Ildefonso Rodríguez presenta su nuevo libro, “Informes y teorías”, en el Gran Café de León

Portada del libro.

El Gran Café (en la calle Cervantes, en León) acogerá este jueves 27 de diciembre, a las 20 horas, la presentación del libro “Informes y teorías” (Eolas Ediciones), un libro de “prosas que cuentan y piensan” del que es autor el poeta y músico leonés Ildefonso Rodríguez.

NOTAS PARA UNA SEMIAUTOPRESENTACIÓN

Por ILDEFONSO RODRÍGUEZ

Cuando alguien que ha publicado, sobre todo, libros de poesía, saca uno nuevo, suelen preguntarle: ¿Y es también de poesía? Quizás con la esperanza, quién sabe, de que en este caso no lo sea.

Este libro está hecho con prosas que cuentan y piensan, así me gusta definirlo, en un eslogan rápido. Prosas, ante todo.

Y, sin embargo, más de un lector ya ha señalado su raíz en la poesía. Que es el libro de un poeta. No lo creo del todo: los poetas tienen por oficio la condensación, como dice el poema de Lorine Niedecker. Aquí palabras, palabras, palabras.

Otra cosa es que cualquier escritura (como el cine, como la música) aspira a una poética.

El gran narrador Felisberto Hernández explicaba así el origen de sus cuentos: “En un momento dado pienso que en un rincón de mí nacerá una planta (…) sólo presiento o deseo que tenga hojas de poesía”.

Hojas de poesía.

Para no seguir con estas distinciones, pondré un ejemplo, traído de la música. Cuando estoy en poema es como cuando estoy en la improvisación libre. Cuando estoy en prosa me parece (en el mejor de los casos) que estoy cantando un tango.

“Textos de muchas edades y tonos componen este libro; algunos son simples informes sobre algo una vez sucedido, otras veces medio ensoñado. El amor, la música, los viajes, la amistad pidieron esos informes. Después las teorías quisieran especular sobre lo visto, lo vivido, lo leído, espejear en aguas imaginarias…”.
(De la contraportada del libro)

“Estoy algo nervioso, dentro de un rato voy a recoger el libro, me han avisado que acaba de salir. El tocho donde se reúnen papeles que han estado yendo y viniendo entre cuadernos y carpetas con gomitas durante más de media vida. La verdad es que, aunque esto suene a literatura barata, me alegro más por ellos que por mí, el llamado autor. Como autor, temo e tremo”.
(De un mail a una amiga)

La opinión de un lector amigo, el poeta Luis Muñiz:

“Me gusta cogerlo y leer al azar, porque cada texto me proporciona una zambullida distinta: lo aleatorio es aquí satisfactorio y nutricio: es tu playlist en un tiempo en el que proliferan las playlists de cualquier cosa. Y es inagotable, se puede leer en cualquier dirección y, sea cual sea el devaneo, siempre te lleva al núcleo de tus intereses, de manera que su desorganización propone, pese a todo, un organismo vivo”.

Mi respuesta:

“Me encanta lo de la playlist (pienso utilizarlo, con tu permiso). La verdad, estuve dudando durante años, tanteaba el material, no me decidía, me iba pareciendo cada vez más aerolito del pasado. Hasta que, hace un par de años, decidí cortar por lo sano: la vida es corta, el arte que me ha tocado en suerte más; así que eso de establecer edades y épocas no va conmigo: el que fui y el que soy sólo apuntan al que podría haber sido. Mi personalidad no es de las duraderas, y sin embargo, escarbo y sepulto como pone la cita de Juan Sánchez Peláez al inicio del libro, pero también desentierro y hasta resucito. Una lectura como la tuya, refiriéndose a un organismo vivo, me ayuda a despejar dudas, a querer un poco más ese libro”.

Las dos citas que enmarcan el libro:

“Escarbo y sepulto. La escritura de mis pormenores en el puño”
Juan Sánchez Peláez

“Lo que está verdaderamente en juego es la propia imagen de uno mismo”
Jean-Luc Godard

Dedico tiempo e intención al montaje de los libros. Pero todos permiten una lectura trasversal, abrir y leer por donde caiga, es mi gentileza para con el lector. Volviendo otra vez al Felisberto: “Este libro es sin tapas, porque es abierto y libre: se puede escribir antes y después de él”.

Abierto y libre, eso quisiera yo.

De la presentación que hizo la poeta Olalla Cociña hace unos días en Santiago:

“Hay una frase en medio de INFORMES Y TEORÍAS que representa muy bien la voz del narrador y del propio autor: ´Sufro el ansia del observador que rumia palabras`.

Me parece que esos informes y teorías aquí presentados son cuentines, prosas y descripciones donde late el deseo de ser otra cosa. Como versiones travestidas de mitos, cuentos que querían ser noticias, relatos que querían ser informes objetivos, perfectas escaletas para sueños de cualquier época. Prosas que son en realidad listados maravillosos (así a vuela pluma he apuntado):

Máscaras accidentales, bromas, solares y descampados, lo que viene después de un roce, talleres, se practican diccionarios, se acumulan botones, melodías que se pierden a lo lejos, tangos, cortinajes, paisajes sonoros, cartas que contienen azúcar y donde se escuchaba un playa, imágenes sonoras, un pájaro invisible, la vacuna contra el viento y las culebras, ocas, el absurdo y la melancolía, cronopios y famas sin que haya cronopios ni famas, un viaje en tripi, símbolos, cuchillos, y un apartado final con un amorosa antropología de campo. SALVADO POR UNA PALABRA”.

(Qué regalos amistosos: antes la playlist, ahora la escaleta).

Por donde habría que empezar siempre. Última recaída en Felisberto: En su carta imaginaria, le cuenta Julio Cortázar que Antón Webern le decía a un discípulo: “Cuando tenga que dar una conferencia, no diga nada teórico sino más bien que ama la música”.

Yo diré, para empezar y ya terminar, eso, que me gusta leer y escribir.

Ildefonso Rodríguez, con el editor de Eolas, Héctor Escobar, durante la presentación en El Gran Café. Fotografía: Maga Lí.

:: Sobre el autor

Ildefonso Rodríguez (León, 1952) ha sido miembro fundador de las revistas Cuadernos leoneses de poesía El signo del gorrión. Ha publicado libros de poesía (entre otros, La triste estación de las vendimias, premio Provincia de León en 1988; Mis animales obligatorios, premio Rafael Alberti en 1995, y el libro-disco Inestables, intermedios, 2014), narrativa (Son del sueño, Disolución del nocturno) y ensayo (El jazz en la boca).

Su obra poética ha sido reunida en el volumen Escondido y visible (Editorial Dilema, 2008). Su última publicación es el libro de prosas Informes y teorías (Eolas, 2018).

Es también saxofonista, dedicado al jazz y a la improvisación libre. Actualmente escribe en TAM TAM PRESS la sección Despierto y por la calle.

Acerca de Eloísa Otero

Periodista y escritora leonesa.

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