TAC 2017 / “La mirada del otro” o las ideas en carne viva

Espectáculo ” La mirada del otro”. Fotografía: Juan A. Berzal.

La compañía Proyecto 43.2 presentó en el TAC de Valladolid “La mirada del otro”, un montaje teatral que desarrolla la experiencia vivida en una cárcel vasca entre víctimas del terrorismo de ETA y algunos de los disidentes de la banda. Un escenario sobrio, apenas ocupado por dos mesas y tres banquetas, acompañó a los actores a relatar sus coqueteos abertzales y la narración de unos hechos sobrecogedores.

Por ISAAC MACHO

Drama basado en una historia real. La acción transcurre en la cárcel de Nanclares de la Oca (Álava) durante 2011. Pasillos largos y grises. La Dirección de Atención a Víctimas del Terrorismo del Gobierno Vasco impulsa unos encuentros entre ex miembros de ETA y víctimas de los terroristas. En medio de estos dos universos, Marta. Una de las mediadoras que prepara el camino para que pueda producirse el diálogo entre el disidente y la hija del aita asesinado por la espalda un sábado, muchos años atrás.

Para el ex etarra, dar este paso no acarreará obtener beneficios penitenciarios. Es una de la condiciones de esta experiencia. El objetivo tampoco es pedir perdón. Aitor decidió apartarse de ETA porque sentía que había generado inmenso sufrimiento a muchas familias y demasiado daño a la sociedad. Tenía que responder de sus actos. Necesitaba recordar los motivos por los que entró en la trena.

Marta le explicó a Estíbaliz que si finalmente accedía a entrevistarse, frente a frente, con el ex etarra que había acabado con la vida de su aita tenía que saber por qué y para qué lo hacía. Confusión. Nervios. Una oportunidad para obtener respuestas hasta ahora impenetrables. Luz cenital.

Entrar en la organización era “un deber” de cualquier chaval que amara su tierra, se justifica Aitor cuando quiere acreditar su ingreso en la banda. Su pundonor resultaba herido cuando leía en Deia o el Diario Vasco casos de tortura con la gente de ETA o los Gal.

Estíbaliz estaba preparando la comida con su madre cuando conocieron la noticia de que algo grave le había sucedido a su aita. Escucharon las ambulancias y se quedaron clavadas, en silencio, sin poder reaccionar. Angustia, incertidumbre máxima. Luego las llevaron a la sala de la UCI del hospital. No había vuelta atrás. El aita no volvería a casa.

Espectáculo ” La mirada del otro”. Fotografía: Juan A. Berzal.

El sonido intenso de un avión sobrevuela la cárcel. Aitor se deja llevar, a duras penas: le cazaron con 23 años y entró en la cárcel. Lleva 14 en prisión y le faltan por cumplir otros 6 hasta alcanzar los 20 a los que fue condenado. Le han dado muchas hostias, reconoce en tono franco. Frente a esa situación, en un primer momento, lo más fácil es no pensar. Un día, de pronto, no eres un revolucionario, sino un asesino. Fundido a negro.

La atronadora pasada de otro avión, detiene la acción entre mediadora y víctima. Sube la intensidad de la luz. Estíbaliz recuerda que, en los primeros tiempos tras suceso, sentía odio hacia sus verdugos. Cuando veía los carteles pegados en las paredes en los que los seguidores de los violentos exigían el acercamiento de los presos a cárceles de Euskadi los arrancaba con furia. Si leía pasquines exigiendo libertad para los detenidos, su pregunta inmediata era: y mi aita ¿qué?

La árbitro se acerca a Aitor y le azuza: ¿por qué matabas? El ex etarra la mira desafiante por unos instantes, como había hecho antes tantas veces. Indiferencia. En sus manos afloran los nervios mientras frota los pantalones. Paisaje, refugio, olor a tierra mojada. Y suelta lastre: sí, quería matar a guardias civiles porque nos tenían reprimidos, matar a políticos, matar a civiles… Hacíamos lo que nos pedían, como robots. Matabas pero no hablabas con el compañero. Para mí fue un alivio que me detuvieran…me da igual que me maten.

