Mercedes Roffé: “Entretanto / dejar que las palabras / hagan su obra”

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Reproducimos el texto de presentación de la poeta Mercedes Roffé en el bar Belmondo (León), el pasado 6 de junio de 2017, a cargo de la poeta y periodista Eloísa Otero. Sobre estas líneas, un vídeo de la lectura de poemas del libro “Las linternas flotantes” que llevó a cabo Mercedes Roffé, realizado por Juan Luis García.

Por ELOÍSA OTERO

Mercedes Roffé es poeta, traductora y editora, autora de más de una docena de poemarios, como El tapiz (1983), Cámara baja (1987), La ópera fantasma (2005) o Diario ínfimo (2016). Algunos de sus libros aparecen prologados por autores como la poeta argentina Mirta Rosenberg, el poeta y crítico español Miguel Casado o el poeta chileno Raúl Zurita.

Mercedes lleva más de 30 años viviendo en Estados Unidos, donde se doctoró con una tesis sobre los debates literarios a fines de la Edad Media. Desde 1995 reside en Nueva York, donde da clases de literatura y escritura creativa, y donde en 1998, hace casi 20 años, fundó el sello Ediciones Pen Press, una editorial independiente dedicada a publicar plaquettes y pliegos de poesía contemporánea en español.

Entre los rasgos caracterizan su obra en su conjunto, están la metatextualidad y el juego intertextual; la atención a ciertas constantes de la poesía oral —desde los viejos romances medievales hasta la poesía indígena norteamericana, que ella ha traducido, así como otras tradiciones orales no occidentales—; destaca también su especial manejo de la ironía y su declarada adhesión a la estética simbolista.

Pero también es una escritora arriesgada y audaz, que experimenta con el lenguaje y la palabra, que explora, tantea, en busca siempre de otras formas poéticas. Porque Mercedes Roffé cree en el poder creador y transformador de las palabras, y cada nuevo libro, para ella, es una nueva aventura. Por eso, cada uno de sus libros es especial y muy distinto al anterior.

La cita de Octavio Paz con que abre La ópera fantasma es significativa a este respecto:

“Por una vía que, a su manera, también es negativa, el poeta llega al borde del lenguaje. Y ese borde se llama silencio, página en blanco. Un silencio que es como un lago, una superficie lisa y compacta. Dentro, sumergidas, aguardan las palabras.”

(Aquí le pido a Mercedes que lea el poema “Situación para atizar el silencio”, del libro La ópera fantasma, pag. 59)

Al mismo tiempo, Merceces Roffé concibe la poesía —y la experiencia artística en general—, “como uno de los pocos espacios en los que el ser se reencuentra consigo mismo, con su propia humanidad, precisamente allí donde todo parece atentar en contra de tal reencuentro”.

En «Sentido de la poesía» escribe Roffé: “Es posible que la poesía y otras formas del arte sean uno de los pocos reductos que todavía desempeñan esa función primordial: unir al ser humano con un sentido trascendente de la vida, del universo, de su propio estar en el mundo”.

Un poema de “Diario ínfimo” y portada de “Las linterntas flotantes”, de Mercedes Roffé. Fotografía: Juan Luis García.

“Las linternas flotantes”

“Las linternas flotantes” es un libro que se publicó en 2009 en Buenos Aires con la editorial Bajo la luna, agotándose rápidamente. Y en este año 2017 se ha reeditado en México, Argentina y España, de la mano de tres editoriales distintas, una en cada país: Mantis, Modesto Rimba y Polibea.

Las linternas flotantes son esos globos luminosos que se elevan en el aire hasta que se pierden… se inventaron en China hace casi dos mil años, para alumbrar el camino a un ejército durante la noche, pero han perdurado en muchos países del oriente milenario (China, Tailandia…) como una forma de elevar plegarias y trasmitir deseos hacia el cielo. En Japón, por ejemplo, se recuerda a las víctimas de las guerras con pequeños faroles de papel, en los que se envían mensajes con una vela encendida para que las almas de los muertos encuentren el camino de regreso a su lugar de origen.

Y “Las linternas flotantes” de Mercedes Roffé, de alguna forma, es un libro de plegarias, en el que la autora establece un juego de luces y de sombras sobre la condición humana, sobre “un mundo herido / en todos los costados”.

