Artesanía de Castilla y León (CEARCAL).

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