Joaquín Araújo: “El futuro no existe fundamentalmente porque el futuro no vota”

Joaquín Araújo. Fotografía: Eloy Rubio Carro / astorgaredaccion.com

JOAQUÍN ARAÚJO:

“El futuro no existe fundamentalmente porque el futuro no vota”

“Ahora mismo, el diagnóstico general de la salud
del planeta es enfermedad grave”

“Tenemos alternativas para cada una de las cosas que hace esta civilización, sabemos hacerlo mejor, de otra manera que es mejor para la vida en su conjunto y para la dignidad humana”

El naturalista Joaquín Araújo estuvo recientemente en Veguellina de Órbigo (León), presentando el documental ‘Berezu’ de Néstor del Barco en el Festival de Cine ‘Luna de Cortos’. Allí, la periodista María Antonia Reinares aprovechó la oportunidad de conversar sobre los retos medioambientales y climáticos que nos afectan como habitantes de este planeta con este escritor, columnista habitual en periódicos así como director, realizador, guionista y presentador de series y documentales de televisión.

Por MARÍA ANTONIA REINARES
Desde astorgaredaccion.com

Estamos en plena campaña de incendios forestales, y ya sabe que en el noroeste peninsular tenemos una especial querencia al fuego. El documental ‘Berezu’ comienza relatando la relación del brezo con nuestros paisajes esculpidos por los incendios durante siglos y cómo se extiende por nuestros montes sin temer al fuego porque sus potentes raíces sobreviven a las llamas.

Es una de las prodigiosas adaptaciones del mundo vegetal a las consecuencias indeseables de los incendios forestales, y que significa una cierta pasión por el fuego. De la misma forma que el fuego es de lo más devastador, hay unas plantas, sobre todo arbustos y algunos árboles, que necesitan arder periódicamente. La adaptación básica de poder brotar de cepa, aunque pierda la totalidad de la parte aérea, no impide que a partir de la raíz no vuelva a comenzar el desarrollo de la planta; e incluso era tradicional quemar el matorral del Mediterráneo por parte de los pastores porque el brote nuevo es lo que le gusta más al ganado, está más tierno, es el ‘cogollito de Tudela’, sobre todo para las cabras. El brezo lo comen muy mal las ovejas y las cabras, y esa es la primera adaptación. Hay algunas plantas más fascinantes, por ejemplo la semilla de la jara es, efectivamente, más fértil y germina mejor si se ha quemado. El ciclo de las secuoyas es espectacular porque les viene bien arder pero cada 500 años.

En nuestros montes más pegados al Teleno tenemos el pino pinaster que necesita el fuego para expandir las semillas. Todo esto habla de la tradición del fuego que tenemos en España y en el Mediterráneo.

Es algo que también se desmorona, la cultura rural de este país sabía utilizar el fuego que ya casi nadie sabe, porque hay miles de quemas autorizadas y programadas por la propia Administración y en esta zona vuestra bien lo conocéis. Antes prácticamente todo el mundo quemaba en su huertín o un pastizal en el monte para que las vacas comieran al año siguiente, y como eso se ha perdido, y por otra parte la regeneración espontánea de los arbustos es espectacular en este país por abandono de cultivos, pues sucede ahora todo lo contrario; lo que debería ser muy esperanzador, porque aumenta mucho la superficie forestal, también es una mecha que cualquier imprudencia quema.

Usted vive solo y rodeado de bosque en un pequeño paraíso de Extremadura. ¿No le da miedo pensar que un día la naturaleza que le rodea se queme?

No, el que no sabe vivir con la naturaleza, con los paisajes, con los ciclos, con los procesos, con la renovación de la vida… el que no sabe vivir solo es un esclavo, es decir, la libertad es estar en medio de la naturaleza, saber cómo funciona para poder sobrevivir. Lo que me da miedo es esta civilización que sabe destruir y no construir, somos especialistas en la destrucción y nada en la convivencia y en la regeneración de lo viviente. Por lo tanto, a mí lo que me da miedo es lo que está pasando con los ojos de la mayoría, que se los han arrancado; eso me da miedo, no vivir allí.

Joaquín Araújo, con María Antonia Reinares. Fotografía: Eloy Rubio Carro / astorgaredaccion.com

Usted es especialmente crítico con la ceguera de los políticos en cuanto al cambio climático.

