Éxitos eternos que estuvieron a punto de no nacer

Marvin Gaye tuvo que enfrentarse seriamente al dueño de Motown, Berry Gordy (izquierda), pues éste se negaba a publicarle un tema que, luego. fue millonario.jpg
Marvin Gaye tuvo que enfrentarse seriamente al dueño de Motown, Berry Gordy (izquierda), pues éste se negaba a publicarle un tema que, luego. fue millonario. 

Por CARLOS DEL RIEGO

Paul McCartney contaba no hace mucho que en los sesenta se le ocurrían continuamente melodías o temas para canciones, pero como no anotara inmediatamente, la idea se perdía para siempre. Esas fueron ‘no natas’, pero en la historia del rock se han dado casos en que un tema que luego fue un éxito monumental y global estuvo a punto, por causas diversas, de no llegar a ver la luz.

Sí, en este negocio puede pasar de todo: “No hay negocio como el negocio del espectáculo”, dicen en USA. Ha ocurrido que títulos hoy emblemáticos en esto del rock & roll estuvieron cerca de ser desechados y olvidados para siempre; afortunadamente alguien tuvo la lucidez suficiente para ver el potencial de esas piezas que, con el paso del tiempo, están en lugar destacado en los altares de los fieles de esta ‘religión’.

Entre los muchos títulos inequívocamente ‘rollingstone’ está, cómo no, el ‘Satisfaction’. Ha contado Keith Richards muchas veces que un día de 1965, durante su primera gira por USA, a las tantas de la mañana se le ocurrió el famoso ‘riff’ de guitarra y tuvo la idea de grabarlo, pero acto seguido se quedó dormido como un cesto, así que la cinta muestra el ‘riff’ seguido de insistentes ronquidos. Al despertar (seguro que con resaca) la había olvidado, pero recordó haber grabado algo, así que escuchó y, aunque no le gustaba nada, se lo mostró a Jagger; juntos empezaron a trabajar sobre ella a pesar de las protestas de Richards, y como la cosa no marchaba, el guitarrista aumentaba el tono de disgusto, maldiciendo  continuamente ‘Satisfaction’ . Entre otras razones para odiar la canción solía decir que “suena demasiado a una tonadilla popular”, o “es un ‘riff’ de lo más tonto”, o “se parece mucho al ‘Dancing in the streets’ de Martha & The Vandellas”, incluso dijo que, una vez terminada, seguía sonando “como una maqueta inacabada”, e incluso maldijo el sonido ‘fuzz’ que salía de su Gibson, “resulta truculento, suena mal”. En resumen, se negaba rotundamente a lanzarla; la insistencia de músicos, productores y técnicos le obligaron a claudicar, y en junio del 65, un mes después de la noche de autos y ronquidos, el disco salió en USA, luego en Inglaterra…, con el resultado conocido.

Uno de los máximos éxitos de U2, ‘Where the streets have no name’, estuvo en un tris de irse a la papelera definitivamente. Músicos, productores e ingenieros se pasaron una semana dedicándole horas y horas, pero nada les convencía. Eso frustró a Brian Eno, que decidió tirar todo lo grabado, empezar de cero y dar otra forma al tema, pero los ingenieros (tal vez no querían que su trabajo y esfuerzo terminara en la basura) lo convencieron de que no lo hiciera, incluso dijeron algunos de los presentes que casi hubo que usar la fuerza para que no destruyera aquellas cintas. Adam Clayton recordó: “teníamos principio y final, pero entre uno y otro no teníamos nada, y por más tiempo que trabajábamos no encontrábamos modo de unir ambos”. Otro de los productores, Daniel Lanois, aseguro que “Brian nos dijo que si borráramos todo dejaríamos de trabajar en ello y así harían otra canción”. El tema sobrevivió y triunfó.

Uno de los más vendidos, radiados y utilizados de la historia es el ‘Like a rolling stone’ de Bob Dylan. Cuenta uno de los ejecutivos de la discográfica que el máster estuvo prácticamente archivado, ya que aunque a muchos les gustaba, el departamento de ventas se negó a lanzarla, sobre todo porque duraba más de seis minutos y pretendían cortarla o no salía; en todo caso estaba destinada al cajón de ‘lanzamientos no asignados’, o sea, cancelados. Pero aquel ejecutivo (S. Considine) cogió el corte de acetato y se lo puso a unos locutores de radio, a los que les encantó, por lo que se dirigieron a la disquera para que les enviara copia. Ésta encontró la solución: la mitad en la cara A y el resto en la otra; los diyéis se hicieron con dos copias y así la emitían entera.

El gran Marvin Gaye logró uno de sus más sonoros y millonarios éxitos con un tema ajeno, el ‘What´s going on’ (‘Qué está pasando’), que denunciaba la violencia policial contra los jóvenes que se manifestaban contra la guerra de Viernam. Compuesta por uno de los Four Tops, se la ofreció a Gaye, y para convencerlo lo  acreditó como compositor. Y fue necesaria esa ‘razón’, ya que el dueño del sello, Berry Gordy, le dijo a Gaye: “No hagas el ridículo, eso es llevar las cosas demasiado lejos”, refiriéndose a la letra, que denuncia y protesta. El artista, sin embargo, la grabó y se la presentó a Gordy, pero éste la despreció: “Es lo peor que he escuchado en mi vida”, dijo reafirmándose en su negativa. Gaye, a su vez, le amenazó con irse de Motown si no se publicaba. Gordy cedió y la editó en un sub sello, Tamla. El empeño de Marvin Gaye, ya fuera porque denunciaba la brutalidad policial, o por estar acreditado, o por ambas razones, salvó un tema tan simbólico. Si hubiera sido por Gordy…

James Hetfield, de Metallica, escribió ‘Nothing else matters’ (‘Nada más importa’) exclusivamente para cantársela a su novia. De hecho se la cantaba por teléfono, en la intimidad de su habitación cuando la banda estaba de gira; así la escuchó el batería Lars Ulrich un par de veces, y así se convenció de que era un gran tema para el grupo. Hetfield reflexionaba: “Siempre estuve convencido de que esa canción era lo menos Metallica que uno puede imaginar, la menos probable que un día la hiciera el grupo, la última canción que los fans de Metallica quisieran escuchar”, y explicaba: “Estaba pensada para cantarla a solas en mi cuarto, cuando estábamos de gira y yo triste por estar lejos de ella”. Sin embargo, “Agradezco a los chicos que me obligaran a convertirla en parte del repertorio de Metallica”.

¿Quién no se enciende cuando escucha los primeros acordes del poderoso ‘Pinball wizard’ de The Who? Fue la última canción en incorporarse a la ópera rock ‘Tommy’ y la que le dio el sentido a toda la obra. Lo curioso es que el tema no existía cuando ya estaba casi todo el disco hecho; al parecer, Pete Townsend se enteró de que el célebre crítico Nick Cohn (que iba a pasarse por el estudio) era un apasionado del ‘pinball’, lo que en España se llamaba ‘máquina del millón’, así que escribió la letra en torno a la máquina de marras; pero le puso la música que, según él, era una de las peores que había compuesto nunca; dijo que “la odiaba” e incluso pensaba que era una canción “tonta y mal escrita”. En fin, jamás creyó que ‘aquello’ llegara al estudio. Sin embargo, cuando el resto del grupo la escuchó, todos dijeron que tenía un gran éxito entre manos. Al final, el ‘Mago del pinball’ no sólo se convirtió en el eje central del álbum, sino que es una de la más celebradas, vendidas y escuchadas de The Who. Pero a Pete le sigue pareciendo floja…

Visita el blog de Carlos del Riego.

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