Escribe Cristina Daniele (en una reseña para escritores.org) sobre este libro: “Los versos fluyen como flotan los mensajes en el río, cada uno resignifica el anterior abriendo un abanico de sentidos posibles. Las palabras, artesanalmente elegidas, adquieren valor mágico tratando de aproximarse a respuestas sobre el bien y el mal, el amor y el odio, lo individual y lo social, lo profano y lo sagrado. Intentos de respuesta que pueden ser desechados para volver a empezar, “Hay que volver / hay que volver atrás / hay que volver atrás hacia delante / hay que desovillar la madeja del tiempo / hay que volver al futuro / hay que volver a la masa azul noche estrellada / donde éramos luz”.

Es este un libro “desasosegante”, como lo califica Ernesto García López en otra (reseña para la revista Culturamas, en 2010):

“Las linternas flotantes es un libro-poema. Una torrentera que va desnaciéndose de los efectos a las causas en un viaje germinal de enorme potencia simbólica. Un llamado desolador sobre las infamias del mundo que se proyectan ante nosotros. (…) Toda la primera parte del poema-libro se articula en torno a la consciencia del mal, la notación exacta de lo abyecto y su impacto sobre la vida. Cada verso es un zarpazo lacerante que nos desvela la auténtica dimensión del derrumbe ético y social. Ahora bien Las linternas flotantes es, también y ante todo, un viaje interior-exterior hacia el Bien, hacia las parcelas intocadas de lo humano que pueden reverdecer en forma de liberación o, simplemente, de consciencia”.

Y sigue: “El viaje que late detrás de las ‘Linternas flotantes’ supone una verdadera vivisección interior (individual y colectiva) hacia las entrañas de lo intocado. Poesía-llama que va hacia el adentro sin olvidar el afuera. Poesía-llama que repite y repite (multiplica) las palabras como conjurándolas contra su desgaste. Poesía-llama que aprieta los nombres, los lanza, los proyecta contra el lector que deja (por un instante) de ser lector para fundirse en ese cuerpo. Si alguna virtud atesora este libro (y son muchas) sería el perfecto ensamblaje entre emoción y hallazgos estilísticos. Ningún poema desfallece. Ninguna fase del texto traiciona su mecanismo original: seguir buceando en apnea hasta las fuentes del Bien, reforzando el “gran relato” del ser humano en su propia consciencia viva (ya sea precaria o generosa).”

O también, como escribe Mercedes Mora en el prólogo de la reedición en España: “Las linternas flotantes es un libro distinto, poderoso, con una visión de la vida que lo abarca todo, desde el origen, los mitos, las religiones, la poesía rompedora de hoy y de ayer. Un libro que quiere ser total y al mismo tiempo particular, que arrastra, que nos presenta una especie de ontología de nuestro mundo, de nuestro ser, desde el origen y la infinitud del universo que parece despegarse de nuestro estar aquí, diminuto y desvalido. Desde la armonía del ser a la debacle y las ruinas que el hombre va sembrando a su paso desorientado, sin otro remedio que perderse y buscar, que hundirse y resucitar. Nosotros y nuestra tendencia al mal, mezclada con nuestra aspiración al bien. Aquí, en estos versos, encontraremos el origen, pero también el mundo mezquino y ruin que hoy explota nuestras vidas”.

Sobre Mercedes Roffé ha escrito Manuel Rico (en su blog La estantería): “La lectura de sus versos me despierta una rara emoción… Es la emoción del idioma en estado puro, en un proceso de búsqueda de la matriz originaria: flechas de luz o flechas de niebla. Igual da: vislumbres o azogues de sombra, certezas o incertidumbres. Es el lenguaje en gestación, es el poema convertido en realidad otra, en un artefacto no explicable racionalmente pero sí cargado de sentido y de emoción estética. Son vislumbres que tantean en la memoria, indagan en el origen, alumbran fragmentos del mundo en que vivimos…”

Con ustedes, Mercedes Roffé

Mercedes Roffé y Marta López Luaces en el bar Belmondo (León). Foto: E. Otero.

Acerca de Eloísa Otero

Periodista y escritora leonesa.

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