1971, año dorado para la cultura del rock

Por CARLOS DEL RIEGO

¡Qué diferente era todo en 1971! ¡Cómo han cambiado las cosas medio siglo después! La sociedad, comunicación, tecnología, pensamiento…, todo lo que es hoy era impensable hace cincuenta años. Y claro, también en el planeta del rock todo era radicalmente diferente; y desde un punto de vista artístico fue un año excelente, con mucho que recordar, discos eternos y momentos icónicos.

Aunque apenas es un parpadeo para el planeta, cincuenta años para una persona es mucho tiempo. No hay más que echar un vistazo al lejano 1971 y comprobar cómo y cuánto ha cambiado todo, absolutamente todo. Entonces nadie sabía de Internet o móviles, pero sí se hablaba de las docenas de bombas atómicas que detonó EE UU, de los cohetes y la carrera espacial, de la guerra fría, de los secuestros de aviones y el terrorismo internacional, de un bestia llamado Manson… Aquel año nació Greenpeace y Mercedes patentó el air bag. Y el negocio del rock vivía uno de sus mejores años…

The Beatles habían dejado de existir y el mundo iniciaba una nueva década (tan convulsa como las precedentes y las posteriores), la de los setenta, que sería la era dorada del rock. En 1971 las ventas de discos experimentaban un crecimiento sin precedentes, se despachaban vinilos por millones en todo el mundo, tanto que las discográficas tuvieron que cambiar sus estructuras para tener algún control sobre el negocio. Además, se publicaron gran cantidad de álbumes fabulosos, de esos que resisten al tiempo e incluso se revalorizan, como el maravilloso ‘Tapestry’ de Carole King, el IV de Led Zep, el ‘Stickie fingers’ (el primero que sacó la lengua) de los Stones, el inimitable ‘Harvest’ de Neil Young, el ‘Aqualung’ de Jethro Tull, el ‘L A Woman’ de The Doors, el ‘Teaser & the Firecat’ de Cat Stevens…, por citar unos pocos.

El grupo más importante de la historia, The Beatles, ya no existía, pero sus integrantes no sí. John lanzó su mejor álbum, ‘Imagine’, cuyas letras giraban en torno al amor, la paz y su experiencia de vida en general (evolución de lo que hizo con su grupo). McCartney fundó su nueva banda, Wings, y sacó dos elepés. George ‘inventó’ los festivales benéficos al organizar el ‘Concert for Bangladesh’ en el Madison Square Garden de Nueva York, en el colaboraron algunas de las máximas figuras del rock del momento; luego salió el álbum.

Otro concierto señalado es que el dio Grand Funk Railroad en el ‘Shea Stadium’ de Nueva York, puesto que el trío fue el segundo grupo en vender todas las entradas, tras los Beatles. Grand Funk vendió 55.000 entradas en sólo 72 horas.

Aquel año se produjo un suceso ya mítico en la historia del rock: el incendio que dio origen al casi omnipresente ‘Smoke on the water’ de Deep Purple. Todo empezó durante una actuación de Frank Zappa en el Casino de Montreux, Suiza, cuando alguien lanzó una bengala y provocó un gran incendio (más de 50.000 $ en daños). Los Deep Purple estaban en ese momento en su hotel, al lado del lago Lemán, vieron el reflejo del fuego en el agua y…

Una de las canciones que siguen viviendo a pesar del medio siglo pasado es la fácilmente tarareable ‘American Pie’ de Don McLean. Número uno en medio mundo, banda sonora de infinidad de películas, apariciones en televisión, canción de referencia…, fue y es una pieza absolutamente seductora. Como es sabido, habla del día en que ‘murió la música’, cuando perecieron aquellas tres estrellas de los primeros momentos del rock & roll y, en el fondo, de la pérdida de la ingenuidad del primer r&r.

También hubo bajas en 1971, siendo la más llorada la de Jim Morrison, que dejó de existir en París por causas nunca totalmente esclarecidas. Y Duane Allman, fundador y líder de los Allman Brothers Band, que se estrelló con su moto. Ah!, también murió el entrañable Louis Armstrong.

Además de los sistemas de grabación (entonces cien por cien analógicos, artesanales) y publicación (vinilos y pronto casetes) había muchas otras diferencias respecto a lo que hay en 2021. Algo verdaderamente chocante es el hecho de que muchos artistas firmaban contratos por los que se obligaban a publicar dos álbumes en un año (algo actualmente imposible), lo que quiere decir que confiaban en su creatividad. Por ejemplo, la banda de rock sinfónico Yes lanzó ‘The Yes Album’ y ‘Fragile’, Paul McCartney publicó ‘Ram’ y ‘Wildlife’, Emerson Lake & Palmer sacaron ‘Tarkus’ y ‘Pictures at an exibition’. Uriah Heep sacó ‘Salisbury’ y ‘Look at yourself’. David Bowie aprovechó muy bien aquel año, ya que editó el tremendo ‘The man who sold the world’, tuvo tiempo para grabar y publicar ‘Hunky Dory’ y, por si fuera poco, grabó todas las canciones del inigualable ‘Ziggy Stardust’ excepto una… ¿Quién se atreve a decir que los músicos de rock no trabajan de verdad?

Sí, aquel fue un gran año para la música rock. Y no se trata de volver la vista con nostalgia, sino de comprobar cómo era este negocio hace medio siglo y todo lo que dejó. Claro que si se quieren hacer odiosas comparaciones…

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