El rock contra la violencia racista

Neil Youn ha escrito grandes canciones contra la discriminación racial

Por CARLOS DEL RIEGO

Estados Unidos tiene desde su fundación un problema con el racismo. En las últimas décadas ha sido causa de periódicas violencias y enfrentamientos callejeros, pues gran parte de su población (negros y blancos) se rebela contra la ferocidad de policías y la impunidad con que se resuelven estos casos. El rock ha escrito muchas grandes piezas que denuncian ese inhumano sentimiento.

El racismo es una de las más odiosas perversiones (no hace falta añadir más, pues sólo hay una especie animal que puede ser perversa). Aunque las leyes de prácticamente todos los países del mundo lo combaten, la realidad es que el trato discriminatorio sigue estando presente en USA (donde hay mucho orgullo ‘wasp’, blanco, anglo-sajón y protestante, y por tanto racista) y otros países; está en las calles, en las comisarías, tribunales o gobiernos. La música rock, negra y blanca desde su nacimiento, siempre lo ha denunciado y aborrecido.

Muchas de los mejores versos creados para integrarse en una partitura surgieron como expresión de la rabia producida por la injusticia y la discriminación racial. Por ejemplo el ‘Blackbird’ del álbum blanco de los Beatles; Paul la escribió pensando en la lucha por los derechos civiles que sostenían los negros estadounidenses en aquellos momentos, concretamente la concibió después de leer noticias sobre los disturbios raciales que tuvieron lugar en Little Rock, Arkansas, en 1968, después de que las autoridades locales se negaran a admitir estudiantes negros en la mismas clases que los blancos. “Tuve la idea de usar un mirlo como símbolo para una persona de raza negra, pero pensaba sobre todo en una mujer negra que vive inmersa en ese problema”, explicó McCartney. Sólo una acústica y voz dan forma a esta brillante melodía inspirada en una pieza de Bach.

Bob Marley solía escribir textos profundos e intencionados, como en el gran clásico ‘Buffalo soldier’. Marley se refiere a los regimientos de caballería de USA integrados exclusivamente por soldados negros (creados en 1861); el nombre se lo pusieron los indios kiowas, puesto que una de estas unidades fue obligada a combatir y expulsar de sus tierras a los pieles rojas para que pudieran ser ocupadas por los rostros pálidos; algunos de esos soldados-búfalo habían sido esclavos. Con esta canción Marley acusó a Estados Unidos de discriminación contra los nativos y contra los negros: “Robado de África, traído a América (…) pisoteado a través de la tierra (…) gana la guerra para América”.

El recordado Sam Cooke, emblema del soul, rythm & blues, funk o pop, cantaba sobre temas intrascendentes hasta que la muerte de su hijo (ahogado en una piscina) le volvió más profundo e introspectivo, y comenzó a preocuparse por otros asuntos, como el racismo que padecía el estadounidense negro. Al poco escuchó el ‘Blowin’ in the wind’ de Dylan y, según dijo, le costó mucho creer que no estaba escrita por un negro, así que pensó que él tenía que hacer letras en términos similares. La primera que ideó con ese sentimiento fue ‘A change is gonna come’, una canción protesta que pretendía apoyar el movimiento de derechos civiles, la lucha de los negros por la igualdad; parte de su letra alude a un suceso que sufrieron el propio Cooke y sus amigos, que habían sido acusados de provocar  disturbios en una ciudad de Louisiana al negárseles la entrada a un hotel por ser negros. Lo terrible es que Sam Cooke murió tiroteado en 1964 por la dueña de un hotel para blancos en el que el cantante había entrado (ella declaró primero que la había atacado, y luego que había violado a una blanca…). Tenía 33 años. La letra de ‘A change is gonna come’, publicada después de su muerte, habla del drama del racismo, pero no pierde la esperanza: “Ha tardado mucho tiempo, pero sé que un cambio llegará (…) voy al cine, voy al centro, pero aun hay quien me dice que no ande por ahí (…) pero sé que un cambio llegará”.

El ‘Southern man’ del eterno Neil Young también hablaba de racismo en los estados del sur de Usa, de esclavitud e incluso del Ku Klux Klan; sin embargo, a pesar de que tiene el pulso y el genio de Young, él mismo renegaba de ella en 2012: “Cuando la escucho no me gusta esa letra, es acusatoria y condescendiente, no está bien pensada y es muy fácil de malinterpretar”. Habla de cruces ardiendo, de látigos y de gritos: “Vi el algodón y a los negros (…) ¿Cuánto durará?, ¿cuánto durará?”. Y no hay que olvidar la intención acusatoria y antirracista de su magnífica ‘Alabama’.

Aunque no pueden ser etiquetadas como rock, otras piezas de estilos cercanos merecen ser recordadas. Nina Simone escribió ‘Mississippi Goddam’ en respuesta al asesinato del líder de derechos civiles Medgar Evers en Mississippi en junio de 1963, y también para denunciar el bombardeo de una Iglesia Baptista en Birmingham, Alabama, en el que murieron 4 chicas negras ese mismo año. Contaba ella misma que estuvo tentada de buscar una pistola y…, pero finalmente prefirió encerrarse en una habitación y escribir esa canción. El desgarrador ‘Strange fruit’ que cantaba Billye Holliday fue escrito por un maestro de escuela judío, quien quedó tan horrorizado al ver en una foto de 1930 a dos jóvenes negros colgando de un árbol, que escribió esta terrible ‘Fruta extraña’: “Árboles del sur con frutas extrañas, sangre en las hojas y en las raíces, cuerpos negros balanceándose en la brisa del sur”. Contra la ‘justicia’ que los negros pueden esperar en el profundo sur también escribió Leadbelly su ‘The Scortsboro boys’ en 1939; nueve chicos negros (varios menores) fueron acusados de violar a dos blancas en Alabama…, todos menos uno de 12 años fueron ejecutados tras una farsa a la que llamaron juicio; irónicamente, el propio Leadbelly no tendría quejas contra la justicia, pues apenas pasó unos pocos años en la cárcel a pesar un largo historial delictivo: asalto a mano armada, homicidio, apuñalamientos…, pero siempre salió bien parado.

El índice de canciones que han tratado sobre esta inmoralidad se extendería varias páginas. Ciertamente, la música rock y estilos cercanos no han dejado de mostrar la existencia del racismo, de denunciar la violencia y de acusar a los racistas; lo viene haciendo con insistencia desde hace… El hecho de que gran parte de ellas estén situadas en Estados Unidos muestra dos cosas: que esa perversión del pensamiento llamada racismo aun tiene mucho arraigo allí, pero también que los mejores del género se han involucrado y tomado partido por los que padecen esta insufrible, imperdonable injusticia.

Visita el blog de Carlos del Riego.

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