Cuando el paisaje te mira

El pintor Rafael Carralero Carabias y el poeta Antonio Gamoneda, poco antes de presentar la exposición “De lumine” en la Sala Provincia (León). © Fotografía: Marcelo Óscar Barrientos Tettamanti.

El poeta Antonio Gamoneda presentó la exposición “De lumine”, del pintor Rafael Carralero Carabias, en la Sala Provincia del Instituto Leonés de Cultura (ILC), en León. La muestra se podrá visitar hasta el 30 de abril de 2020.

Por EDUARDO AGUIRRE ROMERO 

Como es sabido, fueron los románticos quienes liberaron a la pintura de paisaje del fardo de la recreación exacta. Por supuesto, otros antes habían tenido intuiciones sobre el potencial subjetivo de la naturaleza, como Giorgione en La tempestad (¿1508?) o Velázquez en su Vista del Jardín de la Villa Médici (1630). Sin embargo, el Romanticismo lo convirtió en proclamación: el realismo académico no era única forma de expresar lo real, certeza que iba a tener también gran trascendencia en la poesía y en la música, al irlas liberando de lo narrativo en su sentido más convencional, de una objetividad que dejaba fuera demasiados elementos. Se tardó en llegar a ello y ni siquiera podemos darlo ya por concluido el recorrido, pues en arte no hay finales. El pasado 28 de febrero, Antonio Gamoneda presentó De lumine (De la luz), del pintor Rafael Carralero Carabias, en la Sala Provincia, en León. ¿Paisaje sin paisaje? Sí. Pero vayamos por partes.

Contar en una inauguración con la presencia activa del gran poeta es noticia por sí misma, pues vive inmerso en su trabajo, lo que ya nos da una primera pista sobre la calidad de los cuadros expuestos. Tampoco es secundario que fuese en la misma sala que el poeta dirigió, desde 1961 hasta mediados de la década de los noventa. Gamoneda fue uno de los críticos de arte más reconocidos del país, y así se le sigue considerando aunque ya rara vez ejerza como tal. En su intervención explicó el discurso sobre el que se sustenta De lumine: la diferencia entre realidad y realismo; por cierto, uno de los temas esenciales en su análisis de las artes plásticas, pero aún más en su propia poesía.

Gamoneda y quien esto escribe le habíamos presentado su anterior muestra leonesa, en 2009, en la sala Santa Nonia, y con un nombre revelador, Sugerencias, que ya vaticinaba el camino que luego iba a tomar: el paisaje anterior al paisaje, o más allá del paisaje. En definitiva: sugerido. En su nueva obra ya no vemos lugares reconocibles, pero sigue siendo paisajística. No es realismo, pero es real en cuanto es verdad. ¿Y dónde habita esta, cuál es su territorio? No es esta cuestión que pretendan delimitar el pintor ni el poeta. Les basta con reconocer la existencia de tales territorios. Según el comisario de la muestra, Luis García, no solo sigue siendo paisaje sino que continúa siendo figuración. Estoy plenamente de acuerdo con el director de exposiciones del ILC.

“El descendimiento de la cruz”, obra de Rogier van der Weyden.

Y es que lo latente también es presencia. Estamos ante una figuración liberada. Realidad interior. El propio Carralero Carabias explicó que al pintar no se planteaba en qué estilo o género encuadrar lo que estaba haciendo: “Lo mismo me pasa con la pintura de los demás. Mi cuadro preferido de toda la historia de la pintura es El descendimiento de la cruz, de Rogier van der Weyden”, a lo que el poeta asintió con una sonrisa y un movimiento de cabeza: “¡No has dicho nada!”, exclamó.  En efecto, esta tabla flamenca, datada antes de 1443, es real sin ser realismo, aparecen un espacio y un tiempo subjetivos, con su propia coherencia, liberados incluso de la fidelidad geográfica y cronológica. ¿Acaso hay realismo en las manos entrelazadas de María Magdalena, en su distorsión imposible? No, pero son reales… es decir, verdad. 

Una exposición conceptual y a la vez impregnada de un refinamiento sin esteticismo. Me atrevo a decir que son cuadros místicos, a la manera que lo son los de la capilla Rothko en Houston (Texas). Puedo rezar ante ellos una oración en un lenguaje anterior a todos los lenguajes, lo que los convierte en poéticos. Una de las indagaciones más importantes que se han hecho sobre la luz, pero también sobre lo luminoso. “Luz, más luz”, dicen que gritó Goethe antes de expirar.

Estos lienzos, casi todos de gran formato, están ordenados alrededor de un gran tríptico, que llamó la atención del poeta y le sirvió para ahondar en su argumentación de lo inconcreto como destello de lo real. El poeta contó que estaba contemplando con un amigo La condesa de Chinchón (1800), cuando al elogiarle este el retrato de Goya como ejemplo de realismo, Gamoneda encuadró con la mano un fragmento del traje y le inquirió: “Entonces… ¿qué dirías qué es esto?”. En efecto, allí había un paisaje de Turner y ese mar que contempla el monje pintado por Friedrich.  En ese blanco, ¿lo es?, habita el mundo antes de ser creado. Gamoneda nos ayudó durante sus años dedicados a la crítica de arte a percibir lo intangible. Y como poeta, también.

Entiendo, pues, que al autor de La pobreza (Galaxia Guttemberg, 2020), segunda entrega de su autobiografía, se haya sentido reconfortado dejando que la mirada se le adentrase en estos lienzos, territorios de lo invisible pero que está. Elogió la autoexigencia con la que han sido plasmados, el ejercicio de búsqueda que conllevan, el logro conseguido, que además es camino abierto, que ya quedó dicho que en arte no hay finales.

Para un pintor todas las opiniones sobre su obra son interesantes, pero también existe la auctoritas. Y la voz de Gamoneda la tiene.

Creo que en algún otro texto sobre Carralero Carabias he citado las palabras de Nietzsche: “Cuando pasas largo tiempo mirando a un abismo, también este mira dentro de ti”. Cambiemos abismo por paisaje y estaremos más cerca de comprender lo que De lumine consigue: que seamos mirados por lo que miramos. En definitiva, transformados. Enigmático diálogo visual.

Ambos, poeta y pintor, nos dieron un ejemplo de cómo se debe presentar una exposición: así. Un gran logro para el ILC y para la Diputación, representada en el acto en la persona del diputado del área, Pablo López Presa. Solo cabe felicitar a Luis García por haber sabido ver antes.

Antonio Gamoneda, durante la presentación de la exposición “De lumine”, de Rafael Carralero Carabias, en la Sala Provincia, León. © Fotografía: Marcelo Óscar Barrientos Tettamanti.

“De lumine”
Autor: Rafael Carralero Carabias.
Lugar: Sala Provincia, León.
Permanencia: Hasta el 30 de abril.
Organiza: Diputación de León, Instituto Leonés de Cultura.

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