Es un grado de dejación de obligación moral pero también de compromiso político, porque saben perfectamente lo que pasa, tienen informes sobre la mesa; yo he sido asesor de cinco ministros y a alguno se lo dije hace 40 años; una asesoría, por cierto, gratis. Yo lo he dicho, sé que es muy duro, pero si algún día la justicia contemplara lo que está sucediendo con la naturaleza… El no poner los máximos posibles para combatir el cambio climático no es ya una imprudencia o una irresponsabilidad, es un gravísimo delito.

¿Es el cortoplacismo en el que viven los políticos la explicación a esa ceguera?

Tiene esa explicación que, ahondando un poco más, es la concreción del antihumanismo, es decir, el humanismo es un respeto a tus herederos, una búsqueda permanente de un acrecentamiento de las mejores facetas del ser humano… es un compromiso con el futuro, por lo tanto, para esta clase política, el futuro no existe fundamentalmente porque el futuro no vota.

Ha hablado con esperanza de la actual ministra en funciones de Transición Energética, Teresa Ribera, e incluso de Pedro Sánchez.

Pero ya no, porque no tienen perdón, con lo que hay que hacer andar mareando la perdiz de la espuma del poder, porque ni tan siquiera es el poder. Tendrían que hacer lo que se hace cuando se tiene dignidad y es una cosa que se llama dimisión.

Sin embargo, tengo esperanza en Teresa Ribera en el sentido de que es la primera vez en la historia de la democracia, y seguramente hay que hablar de un par de centenares de ministros que ha habido durante la democracia, que el titular de una cartera es el máximo experto en el país en el tema; la mayoría de los ministros eran especialmente analfabetos de las materias que tenían que gobernar, es decir, es como si pones al frente de una cátedra al bedel que está en el pasillo, es que no tienen ni idea de la materia. En este caso, está al frente del Ministerio de Transición Energética una persona que es catedrática del tema.

Convénzanos a los leoneses de que es la mejor ministra posible cuando ha firmado el acta de defunción de la minería del carbón. Entendemos todo el tema de la descarbonización pero necesitamos que nuestras comarcas no se mueran de inanición económica.

Este es el mismo dilema que presenta cualquier cuadro de enfermedad biológica. Ahora mismo, el diagnóstico general de la salud del planeta es enfermedad grave, para enfrentarse a una enfermedad grave hay una serie de prescripciones, de sustituciones y de abandono de determinadas actividades. El carbón es ahora mismo absolutamente incompatible con la salud del planeta, absolutamente incompatible, pero eso no quiere decir que aunque se tenga la obligación, no solo moral sino física de cerrar las minas de carbón a cielo abierto, no se busque una salida. La mayor parte de las reconversiones de sectores económicos, empezando por la que hace rico a los ricos porque la banca está constantemente reestructurándose y enviando al paro a miles y miles de personas… Esto de que mande exclusivamente el lucro a corto plazo no puede ser. La minería, si se procediera con una mínima coherencia y sentido común, y sabiendo como se sabe desde hace 40 o 45 años que había que cerrarla, porque hay que cerrar las nucleares, las térmicas, la minería a cielo abierto, los yacimientos de petróleo, el famoso gasoil está destrozando la naturaleza, eso que se sabe desde hace 40 años tendría que haber ido acompañado de alternativas sostenibles, con otro uso del paisaje y del espacio.

La palabra transición es absolutamente clara, porque el informe de cuándo se va acabar nuestra civilización lo ha dado la ONU, no ha sido un ecologista enloquecido. Desde esa perspectiva, no sé cómo no estamos trabajando en la transición, es decir, ¿vamos a cambiar de modelo energético y económico cuando llegue el colapso?, pues evitemos el colapso haciendo una transición que corre más prisa pero cada vez se va a retrasar más por este tipo de política casera que se traen unos y otros. Parece que no hay solución y esto lo reiteran mucho los poderes, tanto político sociales como económicos y sobre todo informativos, porque ¡hay qué ver cómo insisten en que la única solución es hacer más de lo mismo!, y ¡es todo lo contrario!, pero es que además sabemos hacerlo bien y tenemos alternativas para cada una de las cosas que hace esta civilización, sabemos hacerlo mejor, de otra manera que es mejor para la vida en su conjunto y para la dignidad humana. Para la economía de acumulación absolutamente destructiva sí que hay alternativa, y la estamos practicando, la practicamos desde hace más de 40 años en casi todos los sectores; desde el chip del ordenador hasta para la política internacional hay alternativas, porque hay un pensamiento, hay una regulación de los objetivos de la humanidad. A mucha gente no le cabe en la cabeza que yo tenga una huerta de una hectárea pero yo necesito saber que es posible cultivar orgánicamente y tengo todo mi sistema funcionando fotovoltaicamente. Cuando yo propongo que la energía doméstica sea fotovoltaica es que es posible, a mí me sobra energía por todos los lados, yo la tengo amortizada.

