Fernando Ampudia cuelga sus pinturas recientes sobre palés en el café Bellas Artes

Cartel de la exposición de Fernando Ampudia, con la obra “Heridas autoinfligidas” (Acrílico, nogalina, pastel de óleo y grafito sobre tabla, 2020).

Una exposición de Fernando Ampudia es un acontecimiento extraordinario, pues este pintor leonés que pinta sus singulares cuadros sobre palés de madera no suele prodigarse en los ambientes artísticos. Bajo el título de “Heridas autoinfligidas”, durante todo el mes de septiembre podrá verse en el café Bellas Artes (Plaza Salvador del Nido, muy cerquita de la catedral de León) una pequeña muestra de su obra más reciente —”una fusión de pintura, dibujo y pensamiento”—, doce cuadros en total (once de ellos realizados después del confinamiento).

Por ELOÍSA OTERO

La pintura de Fernando Ampudia irrumpió en el panorama artístico local a mediados de los ochenta (1984), en una muestra colectiva que tuvo lugar en la Sala Provincia. “En aquella época marcada por el postminimalismo, el postmodernismo y otras posturas críticas, el carácter desnortado del arte de los ochenta permitía por fin a los artistas crear por el mero placer de crear, sin fines estéticos comunes, sin tendencias y subrayando el individualismo”, apunta el texto de una de sus escasas exposiciones.

“Un verdor terrible” (Acrílico, nogalina y grafito sobre tabla, 2020). Pintura de Fernando Ampudia.

Los cuadros de Fernando Ampudia se caracterizan, en una primera ojeada, porque están realizados sobre palés. “La elección de este soporte de madera industrial reciclado, sobre el que refleja un mundo imaginativo más bien primitivo, quizás parcialmente inconsciente, apenas muestra una evolución a lo largo de los años, repitiendo ciertos tipos de soluciones en sus imágenes con una obstinación casi monomaníaca. Pero esta aparente simplicidad, esa ausencia de perspectiva con trazos esquemáticos y colores planos, alumbra otras complejidades psicológicas que afloran como un soplo humorístico, a menudo satírico y que evidencian con persistente intensidad la polarización vida-muerte como un requerimiento casi constante”.

Leer ese texto entrecomillado sobre Ampudia sirve para darse cuenta de lo poco que ha cambiado su manera de trabajar —soporte, materiales, técnica— a lo largo de 35 años, aunque sí lo hayan hecho los temas subyacentes. “Podía haberme pasado a la instalación o al body art, sí”, comenta con humor, “pero no, ahí sigo”.

La elección del palé como soporte tiene una explicación sencilla: “En los lugares donde he trabajado a lo largo de mi vida (en una imprenta, en un almacén, en una editorial…) siempre se han manejado los palés, así que los he tenido siempre a mano. Aunque también he pintado sobre cartón y otros soportes, pero tal vez pintar sobre palés sea la marca de la casa…”, reconoce el artista.

En total son doce los cuadros que se pueden contemplar estos días en las paredes del café Bellas Artes. “Todos, menos uno, han sido realizados en los últimos meses, después del confinamiento, en mi nuevo estudio. Y siempre suelo meter un cuadro viejo, para que se vea que mi pintura no ha cambiado nada, así que esta vez he metido uno de 2010”, explica.

“No serás un extraño. El arte de descansar” (Collage, acrílico, nogalina, pastel de óleo y grafito sobre tabla, 2010). Pintura de Fernando Ampudia.

Además de pintar, durante el confinamiento ha tenido tiempo, también, para profundizar en la obra de autores que le interesan, como el norteamericano Philip Guston, el sueco Dick Bengtsson o el gran pintor español Francisco de Goya. “Todos mamamos de muchas madres, en el sentido de influencias, y estos tres están ahora mismo entre mis artistas favoritos. A Goya como que le he redescubierto estudiando Los Caprichos, fue un adelantado, un pionero en eso de llevar el dibujo a un campo que no sea dibujar solo una escena… es un pintor fascinante”.

Sobre el título de la exposición, “Heridas autoinfligidas”, comenta: “Llevaba un tiempo dándole vueltas a eso, al daño que muchas veces nos hacemos a nosotros mismos, sin que podamos echarle la culpa a nadie… Si lo llevas al terreno ecológico y medioambiental, pues es también ver cómo nos cargamos el planeta y cómo nos estamos autolesionando como especie… Luego descubrí que hay otra lectura para ese título, y es que, en tiempos de guerra, los soldados que estaban en el frente muchas veces se autolesionaban, se automutilaban o se disparaban a sí mismos en una pierna, por ejemplo, para que les llevaran a la retaguardia, al hospital… y esa era una forma de librarse del horror; aunque si se demostraba que se lo habían hecho ellos mismos, eso estaba considerado como una falta muy grave y podían sufrir largas penas de cárcel”.

“Farnesina Gardens I” (Acrílico, nogalina, pastel de óleo y grafito sobre tabla, 2020). Pintura de Fernando Ampudia.

Sus últimas exposiciones

En 2007-2007 colgó las obras de su “Jardín maniático” en las paredes del Colegio Oficial de Arquitectos, en León. Y en 2008 mostró su “Salón de rechazados” en el Salón de Prensa del Diario de León. Su última exposición hasta ahora (me parece) tuvo lugar en el bar La Dulzaina, donde en 2014 se pudieron contemplar sus “Animales amaestrados”. Todas fueron grandes y preciosas muestras, aunque lo normal es que sus obras permanezcan durante años en el sótano de los inéditos.

Pero, como advirtió hace tiempo su amigo el poeta Antonio Manilla, los cuadros de Ampudia, “como hijos ilegítimos”, de vez en cuando le piden a su autor “que los reconozca y dé carta de naturaleza, apellido, un lugar en el mundo”. También se lo piden sus amigos y cuantos valoran la obra sugerente, siempre plagada de sorpresas, de este artista ingenioso y lleno de guiños, que sabe cómo volcar en sus creaciones su peculiar sentido del humor.

“Fábrica de sombreros y gorras” (Acrílico, nogalina, pastel de óleo y grafito sobre tabla, 2020). Pintura de Fernando Ampudia.

:: Títulos de las obras

No serás un extraño. El arte de descansar.
(Collage, acrílico, nogalina, pastel de óleo y grafito sobre tabla, 2010)

Donde se oculta el criminal.
(Collage, acrílico, nogalina, pastel de óleo y grafito sobre tabla, 2020)

Comiendo sapos.
(Acrílico y grafito sobre tabla, 2020)

No hablo de píldoras, hablo de la aguja.
(Acrílico, nogalina, pastel de óleo y grafito sobre tabla, 2020)

Farnesina Gardens II.
(Acrílico, nogalina, pastel de óleo y grafito sobre tabla, 2020)

Ambos dos.
(Acrílico, nogalina, pastel de óleo y grafito sobre tabla, 2020)

Un verdor terrible.
(Acrílico, nogalina y grafito sobre tabla, 2020)

Mini química del amor.
(Acrílico, nogalina, pastel de óleo y grafito sobre tabla, 2020)

Farnesina Gardens I.
(Acrílico, nogalina, pastel de óleo y grafito sobre tabla, 2020)

Fumando en pipa.
(Collage, acrílico, nogalina, pastel de óleo y grafito sobre tabla, 2020)

Heridas autoinfligidas.
(Acrílico, nogalina, pastel de óleo y grafito sobre tabla, 2020)

Fábrica de sombreros y gorras.
(Acrílico, nogalina, pastel de óleo y grafito sobre tabla, 2020)

Fernando Ampudia.

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