Espectáculo ” La mirada del otro”. Fotografía: Juan A. Berzal.

Se apaga un foco, se enciende otro. Marta avanza sobre el plan previsto y se acerca suavemente a Estíbaliz para formularle esta cuestión: ¿qué le dirías si le tuvieras ahora mismo aquí delante?

-¿A quién?, ¿al conductor?

+No, al otro…

Silencio… Echa las manos a la cabeza, nerviosa y al mismo tiempo tranquila… Le diría: ¿me lo puedes explicar? Y le enseñaría una foto de mi aita…

+¿Y qué más?

-¿Me dejas que te dé un par de hostias?

La negociadora traslada la pregunta a Aitor y, por una vez, el disidente entra rápidamente al trapo, con voy baja, y convencido de ello:

-Lo entendería…

Una luz se apaga, otra se enciende. En el escenario tres personajes de espaldas, separados, al contraluz, esperan el momento cumbre. Cambia el plano, rápido, los protagonistas se dirigen uno a cada lado de la mesa. Ya están sentados, cabizbajos, de frente y sin mirarse a los ojos. Él menos que ella, desde luego. Sienten tribulación pero también determinación. Ni un paso a atrás.

-14 años por 365 días son más de 5000 días sin mi aita…

+Bai

-¿Sí? ¿Sabías quién era?

+No

-¿Lo mataste sin saber quién era?

+Nos entregaban un cuaderno con la logística…

-¿Quién?

+La organización

-Y ¿qué pensabas esa mañana?

+Era como un soldado. Solo pensaba en lo mejor para la organización…

-Matar a tus vecinos…

+Como un soldado

-¿Por qué aquel sábado y no otro día?

+Lo ponía el cuaderno

-¿Cómo te eligieron a ti?

+Se decidía con una moneda, a cara o cruz, al que le tocase. Fui en tren a Donosti. Nos entregaron el coche y fuimos al pueblo. Se cortaba el aire… Lo siento muchísimo por el sufrimiento que os he ocasionado. Si pudiera volver atrás, jamás lo haría. Me gustaría ayudarte si fuese posible.

-Perdón es una palabra. No sé si podré perdonarte… Estíbaliz respira hondo.

Espectáculo ” La mirada del otro”. Fotografía: Juan A. Berzal.

Suena el cerrojo de la celda. El ex etarra se va a su habitáculo. El pasillo es largo y gris.

Estíbaliz le contó a su ama la conversación con el ex etarra que había matado a su aita, segura de que aunque en principio no le haría ninguna gracia, tampoco se lo iba a reprochar y la apoyaría. Y así fue.

-Eres una valiente, le dijo su ama.

Con el paso del tiempo, Estíbaliz y Aitor se vieron, nuevamente, y hasta tuvieron momentos de reírse. En una de las conmemoraciones en las que recordaban a su aita, el ex terrorista pidió asistir al acto. Difícil papeleta para todos, pero, sí, terminó celebrándose según el guión. Apareció con un ramo de 13 claveles rojos y uno blanco. A partir de aquel instante todo sería distinto, pensaba el ex soldado.

Estíbaliz tenía resuelta, en aquel punto de la historia, la pregunta que le formuló Marta, la mediadora: ¿para qué?

-Para que no vuelva a ocurrir y hagamos una sociedad mejor porque, como decía mi aita, las cosas se arreglan hablando.

Cuando al final del drama teatral, pregunté al compañero de butaca qué le había parecido el relato que acababa de presenciar, éste, aturdido todavía por la tragedia vivida, respondió: “mejor que en el vídeo…”

Espectáculo ” La mirada del otro”. Fotografía: Juan A. Berzal.

Ficha artística:

  • Dirección: Chani Martín
  • Intérpretes: María San Miguel, Nahia Laiz y Pablo Rodríguez
  • Dramaturgia: María San Miguel y Chani Martín
  • Música: Jorge Arribas

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