Estimado Donald

Por LUIS GRAU LOBO

Estimado Donald: No te escribo para felicitarte las navidades ni el año, fruslerías para ti, sino para agradecerte el regalo de Reyes. Gracias a la que has montado en Washington los noticiarios han dejado unos días en paz a los que se saltan las restricciones, fiestas clandestinas y mascaradas varias, que ya era hora. Lo tuyo ha sido una ‘rave’ a lo grande. Incluso a Filomena has superado en la parrilla del telediario. Un crack hasta el final. Gracias a ti recordamos que la pandemia más grave es la tuya, y será más difícil salir de ella. Es la de siempre, la enfermedad sin cura, que, posiblemente, deje y haya dejado más víctimas que ninguna en la historia de la humanidad. Regresa cada poco y las vacunas se consiguen lentas y a altísimo precio porque no las promueve ninguna multinacional (al revés).

Ha habido muertos, Donald, cinco. Y eso no tiene gracia ninguna. Es más, barrunto que anticipen otras víctimas propiciatorias. Porque a ti lo que te van son las víctimas. Las escoges entre aquellas que lo son casi de manera profesional, condenadas a serlo: gente sin presente y con futuro dudoso, desheredados que se creen herederos del mundo por el color de su piel y que se visten de mamarrachos, agitan banderas o gritan USA como si fueran argumentos. No quiero imaginar que en el asalto hubiera participado algún negro. O algún policía de los que patrullan en las ciudades del sur. ¿Te imaginas? Claro que sí.

Has logrado también otras victorias, Donald. Que Biden y su equipo parezcan la extrema izquierda: ‘comunistas’ les llaman tus incondicionales. Por estos lares serían el ala moderada de la derecha (si eso existiera en este país, no vayas a pensar). Eso es retorcer el mapa político y lo demás cuentos. También has logrado que se cuestione un resultado electoral a base de tacharlo de fraude sin prueba alguna. El maestro de la falsedad acusando de fraude, lógico. Aunque negar legitimidad a un resultado electoral, no creas, se da por aquí también.

En nuestro mundo, los acontecimientos no suceden del todo hasta que no tienen lugar en tu país. Así fue con el 11S y ahora con esta insurrección (lo dijo Biden y ese es el nombre, no te irrites). Algarada un tanto chapuzas, bochornosa, Donald, qué suerte que carezcas de sentido de la vergüenza. Confío en que no perfecciones el procedimiento. Hay quien te ve, Donald, aislado después de esto, incluso en alguna cárcel, tanto aprovecharte para medrar, pero no olvido a tus votantes y los que aprueban tu comportamiento estos días.

Hasta en España hemos vuelto a hablar de golpismo después de tantos años curados de ese mal, marca de la casa durante un siglo entero. Lo de esos carcamales con uniforme sonaba a arqueología. Y lo de comparar lo tuyo con manifestaciones callejeras a conveniencia paranoica. Sin embargo, esos tipos poniendo sus patazas en las mesas de los representantes de los ciudadanos e invadiendo a la fuerza ‘su congreso’ mete miedo. Qué capullo, Donald.

(Publicado en La Nueva Crónica de León el 10 de enero de 2021)

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