En León y en la comunidad autónoma, con la energía fotovoltaica y eólica tenemos el precedente de especulación y presunta corrupción por parte de las administraciones o de gente próxima a ellas que han manejado información privilegiada. Hace unas semanas publicábamos la denuncia del alcalde de Quintana del Castillo sobre la presentación de proyectos de parques solares en La Cepeda por parte de empresas que no han pisado la zona y quieren instalar paneles solares en tierras que todavía se cultivan.

No se trata de apostar solo por una tecnología, se trata del control democrático de esa tecnología. En Extremadura ahora nos van a machacar con las eólicas, estamos en pie de guerra, pero es como lo que ha ocurrido con Madrid Norte, es entregar el mayor negocio inmobiliario de la historia de este país al BBVA; yo no estaría en contra de un desarrollo urbanístico, pero para colmo existe 27 veces la palabra “sostenible” en el proyecto. No quiero que sean Endesa e Iberdrola quienes controlen las energías renovables, porque la fotovoltaica debería ser siempre doméstica, no hay que poner huertos solares de 500 hectáreas cómo se están planificando porque el 4% de la superficie de este país son casas, una superficie más que suficiente para que todos los tejados fueran solares y tendría todo el mundo energía.

Joaquín Araújo. Fotografía: Eloy Rubio Carro / astorgaredaccion.com

Y ante estos retos que como civilización tenemos por delante, ¿son los jóvenes la última esperanza?

Para mí son la última esperanza, yo ya he cumplido 50 años de activismo ecologista, hemos fracasado rotundamente porque no se ha querido escuchar, yo he dimitido infinidad de veces porque no me han querido escuchar en los distintos foros. Esta movilización juvenil, que ya era hora, tampoco va a ser fácil por mucho que Greta Thunberg esté teniendo un tirón mediático extraordinario, pero esta sí que es la última esperanza.

¿Usted cree que hemos llegado al colapso ambiental?

Desde el punto de vista básico, que es lo que está pasando con el clima global, evidentemente que sí. En el invierno del año pasado el Polo Norte llegó a estar 35 grados por encima de lo normal; cuando dicen que con 2 grados de media de variación, desde el punto de vista del análisis de proyección, es catastrófico, resulta que hay sitios del planeta que tienen 35 grados más, o lo que ha pasado en Alaska hace unas semanas y que el señor Trump esté negando el cambio climático cuando tiene centenares de casas hundiéndose en Alaska.

¿Tiene esperanza en el futuro?

Todavía estamos a tiempo. Como en tantas cosas en la historia, hay veces que el último soldado de la ciudadela de pronto hizo algo heroico y ganó la guerra cuando ya estaba todo perdido. También está pronosticado el fin del capitalismo y si llega sin haber generalizado esas cosas que sabemos hacer bien y que hemos ensayado en experimentos muy reducidos, si cae el capitalismo sin alternativas sería tal el descalabro…, porque no se puede perder algo sin tener nada a lo que echar mano. El fin del capitalismo puede arrastrar a buena parte de la sociedad. El capitalismo ha destruido el medio ambiente, la vivacidad del planeta y puede destruir nuestra especie si no tenemos una alternativa generalizada. Si somos capaces de urdir una economía colaborativa y ecológicamente sostenible, realmente sostenible, evidentemente no va a caer todo.

Es un asiduo en Twitter, ¿cómo casa la tecnología en un hombre de campo?

Yo uso Twitter para buenos fines. Soy un cronista de los sucesos de la naturaleza y de vez en cuando difundo mi pensamiento ecológico. Tengo un coche híbrido que gasta 4 litros, tengo una tablet donde escribo artículos y libros pero también utilizo la pluma y el papel. El problema es quién controla a quién. Ahora que estamos condenados a que la inteligencia artificial empiece a tomar decisiones por nosotros es el momento de poner un punto de atención y alerta para decir: ojo, por qué no intentamos ser más inteligentes nosotros en vez de crear inteligencia artificial, es como bastante más barato además, para qué vamos a gastar dinero para ir a Marte si cuando lleguemos allí, a lo mejor, no hay nada que llevar a Marte…

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